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Sobre este blog

Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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Días de estrellas fugaces, series de enero

Agustina Larrea

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Una liana es una cuerda repentina que aparece ante nuestros ojos en medio de la adversidad y que, como Tarzán entre los árboles, agarramos para movernos de un lugar a otro, para sortear obstáculos, para sentir la seguridad de algo firme que raspa las manos y a la vez sirve de apoyo. En este espacio mi intención es rescatar algunas lianas del universo cultural y del mundo del entretenimiento –dos avenidas anchísimas–, algunas cosas para aferrarnos fuerte en medio de nuestras selvas personales.

Que florezcan, entonces, mil.

Autora: Agustina Larrea

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“El poeta debe atender constantemente su propio estado de ánimo, así como el astrónomo atiende el aspecto de los cielos. ¿Qué no esperar de una larga vida fielmente vivida de este modo? Hasta el observador más humilde vería alguna estrella fugaz. Una descripción fiel, como la de cualquier persona desinteresada, de los pensamientos que visitaron cierta mente en setenta años, como cuando se registra la cantidad y el tipo de vehículos que pasan por un punto en particular. Al igual que los viajeros van por el mundo y registran objetos y fenómenos naturales, que con la misma fidelidad alguien se quede en casa y registre los fenómenos de su propia vida: que catalogue las estrellas, esos pensamientos cuya órbita se calcula tan rara vez como la de los cometas. No importa si la que visitan es mi mente o la tuya –si el meteoro cae en mi campo o el tuyo– siempre y cuando caiga del cielo. (No me preocupa expresar este tipo de verdad que la Naturaleza ya ha expresado. ¿Quién sabe quizás yo pueda sugerirle algunas cosas? Hubo un tiempo en que ella se encomendaba a tales sugerencias provenientes de otros sitios, como demuestra su avance permanente. Yo reparto las verdades que se me entregan –las que me agradan–, y no meramente aquellas que un sistema cualquiera vota aceptar). Un diario meteorológico de la mente. Tú observas lo que suceda en tu latitud; yo, en la mía”.

"Verano", de Henry David Thoreau.

Ese fragmento que subrayé lo escribió Henry David Thoreau en sus diarios, el 19 de agosto de 1851. Aparece en su libro Verano (lo publicó Godot en 2022, forma parte de una saga dedicada a las estaciones y recopila algunos de sus escritos estivales, como les conté por acá).