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Sobre este blog

Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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Responsabilidades absurdas, días de Feria del Libro

Agustina Larrea

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Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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Dice John Berger que lo que hace de la fotografía un invento extraño –y subraya: “con consecuencias imprevisibles”es que sus materias primas fundamentales son la luz y el tiempo. Dice, también, que las fotografías tienen la capacidad privilegiada de detener el flujo del tiempo, y que, por ese gesto muchas veces azaroso –el de arrancar algunas escenas de un posible devenir–, se convierten en “objetos discontinuos”. Dice, por último, que no hay fotografía que no sea ambigua, justamente porque lo que ellas exponen fue capturado de una continuidad pasada (“si el suceso es un acontecimiento público, esta continuidad es historia; si es personal, la continuidad, que ha sido rota, es una historia de vida”).

Encuentros fortuitos, memorias resquebrajadas, tiempos entrecortados, hallazgos escurridizos, vidas repletas de agujeros, episodios de la historia que se escribe con mayúsculas y varias fotografías confluyen en Las fotos, de la fotógrafa y escritora Inés Ulanovsky. El libro salió originalmente en 2020 y ahora llega en su versión definitiva publicado por la editorial Blatt & Ríos. 

Entre las muchísimas cosas que me gustan de Las fotos –uno de los libros que más leí, subrayé, regalé, comenté entre gente querida y volví a leer porque es de los más hermosos entre los que se publicaron en nuestro país en este primer cuarto de siglo– está la belleza con la que su autora logra exponer todas esas tensiones que describe Berger y que atraviesan a la fotografía. Esa condición inasible que la hace ser tan preciada y tan misteriosa (el vaivén que mencionamos varias veces y al que siempre estamos volviendo cuando pensamos en ellas: lo que hacemos con las fotos, lo que las fotos hacen de nosotros). Porque la fotografía es, antes que nada o después de todo, un enigma y Las fotos está para venerarlo.