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Efemérides
Día Mundial de la Animación: ¿por qué se celebra el 28 de octubre?

Día mundial de la animación

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La fecha fue establecida en 2002 por la Association Internationale du Film d'Animation (ASIFA), organización internacional dedicada a promover y desarrollar el arte de la animación.

El 28 de octubre fue elegido para recordar la primera presentación pública de las Pantomimas luminosas de Émile Reynaud, realizada ese día de 1892 en el Museo Grévin de París. ASIFA considera aquella experiencia como un momento fundamental en el nacimiento de las imágenes animadas proyectadas ante un público.

Desde entonces, la jornada se convirtió en una celebración internacional que incluye proyecciones, festivales, talleres, exposiciones y encuentros vinculados con la animación. Según ASIFA, en los últimos años las actividades del Día Mundial de la Animación se realizaron en más de 50 países y en todos los continentes.

Émile Reynaud, el hombre que hizo que los dibujos cobraran vida

Mucho antes de que existieran los estudios de animación, las computadoras o las películas en 3D, Émile Reynaud experimentaba con una pregunta que atravesaría toda la historia posterior de la animación: ¿cómo hacer que una sucesión de imágenes parezca estar viva?

Nacido en Francia en 1844, Reynaud desarrolló distintos dispositivos ópticos destinados a crear la ilusión del movimiento. En 1877 patentó el praxinoscopio, un aparato que perfeccionaba mecanismos anteriores y permitía observar dibujos en movimiento mediante un sistema de espejos.

Pero Reynaud quería ir más allá. No buscaba solamente generar un movimiento repetitivo: quería contar historias.

En 1888 patentó el Teatro Óptico, un sistema que permitía proyectar imágenes animadas sobre una pantalla y desarrollar una acción durante varios minutos. Para hacerlo, utilizaba largas bandas de dibujos pintados a mano, perforadas y manipuladas mediante un complejo sistema de espejos y lentes.

El espectáculo que anticipó al cine de animación

El 28 de octubre de 1892, el público del Museo Grévin pudo asistir por primera vez a las Pantomimas luminosas, una experiencia que combinaba dibujos animados, proyección, música y una puesta en escena.

Reynaud pintaba manualmente las diferentes fases de los movimientos sobre una banda y las proyectaba sobre un fondo fijo. El resultado eran pequeñas historias protagonizadas por personajes que parecían moverse delante de los espectadores.

Entre las obras presentadas se encontraba Pauvre Pierrot, una de las creaciones más recordadas de Reynaud. También formaron parte de su repertorio Un bon bock, Clown et ses chiens, Autour d'une cabine y Un rêve au coin du feu.

El espectáculo tuvo una importante repercusión. Según la Asociación Francesa de Cine de Animación, más de 500.000 espectadores asistieron a las representaciones realizadas en el Museo Grévin durante los siete años que funcionó el espectáculo, entre 1892 y 1900.

Una historia anterior al cine de los hermanos Lumière

La importancia de Reynaud también puede entenderse por el momento histórico en el que desarrolló su trabajo.

Sus Pantomimas luminosas fueron presentadas tres años antes de la primera proyección pública del Cinematógrafo de los hermanos Lumière, en 1895. Su trabajo se encontraba justamente en una zona de transición entre los espectáculos de imágenes ópticas, el teatro y el cine que estaba a punto de nacer.

Por eso, más que pensar la animación como una invención repentina, la historia muestra un proceso en el que distintos inventores y artistas fueron desarrollando mecanismos para representar el movimiento y construir relatos mediante imágenes.

El aporte de Reynaud fue particularmente importante porque permitió pasar de una simple ilusión óptica repetitiva a una narración visual más extensa, con personajes, escenarios, música y una historia.

¿Qué pasó después con la animación?

Durante las décadas siguientes, la animación continuó evolucionando y sumó nuevas técnicas. El desarrollo del cine permitió incorporar dibujos fotografiados cuadro por cuadro, mientras que artistas de distintas partes del mundo comenzaron a experimentar con nuevas formas de representar el movimiento.

La animación dejó de ser solamente una curiosidad tecnológica para convertirse en una disciplina artística capaz de abordar prácticamente cualquier género.

Con el tiempo aparecieron los grandes estudios, los cortometrajes, las series televisivas y los largometrajes animados. Luego llegaron nuevas técnicas como la animación con muñecos, la plastilina, la rotoscopia y, más adelante, la animación digital y los efectos generados por computadora.

La evolución tecnológica cambió las herramientas, pero mantuvo una idea fundamental: crear la ilusión de movimiento a partir de una sucesión de imágenes.

De los dibujos sobre papel a la animación digital

La animación contemporánea atraviesa prácticamente todos los formatos audiovisuales.

Está presente en el cine, las series, la publicidad, los videojuegos, los videoclips, las redes sociales, las plataformas de streaming y las producciones educativas. ASIFA destaca precisamente que la animación se expandió desde las salas de cine hacia la televisión, la publicidad, la música, internet y los nuevos medios.

La llegada de las herramientas digitales multiplicó las posibilidades de creación. Los animadores pueden trabajar actualmente con modelos tridimensionales, captura de movimiento, efectos visuales, imágenes generadas por computadora y distintas técnicas de composición digital.

Sin embargo, la esencia permanece: dar movimiento, personalidad y una dimensión narrativa a aquello que originalmente no se mueve.

Una forma de contar historias que no necesita fronteras

Una de las características más particulares de la animación es su capacidad para comunicarse más allá de las palabras.

Un personaje, una expresión facial, un movimiento o una imagen pueden transmitir emociones incluso cuando no existe un idioma común entre quienes crean y quienes observan.

ASIFA destaca justamente esta dimensión internacional de la animación. Sus celebraciones incluyen intercambios de películas entre distintos países y actividades destinadas a acercar producciones y artistas de diferentes culturas.

Esa capacidad convirtió a la animación en una herramienta utilizada no solamente para entretener, sino también para educar, informar, transmitir identidad cultural y abordar temas sociales, políticos y ambientales.

El Día Mundial de la Animación y una historia que sigue en movimiento

Cada 28 de octubre, la celebración invita a mirar la animación más allá de los personajes famosos y las grandes producciones comerciales.

También permite reconocer el trabajo de ilustradores, animadores, guionistas, diseñadores, artistas visuales, técnicos y realizadores independientes que utilizan distintas herramientas para transformar una idea en imágenes en movimiento.

La jornada comenzó como un homenaje a una experiencia realizada en París en 1892 y se convirtió con los años en una celebración internacional de un lenguaje artístico que continúa cambiando.

Más de 130 años después de aquella primera presentación de Reynaud, las técnicas son completamente diferentes, pero la fascinación permanece intacta: hacer que una imagen cobre vida y convertirla en una historia.

NB

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