El 2023 ya llegó

Una noche en el Sheraton: postales de la crisis, “jefe Wado” y los años de pérdidas

Gustavo Bordet, Juan Manzur y Silvina Batakis

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“En 131 años de historia, este banco solo tuvo pérdidas tres años: en 2017, 2018 y 2019”. No fue necesario que Silvina Batakis detalle que ese trienio coincidió con la gestión de Mauricio Macri, cuando la entidad la presidió Javier González Fraga. Tiempos en que la entidad hizo fuertes asistencias al Tesoro y, sobre el final, entró en la vorágine de Vicentin, capítulo que se convirtió en una bomba sucia para el FdT. Una de las primeras; una de tantas.

Batakis, exministra de Economía, presidenta del Banco y maestra de ceremonia en el evento que reunió a funcionarios, gobernadores y empresarios, aportó el dato sobre los años de pérdida del Nación, para mostrar el giro de la entidad pero también, quizá, con la íntima intención de motivar al oficialismo que desfiló por el Sheraton y que anda, como en todos lados, casi a la deriva producto de la doble crisis del FdT: la económica y la política.

Fue, en lo formal, un evento institucional pero aportó postales de las tensiones que atraviesan al gobierno. “Mi jefe, Wado”, dijo, sin vueltas, Batakis para presentar al ministro del Interior. Sonó como lo que es: una declaración política que elimina las ambigüedades sobre la pertenencia -al menos como autopercepción- del espacio político donde hay que ubicar a Batakis. De Pedro, luego, le devolvió el gesto cuando habló de quién fue su funcionaria como un sinónimo de federalismo.

Modelos

De Pedro, candidato en permanente gestación, aportó sus sutilezas: fue el único que mencionó a Alberto Fernández. “El presidente” dijo en dos ocasiones para contar sus oficios y mandatos como ministro. “Wado es un institucionalista”, lo explican a su lado. Responde, quizá, a una tarea que le toca: es, a cuenta gotas, el último enlace K activo entre Alberto Fernández y el ecosistema Cristina. El ministro tiene un leitmotiv. “Que el modelo argentino no dependa del resultado de una elección” repite ante todos sus interlocutores y, en ese caso puntual, lo hizo ante un segmento empresario.

Manzur no consideró pertinente recordar al presidente y habló del karma de la inflación mundial, que pega en la Argentina, usó la primera del plural para decir que “somos consciente de las dificultades” pero que está “la voluntad de no mirar para atrás, mirar para adelante”. El jefe de Gabinete y el ministro entraron a la par pero no habían viajado juntos, aclaró presuroso un colaborador.

Los dos escoltaron en la mesa central a Batakis donde, unas sillas más allá, conversaban Alicia Kirchner y Gerardo Morales. El entrerriano Gustavo Bordet, el chubutense Mariano Arcioni, el fueguino Gustavo Melella y el santiagueño Gerardo Zamora, más la vice bonaerense Verónica Magario, completaron esa ronda. Una mesa más allá estaba el que fue uno de los invitados más demandados de la noche, el secretario de Comercio, Matías Tombolini, a quien no hubo empresario que no se acercara para hacerle alguna consulta, planteo o pedido.

Tombolini, como los demás, estaba atento a las novedades que llegaban del Congreso donde a esa hora se discutía el presupuesto 2023. Como hombre de Sergio Massa en el evento, el secretario de Comercio escuchaba y prometía reuniones. Se llevó, además, un regalo de Elementos, porque una de las directivas de la empresa que fabrica medidas, compartió su mesa. Estaba, también, el director del BNA Martín Ferré. La retirada de Tombolini se demoró por las consultas empresarias, amables pero intensas. Interrogante sobre trámites, alguna cuestión administrativa sobre precios. Todos -y con todos- hablan de importaciones.

El FMI y las importaciones

En ese rubro apareció, en una charla, una revelación interesante: que desde el FMI plantean una reducción de importaciones. La versión indicó que el planteo del organismo es acordar lo que sea necesario ese segmento, no solo por el tema reservas y dólares, sino también porque es una manera -bastante directa- de enfriar la economía y, de ese modo, bajar la presión inflacionaria.

En la mesa central, donde estaban los gobernadores, había comentarios sobre los procesos electorales en cada provincia. Miraban a Gerardo Morales, el jujeño, que avanza con una reforma constitucional y promete llamar a elecciones para elegir constitucionales y gobernador en la misma fecha. La duda es cuál será la fecha. Morales desliza que quiere anticipar esa votación para quedar, luego, con margen para salir a la disputa nacional.

Pero su demora por elegir sucesor y poner fecha alimenta las teorías de que el jujeño no se resigna, todavía, a ir por otro mandato para lo cual tendría que hacer una interpretación de la Constitución. Dato uno: la Corte Suprema bochó todos y cada uno de los planteos que se hicieron en las próximas sobre ese tema. Río Negro, Santiago del Estero y La Rioja, entre otros, sirven como antecedente de que el máximo tribunal no acepta interpretaciones cuando se trata de reelecciones.

Variantes

Alicia Kirchner, sentada junto a Morales, no confirma lo que parece un hecho: que no buscará su reelección y que el candidato a gobernador será Pablo González, que fue su vice, y que ahora está en la presidente de YPF. Bordet no puede reelegir y busca el formato para que el FdT sea lo más competitivo posible en Entre Ríos. Zamora celebra, como pocos, que este año no tiene elecciones ejecutivas: en la provincia, como en Corrientes, se vota cruzado.

Más allá estaban los senadores Anabel Fernández Sagasti y Guillermo Snopek, el presidente del BICE, Mariano de Miguel; y el presidente del Bapro, Juan Cuattromo. Además de miembros del directorio del BNA, entre ellos el cordobés Carlos Caserio, José Ballesteros, Julia Strada, Cecilia Fernández Bugna, Raúl Garré, Martín Di Bella y Martín Pollera. Batakis le dedicó un párrafo a este funcionario que está en otra carrera: lo agitan como potencial candidato a intendente en Florencio Varela, el distrito donde el miércoles siguió la jornada del BNA y donde estuvo Fernández.

“Wado” se levantó a saludar al cordobés Caserio y Fernández Sagasti, luego, cruzó el salón para charlar con Tombolini. Cerca de la mesa principal, el exministro Nicolás Trotta, ahora en doble oficio académico y de medios, charlaba con Juan Manuel Pignocco, que fue jefe de gabinete de Economía durante el interinato Batakis. Tedy Karagozian y su hijo Tomás pasaban, además, de mesa en mesa.

PI

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