La conexión Trump

Santiago Caputo viajó a Washington para aceitar sus contactos informales que unen a Milei con la Casa Blanca

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Mientras en la Casa Rosada el Gobierno atravesaba semanas de alta tensión política, Santiago Caputo volvió a concentrarse en uno de los terrenos donde construyó parte sustancial de su poder: la relación directa con el ecosistema político de Donald Trump. El principal asesor de Javier Milei viajó esta semana a Washington D. C. con una agenda reservada y el objetivo de profundizar un canal de diálogo paralelo que, según repiten en su entorno, fue determinante para concretar la reunión que el libertario mantuvo con Trump en octubre del año pasado en la Casa Blanca. Para el asesor y su grupo, esa negociación informal o “backchannel” constituye uno de los activos estratégicos más valiosos del oficialismo y una nueva muestra de que la diplomacia del mileísmo no se agota en los carriles formales de la Cancillería.

“Lo convocó el Departamento de Estado a la Casa Blanca”, señalaron a elDiarioAR cerca de Caputo, en una fórmula que buscó transmitir que se trató de una invitación institucional de alto nivel. Según la misma fuente de su entorno, en las reuniones “hablaron de la situación de Argentina y los conflictos en general” y rechazaron las versiones que sugerían que se hubiera tocado el affaire del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

En la capital estadounidense, según trascendió, el asesor participó de un evento en el octavo piso del Departamento de Estado de los Estados Unidos junto al embajador Alec Oxenford. Allí, la Argentina fue distinguida por la Washington Foreign Law Society y por la Oficina del Asesor Legal del Departamento de Estado, conducida por Reed Rubinstein. La ceremonia se realizó en el histórico Benjamin Franklin Room, uno de los salones más emblemáticos de la diplomacia estadounidense, y reunió a abogados, diplomáticos y funcionarios de peso, entre ellos el subsecretario de Estado Christopher Landau.

Caputo estuvo acompañado por Manuel Vidal, uno de sus hombres de mayor confianza y una figura clave en la arquitectura de ese vínculo transnacional. Según distintas fuentes, fue Vidal quien años atrás conectó al asesor con Leonardo Scatturice, empresario radicado en Estados Unidos cuya firma Tactic Global desempeñó un papel central en la inserción del mileísmo en el ecosistema de la CPAC y en los círculos de Mar-a-Lago, el club privado de Trump en Palm Beach. De ese mismo universo proviene Barry Bennett, veterano estratega republicano y uno de los principales nexos entre ambas administraciones.

En la visión del asesor, ese entramado no solo facilitó la aproximación política con Trump, sino que también contribuyó a robustecer la cooperación en áreas sensibles de seguridad e inteligencia. En los últimos meses, la CIA y la SIDE intensificaron sus contactos institucionales, en un contexto en el que el Gobierno buscó exhibir un organismo modernizado y alineado con estándares occidentales, enfocado en amenazas complejas como el terrorismo. La difusión de la fotografía de Cristian Auguadra junto a su par John Ratcliffe, en el hall principal de la sede central de Langley, fue interpretada dentro del oficialismo como una señal de validación internacional al rediseño impulsado por Caputo sobre el sistema de inteligencia argentino.

El viaje de Caputo a Washington también permitió explicar una ausencia que había llamado la atención apenas 24 horas antes en Balcarce 50. El asesor no participó de la reunión de la mesa política del martes, el ámbito donde habitualmente comparte decisiones estratégicas con Karina Milei, Manuel Adorni, Diego Santilli, Patricia Bullrich, Martín Menem, Eduardo Menem e Ignacio Devitt. La noticia de que se encontraba fuera del país despertó una inmediata ola de especulaciones en el ecosistema libertario y en los círculos políticos que siguen de cerca sus movimientos.

En ese clima de suspicacia, el diputado bonaerense Agustín Romo, uno de los dirigentes más cercanos a Caputo y referente de Las Fuerzas del Cielo, publicó un escueto mensaje en su cuenta de X. Ante las versiones que circulaban sobre la presencia del asesor en territorio norteamericano, compartió una nota periodística al respecto y escribió una sola palabra: “Verdadero”.

Horas antes de volar, Caputo publicó un extenso mensaje en X a modo de guiño a los Estados Unidos. En él sostuvo que el mundo se encamina hacia una competencia entre “Grandes Naciones” por asegurarse las mejores cadenas de suministro para sus economías y anticipó una o dos décadas de “carrera mineralística” antes de un eventual conflicto global. En ese esquema, afirmó que la Argentina “decidió jugar con los Aliados y no con el Eje como en otros tiempos” y que, por la abundancia de recursos estratégicos, puede convertirse en un socio clave del país del norte.

La visita del asesor a Washington, sin embargo, se produjo en un momento especialmente sensible para el Gobierno, con un Javier Milei que busca recuperar la iniciativa y volver a instalar el programa económico como eje ordenador de la conversación pública. En la Casa Rosada siguen procesando el impacto político del caso que involucra a Adorni, una crisis que en las últimas semanas absorbió buena parte de la energía del oficialismo y obligó al gabinete a concentrarse en tareas defensivas antes que en la gestión cotidiana.

En ese contexto, el dato de inflación de abril aportó un alivio que en Balcarce 50 esperaban con ansiedad. El INDEC informó que el IPC fue de 2,6%, la cifra más baja de los últimos cinco meses. Aunque la inflación acumulada en el primer cuatrimestre alcanzó 12,3% y ya superó la meta de 10,1% prevista por el Ministerio de Economía para todo 2026, la desaceleración fue presentada por el Gobierno como una señal positiva. Sin embargo, en una entrevista con Neura, el Presidente afirmó que el único dato que va a dejar “cómodo” al Gobierno es que sea “cero”.

La de esta semana no fue la primera vez que Santiago Caputo se mueve de manera paralela a la diplomacia formal. En el universo mileísta, esa capacidad para tejer relaciones reservadas con Washington es presentada como una de las razones por las cuales el asesor continúa ocupando un lugar central en la estructura de poder, incluso en momentos en que su influencia doméstica parece quedar temporalmente fuera de escena.

PL/MG