Opinión Un año sin el 10

San Maradona en el día de Gallardo

Aquel 28 de septiembre de 2019, antes del partido en La Plata, Gallardo abrazó a Maradona al costado de los bancos de suplentes y le dijo “Te quiero, hermano”. El técnico de Gimnasia le respondió “Te merecés todo lo que ganaste”.

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El primer aniversario de la muerte de Diego Maradona coincide con un jueves en que, como un gualicho gallina, River puede consagrarse campeón. Desde el martes pasado, todos los partidos de la 22ª fecha de la Liga Profesional incluyen un homenaje a la mayor leyenda del fútbol antes de los partidos: los 22 jugadores titulares y los cuatro árbitros forman el número 10 en el círculo central. Pero eso, en el Monumental, será una novedad. Y una incógnita.

Son días, además, o sobre todo, en que algunos o muchos maradonianos quedamos groguis, en la puerta de un antes y un después, tras el testimonio de Mavys Álvarez, la mujer cubana que dijo ser abusada sexualmente por Maradona. Ya lo escribió Gabriela Saidón en elDiarioAR: “No es a través de la cancelación que vamos a avanzar, pero tampoco si clausuramos los debates”. Detrás de esa discusión permitirá repensar y mejorar las idolatrías en un ambiente que suele mirar al costado. Los jugadores acaban de silenciarse tras el asesinato de Lucas González, el juvenil de Barracas Central. En ese mutismo se extrañó la voz del propio Diego.

Maradona no nació de Boca: se hizo. Y no es una chicana: Marcelo Gallardo era de San Lorenzo, Norberto Alonso alentaba a Racing y Enzo Francescoli simpatizaba por Peñarol. Los tres se convirtieron, en símbolos (e hinchas) de River. Esa pirueta sentimental suele ocurrir con los grandes ídolos: también Carlos Bianchi, de pibe, era de River. Y Ricardo Bochini, en su infancia en Zárate, gritaba los goles de San Lorenzo. Incluso hay referencias de ex compañeros de las inferiores de Newell’s que dijeron que Lionel Messi hinchaba, en aquella época, por River. La simpatía natal de un futbolista por el equipo en el que después se convierte en bandera del club siempre es bienvenida, como en el caso de Enzo Pérez. Ningún hincha de River quiere más a Cristian Fabbiani (gallina desde la cuna) que a Lucas Pratto, originariamente tan relacionado con Boca que, antes de llegar a River para romperla en la final de la Libertadores 2018, en el Sao Paulo jugaba con el número 12 en la camiseta.

Hay al menos cuatro declaraciones en que Maradona, en su época de Argentinos Juniors, dijo ser hincha de Independiente. Incluso en estos días se reprodujo una entrevista que Diego le concedió en 1979 al diario español Mundo Deportivo en la que, a la pregunta “otro club de su preferencia”, respondió “River Plate”. Se sabe, también, que en 1981 estuvo muy cerca de firmar por River, pero finalmente llegó a Boca, club del cual sí era hincha su papá, Don Diego.

Desde ese momento, Maradona se enamoró de Boca y comenzó a militar por el azul y el amarillo. Ya a mediados de la década del 80 comenzó a insistir en que quería terminar su carrera en el club en el que había salido campeón del Metropolitano 1981. Como tal, empezó a posicionarse enfrente de River. Y a lo Maradona. ¿Cómo podría haber sido de otra manera? Entonces de aquel “River Plate” como otro equipo de su “preferencia” pasó en 1997 a “se la cayó la bombacha”, uno de los tantos machismos del fútbol, aunque también ¿más? propio de esa época. Algunos hinchas de River, que en 1994 habían cantado “che Diego puto (o gordo puto o negro puto) nos cagaste el Mundial” durante un partido contra el Mandiyú de Maradona en el Monumental, no lo olvidaron.

Fue curioso pero, en los homenajes post mortem que la Liga Profesional le hizo a Maradona, a River le tocó jugar fuera del Monumental. En noviembre de 2020, pocos días después de su muerte, el equipo de Marcelo Gallardo visitó a Rosario Central en Arroyito. El mes pasado, cuando en el décimo minuto de cada partido se festejaron los 61 años de su nacimiento con una camiseta número 10 colgada a un barrilete, River jugó en La Plata contra Estudiantes. E incluso cuando Maradona era técnico de Gimnasia y los clubes rivales le rendían pleitesía en cada visita (salvo Rosario Central en Arroyito, dada su identificación con Newell’s), a River le tocó jugar en el Bosque.

Aquel 28 de septiembre de 2019, antes del partido en La Plata, Gallardo abrazó a Maradona al costado de los bancos de suplentes y le dijo “Te quiero, hermano”. El técnico de Gimnasia le respondió “Te merecés todo lo que ganaste”. El “Muñeco” siempre recordó que Diego lo defendió en los momentos en que era criticado como futbolista de la selección, así como también siempre hubo química entre Maradona y Francescoli.

Si una de las grandes fotos del velatorio de Maradona fue el abrazo entre dos hombres con las camisetas de Boca y de River, que no se conocían pero se unieron en el dolor a la salida de la Casa Rosada, entre los hinchas de River hay maradonianos a ultranza. Hay quienes no olvidan aquellas declaraciones punzantes, agresivas también, del ídolo de Boca. En el jueves en el que el Monumental deberá homenajear a Maradona, el gran protagonista sin embargo será otro: Gallardo, a las puertas de su decimotercer título, su primera liga, en días en que no está claro si seguirá o no después de diciembre. Y el Muñeco, ya sabemos, amaba a Maradona.

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