La interna oficial

Massa vs Guzmán, la pelea de semifondo que atraviesa la inestable tregua del FdT

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Sergio Massa y Martín Guzmán no se ven a solas desde hace meses. El dato pasa desapercibido porque, mientras esa disputa se endurece y se transmite en vivo por TV, el Frente de Todos (FdT) aprovecha la pausa en la batalla en carne viva entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Pero en el intervalo, como una pelea de semifondo, tomó visibilidad el espadeo entre el presidente de la Cámara de Diputados y el Ministro de Economía que va mucho más allá de la discusión sobre el piso de Ganancias.

Nunca se llevaron bien. Tuvieron, al inicio de la gestión, un diálogo periódico hasta que se produjo el primer cortocircuito. Cuando comenzaron la negociación con los tenedores de deuda privada, Massa activó sus vínculos con fondos de inversión en busca de un protagonismo que al principio el ministro no objetó pero que, al poco tiempo, empezó a cuestionar. “Hacía circular que él se reunía y avanzaba la negociación cuando, en la práctica, no incidía y más de una vez, algunas de sus operaciones, generaron problemas”, relataron en Economía a elDiarioAr.

Enfrente, el massismo apunta a Guzmán, lo acusa de no tener experiencia, de que el cargo le queda grande y cuestiona, entre otras cosas, que dilató demasiado la negociación y, encima, hizo un acuerdo malo. En off, desde cada trinchera, no ahorran perdigonadas contra el otro. “Guzmán negoció como si sus jefes no estuviesen en Buenos Aires sino en Washington”, apuntó un colaborador de Massa. Munición gruesa.

Trincheras

Casi en modo callejero, en la trinchera de Massa acusan a Guzmán de ser inepto y no entender nada de política, y en la de Guzmán, lo califican como “vende humo”. Hay una anécdota, que relata un dirigente cercano al diputado, que grafica la mirada del tigrense sobre el ministro de Economía, Ocurrió durante una charla, en la que según la versión estaba Alberto Fernández, sobre una medida tributaria que el economista creía inadecuada.

- Entiendo Sergio tu planteo pero eso no estaba en el contrato electoral del frente.

- No te enojes Martín pero ¿vos qué sabés del contrato electoral si cuando nosotros estábamos haciendo campaña vos estabas dando clase en EEUU?

Lo que más irrita a Massa es eso: que Guzmán pretenda salirse del rol de ministro, una figura casi técnica, para tratar de moverse en el mundo de la política. Le atribuyen haber evaluado ir como primer diputado en el 2021 -teoría que el guzmanismo considera casi burlesca-, pero sobre todo fantasear con una posible candidatura a presidente en el 2023, ante la variable de que Fernández no vaya por su reelección. "Chodos lo convenció de que podía hacer política: una torpeza”, apunta un massista a Sergio Chodos, representante argentino ante el FMI, la mano derecha de Guzmán en la negociación con el Fondo.

En Economía enfocan como una de las razones de los “ataques” de Massa que Guzmán es un dirigente joven, que algunos imaginan con proyección, y que tanto el diputado como Máximo Kirchner, "lo ven como una amenaza". “Como Martín tiene pensamiento propio, no es de ellos ni es un obsecuente, lo quiere destrozar”, señala un entornista del ministro.

En Economía cuentan que cada vez que Guzmán quiso hacer alguna actividad en el conurbano, hubo mensajes desde el Congreso, de Máximo, de Massa, o de ambos, para que no lo haga. Suspendió, incluso, bajadas que estaban programadas como una que haría a una barriada del oeste del Gran Buenos Aires con la misión del FMI. “Hicimos dos visitas y enseguida de enfurecen”, dicen, con cierto placer, en el Palacio de Hacienda.

Territorios

El lenguaje bélico del antagonismo entre Massa y Guzmán ilustra el estado de ese vínculo. "Se quiso meter a hacer política y por eso Sergio y Máximo lo quieren afuera. A Guzmán solo lo salva que Alberto tiene la necesidad de sostenerlo en su cargo", explica un dirigente que forma parte del ecosistema Massa.

El Presidente suele arbitrar en las disputas entre el ministro y el diputado que tienen, como rasgo central, que las visibiliza Massa. Las quejas propias, los mensajes incendiarios de dirigentes de su entorno y las cartas públicas parecen imitar la dinámica de la pelea entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández: hay un contrincante activo, que avanza y pone en la agenda pública la disputa, y uno pasivo que concede, a veces reacciona, pero en general se mantiene en silencio.

En el episodio más reciente, los reclamos epistolares por el aumento de Ganancias, Fernández intervino y los juntó en una reunión y posterior foto en Casa Rosada. Aunque el Presidente sostiene a Guzmán, que tras la renuncia de Roberto Feletti expandió su control, el fuego amigo de Massa sobre el ministro de Economía es un problema adicional para Fernández porque ya son dos de los tres principales socios del FdT los que apuntan, y en público, contra un ministro clave del Gobierno.

Disputa bis

La avanzada de Massa, sostenida sobre temas como Ganancias y el “alivio fiscal”, esa figura que en algún momento le vendió como taquillera el consultor Antoni Gutiérrez Rubí, permite una interpretación política adicional: que ocurra cuando los Kirchner están en silencio y luego de la salida de Feletti, sugiere que si no forma parte de una táctica orquestada por Cristina al menos le resulta funcional a los planteos de la vice.

Aunque en estos días nadie lo gritó en público, Cristina no saca de su agenda de demandas -según las charlas que tiene en privado- la salida de Guzmán, por lo que el chisporroteo con Massa matchea con ese reclamo del cristinismo. Para Fernández no es fácil que dos de los socios del FdT castiguen, en público, al ministro.

“Sergio le pega a Guzmán para no pegarle a Alberto”, interpreta un massista. Sin embargo, en más de una ocasión, el Presidente funcionó como un mensajero del diputado ante el ministro. Ocurrió, por caso, cuando luego de la primera carta de Massa sobre la suba del piso de Ganancias, Guzmán le respondió por los medios y dijo que era una obviedad, algo que molestó al tigrense que le llevó la queja al Presidente y éste se la transmitió a Guzmán.

En paralelo, la diputada Cecilia Moreau, del Frente Renovador pero con buen vínculo con Máximo Kirchner, la sacó fuera del palacio. Publicó un tuit el 13 de mayo que reactivó esta semana luego de la segunda carta de Massa.

En Economía, donde se jactan de no hacer “operaciones” contra el diputado como una manera de decir que no hacen lo que hace Massa, ponen todo sobre una cuestión puntual y está referida a la pretensión de Massa de convertirse en un superministro que además de Desarrollo Productivo abarque, además, el área Económica. Es una vieja idea que circula cada tanto, que a veces se atribuye al kirchnerismo, aunque en general se lee como una autopromoción de Massa. “Sergio anda con eso de querer ser un mega ministro y mientras esté Martín, no podrá serlo, por eso lo lima todo el tiempo”, apunta un colaborador de Guzmán.

El entorno de Guzmán le imputa a Massa haber instalado un elemento en la interna del FdT, el referido a que Guzmán “le mintió” a los dirigentes del FdT sobre el avance de las negociaciones con el FMI. El planteo en Economía es que el diputado trató de meterse en esa negociación “y salió caro”, y que fue el que difundió la idea de que el ministro prometió una cosa y firmó otra. “Es mentira que mintió”, juega con las palabras un defensor del ministro y ratifica un dato que se contó en elDiarioAR, según el cual una semana antes de la firma se cortó la comunicación, según esas fuentes “fluida”, entre Guzmán y Cristina.

PI

Sergio Massa y Martín Guzmán no se ven a solas desde hace meses. El dato pasa desapercibido porque, mientras esa disputa se endurece y se transmite en vivo por TV, el Frente de Todos (FdT) aprovecha la pausa en la batalla en carne viva entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Pero en el intervalo, como una pelea de semifondo, tomó visibilidad el espadeo entre el presidente de la Cámara de Diputados y el Ministro de Economía que va mucho más allá de la discusión sobre el piso de Ganancias.

Nunca se llevaron bien. Tuvieron, al inicio de la gestión, un diálogo periódico hasta que se produjo el primer cortocircuito. Cuando comenzaron la negociación con los tenedores de deuda privada, Massa activó sus vínculos con fondos de inversión en busca de un protagonismo que al principio el ministro no objetó pero que, al poco tiempo, empezó a cuestionar. “Hacía circular que él se reunía y avanzaba la negociación cuando, en la práctica, no incidía y más de una vez, algunas de sus operaciones, generaron problemas”, relataron en Economía a elDiarioAr.

Enfrente, el massismo apunta a Guzmán, lo acusa de no tener experiencia, de que el cargo le queda grande y cuestiona, entre otras cosas, que dilató demasiado la negociación y, encima, hizo un acuerdo malo. En off, desde cada trinchera, no ahorran perdigonadas contra el otro. “Guzmán negoció como si sus jefes no estuviesen en Buenos Aires sino en Washington”, apuntó un colaborador de Massa. Munición gruesa.

Trincheras

Casi en modo callejero, en la trinchera de Massa acusan a Guzmán de ser inepto y no entender nada de política, y en la de Guzmán, lo califican como “vende humo”. Hay una anécdota, que relata un dirigente cercano al diputado, que grafica la mirada del tigrense sobre el ministro de Economía, Ocurrió durante una charla, en la que según la versión estaba Alberto Fernández, sobre una medida tributaria que el economista creía inadecuada.

- Entiendo Sergio tu planteo pero eso no estaba en el contrato electoral del frente.

- No te enojes Martín pero ¿vos qué sabés del contrato electoral si cuando nosotros estábamos haciendo campaña vos estabas dando clase en EEUU?

Lo que más irrita a Massa es eso: que Guzmán pretenda salirse del rol de ministro, una figura casi técnica, para tratar de moverse en el mundo de la política. Le atribuyen haber evaluado ir como primer diputado en el 2021 -teoría que el guzmanismo considera casi burlesca-, pero sobre todo fantasear con una posible candidatura a presidente en el 2023, ante la variable de que Fernández no vaya por su reelección. "Chodos lo convenció de que podía hacer política: una torpeza”, apunta un massista a Sergio Chodos, representante argentino ante el FMI, la mano derecha de Guzmán en la negociación con el Fondo.

En Economía enfocan como una de las razones de los “ataques” de Massa que Guzmán es un dirigente joven, que algunos imaginan con proyección, y que tanto el diputado como Máximo Kirchner, "lo ven como una amenaza". “Como Martín tiene pensamiento propio, no es de ellos ni es un obsecuente, lo quiere destrozar”, señala un entornista del ministro.

En Economía cuentan que cada vez que Guzmán quiso hacer alguna actividad en el conurbano, hubo mensajes desde el Congreso, de Máximo, de Massa, o de ambos, para que no lo haga. Suspendió, incluso, bajadas que estaban programadas como una que haría a una barriada del oeste del Gran Buenos Aires con la misión del FMI. “Hicimos dos visitas y enseguida de enfurecen”, dicen, con cierto placer, en el Palacio de Hacienda.

Territorios

El lenguaje bélico del antagonismo entre Massa y Guzmán ilustra el estado de ese vínculo. "Se quiso meter a hacer política y por eso Sergio y Máximo lo quieren afuera. A Guzmán solo lo salva que Alberto tiene la necesidad de sostenerlo en su cargo", explica un dirigente que forma parte del ecosistema Massa.

El Presidente suele arbitrar en las disputas entre el ministro y el diputado que tienen, como rasgo central, que las visibiliza Massa. Las quejas propias, los mensajes incendiarios de dirigentes de su entorno y las cartas públicas parecen imitar la dinámica de la pelea entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández: hay un contrincante activo, que avanza y pone en la agenda pública la disputa, y uno pasivo que concede, a veces reacciona, pero en general se mantiene en silencio.

En el episodio más reciente, los reclamos epistolares por el aumento de Ganancias, Fernández intervino y los juntó en una reunión y posterior foto en Casa Rosada. Aunque el Presidente sostiene a Guzmán, que tras la renuncia de Roberto Feletti expandió su control, el fuego amigo de Massa sobre el ministro de Economía es un problema adicional para Fernández porque ya son dos de los tres principales socios del FdT los que apuntan, y en público, contra un ministro clave del Gobierno.

Disputa bis

La avanzada de Massa, sostenida sobre temas como Ganancias y el “alivio fiscal”, esa figura que en algún momento le vendió como taquillera el consultor Antoni Gutiérrez Rubí, permite una interpretación política adicional: que ocurra cuando los Kirchner están en silencio y luego de la salida de Feletti, sugiere que si no forma parte de una táctica orquestada por Cristina al menos le resulta funcional a los planteos de la vice.

Aunque en estos días nadie lo gritó en público, Cristina no saca de su agenda de demandas -según las charlas que tiene en privado- la salida de Guzmán, por lo que el chisporroteo con Massa matchea con ese reclamo del cristinismo. Para Fernández no es fácil que dos de los socios del FdT castiguen, en público, al ministro.

“Sergio le pega a Guzmán para no pegarle a Alberto”, interpreta un massista. Sin embargo, en más de una ocasión, el Presidente funcionó como un mensajero del diputado ante el ministro. Ocurrió, por caso, cuando luego de la primera carta de Massa sobre la suba del piso de Ganancias, Guzmán le respondió por los medios y dijo que era una obviedad, algo que molestó al tigrense que le llevó la queja al Presidente y éste se la transmitió a Guzmán.

En paralelo, la diputada Cecilia Moreau, del Frente Renovador pero con buen vínculo con Máximo Kirchner, la sacó fuera del palacio. Publicó un tuit el 13 de mayo que reactivó esta semana luego de la segunda carta de Massa.

En Economía, donde se jactan de no hacer “operaciones” contra el diputado como una manera de decir que no hacen lo que hace Massa, ponen todo sobre una cuestión puntual y está referida a la pretensión de Massa de convertirse en un superministro que además de Desarrollo Productivo abarque, además, el área Económica. Es una vieja idea que circula cada tanto, que a veces se atribuye al kirchnerismo, aunque en general se lee como una autopromoción de Massa. “Sergio anda con eso de querer ser un mega ministro y mientras esté Martín, no podrá serlo, por eso lo lima todo el tiempo”, apunta un colaborador de Guzmán.

El entorno de Guzmán le imputa a Massa haber instalado un elemento en la interna del FdT, el referido a que Guzmán “le mintió” a los dirigentes del FdT sobre el avance de las negociaciones con el FMI. El planteo en Economía es que el diputado trató de meterse en esa negociación “y salió caro”, y que fue el que difundió la idea de que el ministro prometió una cosa y firmó otra. “Es mentira que mintió”, juega con las palabras un defensor del ministro y ratifica un dato que se contó en elDiarioAR, según el cual una semana antes de la firma se cortó la comunicación, según esas fuentes “fluida”, entre Guzmán y Cristina.

PI

Sergio Massa y Martín Guzmán no se ven a solas desde hace meses. El dato pasa desapercibido porque, mientras esa disputa se endurece y se transmite en vivo por TV, el Frente de Todos (FdT) aprovecha la pausa en la batalla en carne viva entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner. Pero en el intervalo, como una pelea de semifondo, tomó visibilidad el espadeo entre el presidente de la Cámara de Diputados y el Ministro de Economía que va mucho más allá de la discusión sobre el piso de Ganancias.

Nunca se llevaron bien. Tuvieron, al inicio de la gestión, un diálogo periódico hasta que se produjo el primer cortocircuito. Cuando comenzaron la negociación con los tenedores de deuda privada, Massa activó sus vínculos con fondos de inversión en busca de un protagonismo que al principio el ministro no objetó pero que, al poco tiempo, empezó a cuestionar. “Hacía circular que él se reunía y avanzaba la negociación cuando, en la práctica, no incidía y más de una vez, algunas de sus operaciones, generaron problemas”, relataron en Economía a elDiarioAr.