SALUD

La lana, ¿puede producir alergia?

Dos jóvenes islandeses vistiendo preciosos 'lopapeysa', los tradicionales jerséis de lana de oveja islandesa

Marta Chavarrías

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Un sueter de lana se convierte en un gran aliado para que las bajas temperaturas no nos dejen congelados. La lana es un tejido natural que tiene la particularidad de calentarse y desprender mucho calor, por lo que es ideal durante estos días. 

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Sin embargo, para algunas personas puede que no sea la mejor opción porque han comprobado que, después de usar un suéter de lana, se les irrita la piel o presentan secreción nasal u ojos llorosos. Muchas asocian estos síntomas con alergia a la lana, un problema real pero que en realidad es poco común y muchas veces no siempre lo es. 

¿La lana es un alérgeno?

En un estudio realizado por un extenso grupo de alergólogos, inmunólogos y dermatólogos, los expertos revisaron los últimos 100 años de investigación y evaluaron las afirmaciones que dicen que la lana causa alergia. El resultado de esta exhaustiva revisión fueron un tanto sorprendentes: no se encontró ninguna evidencia de que la lana sea un alérgeno.

Según los investigadores, cualquier posible irritación provocada por la lana se debe a las fibras gruesas que sobresalen del tejido, en lugar de una alergia a la fibra misma, que provocaba una ligera erosión en la piel. En realidad, las fibras de lana superfinas o ultrafinas provocan una irritación cutánea mínima o nula.

Debe tenerse en cuenta también que el caso de la intolerancia a la lana (que no es lo mismo que alergia) es más común en aquellas personas que tienen una constitución atópica, una piel más seca y más alergias respiratorias. 

En estos casos, la piel se puede volver hiper-reactiva en contacto tanto con etiquetas de la ropa como del tejido, que puede producir una sensación de cosquilleo o picor.

Qué es la lanolina y cómo nos afecta

Pese a que los expertos consideraron la lana como un alérgeno poco probable, otros estudios han identificado un componente específico de este tejido, la lanolina, que puede ser la causa de la incomodidad de muchas personas al usar lana. 

La lanolina es una sustancia natural que ayuda a las ovejas a eliminar el agua de su pelaje y muchas personas que creen que son alérgicas a la lana en realidad lo son a esta especie de cera de lana. 

Por tanto, las reacciones alérgicas no son necesariamente a causa de la exposición a la lana en sí sino a los ácaros de polvo, los tintes o incluso los productos químicos de limpieza que pueden haberse usado en la fabricación del hilo.

Algunos de los síntomas más comunes de la alergia a la lanolina incluyen sarpullido, hinchazón y congestión nasal. En algunas personas se pueden desarrollar síntomas respiratorios, que se convierten en peligrosos para quienes tienen problemas pulmonares como el asma.

Las personas que tienen alergia a la lanolina, por tanto, no pueden usar ropa elaborada con lana sin que no desarrollen síntomas. La gravedad varía de una persona a otra, aunque en la mayoría de los casos, como hemos comentado, se presenta como un sarpullido con picor. Esta erupción suele aparecer en la zona de la piel que ha entrado en contacto con la lana. 

Pese a todo, la alergia a la lanolina es poco común. Según una investigación hecha con más de 24.000 personas con alto riesgo de alergias, solo el 1,7% de ellas reaccionaron realmente a la lanolina.

Por tanto, aunque muchas personas creen que son alérgicas a la lana, este material, en su estado más puro y natural, no suele provocar alergias. Sí puede suceder que la textura de este tejido provoque irritaciones que pueden confundirse con una alergia. O que en realidad la persona no reaccione a la lana sino a algo que se usa en el proceso de confección de la prenda.

Lana y dermatitis de contacto textil

Sí está demostrado que la ropa en general tiene un papel decisivo en la evolución de la dermatitis de contacto, una enfermedad inflamatoria crónica que se caracteriza por la aparición de piel seca y sensación de picor. 

Puede estar provocada por fibras naturales como la seda, la lana o el lino, o por fibras sintéticas como el rayón, nailon, poliéster, caucho y elastano. Aunque todas estas fibras tienen la capacidad de causar dermatitis de contacto alérgica e irritante, es poco frecuente.

Para evitarlo, es recomendable que la ropa interior, la de cama y, en general, toda la que entra en contacto con la piel sea de algodón. Además, es importante evitar los tejidos de lana y fibra sintética, advierte la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), en el caso de que se sufra dermatitis atópica.

Por lo general, la reacción solo afecta a la zona que ha entrado en contacto con el alérgeno, como el formaldehido, que suele encontrarse en conservantes, desinfectantes y en la ropa. 

MCh

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