Bajar el dólar paralelo, dejar de darle a la maquinita de billetes y acordar con la oposición, las preocupaciones del FMI con la Argentina

Julie Kozack, funcionaria del FMI, con Guzmán, este lunes en la embajada argentina en Roma.

Martín Guzmán camina por la cuerda floja en su cargo de ministro de Economía. El resultado de las elecciones del 14 de noviembre puede terminar eyectándolo. Pero mientras tanto busca tornarse imprescindible en su puesto: este lunes pasó todo el día dialogando con la subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Julie Kozack, en la embajada argentina en Roma y al terminar difundió un comunicado escueto en el que no dejó de hacer campaña al señalar que continuó las "negociaciones para un nuevo programa con el organismo que reemplace el fallido stand by que acordó la administración de Juntos por el Cambio". El ex investigador de la Universidad de Columba siempre se ha mostrado como un interlocutor clave ante el FMI, pero en los últimos días se ha endurecido con la oposición, en lo que puede interpretarse como su estrategia para permanecer en el cargo más allá de los comicios.

La misión

La misión

Por lo pronto, en el Ministerio de Economía aclaran que la conversación de ayer, posterior a la cumbre del G20 (Grupo de las 20 mayores economías del mundo) en la capital italiana, "no fue nada definitoria, hay mucho que trabajar". No se descarta que se invite al Fondo a que mande una misión después de las elecciones para seguir avanzando en el acuerdo. El mes próximo se reúne el directorio del organismo, donde están representadas las grandes potencias y donde debería aprobarse un eventual pacto. El objetivo consiste en evitar un default en marzo de 2022, cuando comienzan los mayores vencimientos del préstamo récord contraído por el gobierno de Mauricio Macri.

Kozack y el jefe de la misión del FMI para la Argentina, Luis Cubeddu, están interesados en tres cuestiones. Por un lado, aceptan la idea de Guzmán de que el camino hacia el equilibrio fiscal sea gradual, sin shocks, pero rechazan la opción de financiarlo con emisión monetaria, es decir, dándole a la maquinita de billetes. En segundo término, consideran que con una brecha cambiaria tan amplia como la actual entre el dólar oficial y los paralelos resulta imposible implementar cualquier plan económico. Por último, están preocupados por que la oposición apruebe el programa que ellos negocien con el Gobierno. Temen que Juntos por el Cambio exija un plan con más ajuste con la pretensión de que el mayor esfuerzo fiscal no recaiga en el próximo gobierno, que comience en diciembre de 2023.

AR

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