La derrota con Camerún en Italia '90, un refugio para la ilusión argentina

elDiarioAR

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Si Argentina necesita reactivar la ilusión después del tropiezo ante Arabia Saudita en su primer desafío de Qatar 2022 tiene a mano una referencia en la que ampararse, la del Campeonato del Mundo de Italia 1990 cuando en su estreno fue sorprendida por Camerún, después se rehízo y llegó hasta el partido final que perdió contra Alemania.

Entonces como ahora el combinado albiceleste, entonces liderado por Diego Armando Maradona y dirigido por Carlos Bilardo, campeón en vigencia por el éxito de México 1986, cayó en una depresión inmediata de la que salió progresivamente a medida que recorría etapas en la competición.

Aquél 8 de junio, en el estadio Giusseppe Meazza de Milán, la frustración invadió al cuadro sudamericano. Incapaz de superar a la batalladora Camerún, erigida en revelación del torneo y que por primera vez llegó a los cuartos de final, sufrió el mazazo definitivo en el minuto 67, cuando en un balón parado lateral alcanzó el área y lo recogió el centrocampista Cyril Makanaky que lo envió al delantero Francois Oman-Byik que, de cabeza, envió un inocente tiro que el meta Nery Pumpido fue incapaz de detener.

Argentina formó con Pumpido, Juan Simon, Néstor Fabbri, Óscar Ruggeri, Sergio Batista, Néstor Sensini, Jose Basualdo, Néstor Lorenzo, Jorge Burruchaga, Maradona y Abel Balbo. Después salieron Claudio Caniggia y Gabriel Humberto Calderón.

Quedó señalado el meta en ese momento del Betis. Cometió un grave error que dejó el panorama mundialista cuesta arriba para Argentina, incapaz de sobreponerse al contratiempo y de imponerse a un rival que terminó con nueve hombres por las expulsiones de Benjamin Massin y Andre Kana Biyik.

El infortunio de Pumpido no quedó ahí. Bilardo le mantuvo en el arco a pesar del fallo decisivo en el siguiente encuentro, ante la Unión Soviética. Pero un choque con su compañero Julio Olarticoechea le partió la tibia y el peroné de la pierna derecha. Dijo adiós al Mundial el meta que fue sustituido por Sergio Goycoechea, el portero que ya estuvo hasta el final.

Llovieron las críticas y emergió la decepción en el entorno de la Albiceleste al que se le oscureció el futuro nada más empezar. Pero nada fue luego como los agoreros aventuraban y el destino deparó momentos de ilusión para Maradona y compañía.

Y eso que no fue una alfombra roja lo que encontró el plantel de Bilardo para reconducir la situación. Todo lo contrario. Ganó ese duelo a la Unión Soviética pero no pasó del empate frente a Rumanía en la última sesión, con la clasificación en juego.

Sí, avanzó Argentina a las eliminatorias. Pero lo hizo como una de las mejores terceras clasificadas y tramo a tramo progresó, siempre a duras penas. Esperaba Brasil en octavos de final. Un gol de Claudio Caniggia a nueve minutos del final dio la victoria a la Albiceleste ante la desesperación de su rival en un duelo lleno de tensión, dominado por la Canarinha que estrelló dos balones en los palos y donde la Albiceleste sobrevivió.

Después, necesitó los penaltis para eliminar a Yugoslavia en cuartos y también a Italia en semifinales. Argentina alcanzó la final de Roma, que perdió contra Alemania en un choque que desesperó al conjunto americano e invadió de tristeza a Maradona.

No fue un mal augurio aquél mal arranque frente a Camerún. solo fue una derrota. Argentina, en Qatar 2022 sucumbió ante Arabia Saudí. Un revés impensable, un traspié doloroso que ahogó de sopetón las ilusiones de todo un pueblo amarrado a una trayectoria impecable y a su dios, Leo Messi. Como aquél Maradona que en Italia 90 tiró de su selección, que se sobrepuso a cualquier contratiempo y que alcanzó la gloria. Esta Argentina, en Catar, tiene donde refugiarse.

Por Santiago Aparicio, para la agencia EFE.

IG