Testimonios

Deudores hipotecarios UVA dicen que los bancos incumplen el congelamiento

Estela Moreta y Guillermo Castaño.

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Mauricio Macri había prometido un millón de créditos hipotecarios, implementó el sistema UVA (unidad de valor adquisitivo) para actualizar las cuotas por inflación, terminó entregando sólo el 13% de los préstamos previstos (133.000) y los deudores naufragaron ante un índice de precios que en 2018 y 2019 batió todas las marcas desde 1991. En agosto de 2019, tras la derrota en las primarias, el entonces presidente, en búsqueda de la reelección, congeló las cuotas de cara a la elección general. Tras asumir en la Casa Rosada, Alberto Fernández sacó los pagos hipotecarios del freezer en febrero pasado con un esquema gradual, pero en abril volvió a meter mano en el asunto a raíz de la pandemia.

El actual gobierno dio la opción de diferir los pagos hasta el final del crédito o de abonar la cuota congelada, primero por seis meses, hasta septiembre, con la posibilidad de desembolsar el diferencial respecto del valor actualizado a partir de octubre y en tres veces. Pero después, ante la continuidad de la crisis del coronavirus, el congelamiento se extendió hasta enero de 2021 inclusive, y la alternativa de pagar la diferencia en 18 cuotas desde febrero o al terminar el préstamo. Sin embargo, algunos deudores se quejan de que los bancos les reclaman por supuestos impagos o no adecuan las cuotas al tope del 35% de sus salarios, tal como estableció el Banco Central en mayo pasado.

Guillermo Castaño es un ingeniero en sistemas de 49 años que compró una vivienda en Villa Devoto para vivir con su esposa y sus dos hijos. A través del home banking, le informó a su banco, el Santander, que diferiría los pagos desde abril. A los pocos días le llegó un mensaje con la aprobación de la postergación. Sin embargo, 24 horas después, en la sección de avisos de la banca electrónica le apareció la leyenda “tienes un producto en mora”. A continuación, el banco de origen español le bloqueó las tarjetas de crédito, aunque más tarde un empleado le aclaró que había sido por error. En el home banking sólo aparecía hasta hace poco la opción de diferir hasta la cuota de diciembre, no la de enero, algo que se repitió en otras entidades y que motivó una reciente aclaración del Central. Además, en la sucursal online le quisieron cobrar desde octubre las cuotas adeudadas, pese a que él las había diferido, y por eso decidió dejar la cuenta en cero para evitar el débito automático. 

Diego Pizzo, docente de 32 años, recurrió al Santander para comprar un departamento en Caballito. En mayo optó por diferir las cuotas, pero también se encontró con que el banco no lo dejaba postergar la de enero. Además, en noviembre, el banco comenzó a cobrarle en tres cuotas el diferencial entre lo abonado con congelamiento en abril y lo que realmente correspondía, en lugar de hacerlo desde febrero. “Me respondieron por Twitter de manera informal que si quería, no pagase, que lo cobrarían al final del crédito”, contó Pizzo.

Franco Bearzi, empleado de 46 años, accedió en 2017 a la casa propia en Montecastro con su pareja y sus dos hijos gracias a un hipotecario de $ 2 millones del Santander. Ahora debe 6 millones. Hace tres años abonaba 13.000 de cuota. Ahora, paga 39.000 como cuota congelada, mientras la real sería 57.000. Decidió diferir los pagos. “Cuando lo sacamos, lo podíamos pagar sin ningún problema, pero los aumentos de sueldo fueron muy por debajo del costo de vida y del crédito”, cuenta Franco. Pese al diferimiento, cada mes la app del banco le manda un mensaje para que abone la cuota sin congelamiento y desde octubre le llega otro advirtiéndole de que, si quiere mantener su tarjeta, debe ponerse al día con el hipotecario. “Me la bloquearon, no la usé más”, relató Bearzi.

En el Santander negaron las acusaciones de los clientes: “El banco no reclama los pagos de UVA; da la opción adicional de que, voluntariamente, si algún cliente quiere cancelar las cuotas antes para evitar la capitalización (de lo impago), pueda hacerlo. Pero el Central prohibió a fines de noviembre esta opción. Así que ya no la ofrecemos más”, agregó un vocero del banco.

Las quejas se extienden a bancos estatales y privados de origen nacional. 

Silvina Basile, diseñadora de comunicación visual y docente universitaria de 43 años, compró casa en Gonnet, Gran La Plata. Allí reside con su pareja y sus dos hijos. Difirió los pagos desde abril y pidió al Banco Provincia de Buenos Aires que la cuota no superara el 35% de su salario. En la actualidad, supone el 55%. “Si me hubieran aplicado el tope, hubiera podido pagar sin problema. Luego de varios reclamos telefónicos y de haber presentado la solicitud por escrito, sigo sin respuesta. Me dijeron que todavía no tienen reglamentación interna”, contó Silvina, que llevó su queja a la Defensoría del Pueblo bonaerense.

Silvia Serrichio y su hija adquirieron una vivienda familiar en La Plata en 2017 con un crédito del Provincia. Silvia es licenciada en obstetricia, pero está jubilada a sus 66 años. El préstamo inicial era de 1 millón de pesos. Ahora debe 2,7 millones. La cuota pasó de 10.000 a 34.000. Desde abril comenzó a pagarla congelada en 22.000 y en agosto consiguió diferirla. “El banco me venía poniendo trabas para diferir, pero lo logré”, relató Silvia. Ella también reclama que la cuota no supere el 35% de su jubilación, que asciende a 47.000. Es decir, el monto congelado representa en la actualidad el 46% de su haber. 

Estela Moreta, enfermera de 64 años, compró en Adrogué para vivir con su esposo. También es deudora del Provincia. Difirió los pagos desde mayo y pidió en octubre que le ajustaran la cuota a sus nuevos ingresos porque acababa de jubilarse. “Me contestaron que continuaría con la misma modalidad con la que había iniciado el préstamo”, señaló Estela. “De lo contrario, que cancelara el crédito. También me intimaron a pagar las cuotas que ellos llaman ‘atrasadas’ con los intereses que aplicaron. Aboné algunas cuotas hasta agosto”, continuó la enfermera jubilada. El pasado 20 de noviembre fue al banco y un empleado le comentó que le resultaba “inexplicable” que la intimaran y le recomendó que no pagara lo reclamado hasta el final del crédito.

En el banco que preside Juan Cuattromo, del equipo de Axel Kicillof, aseguraron que están “cumpliendo la normativa, que establece diferentes opciones para el congelamiento y el diferimiento”. Aclararon que por estos días están definiendo la normativa interna para ponerle tope a los préstamos hipotecarios.

Sandra Zabala, ama de casa de 50 años, sacó el crédito en el Macro para comprar su casa en Capitán Sarmiento (156 kilómetros al norte de la ciudad de Buenos Aires). Allí vive con su esposo, operario de la avícola Granja Tres Arroyos, y sus dos hijos. Pagaron primero dos cuotas congeladas y después difirieron. En octubre, el banco de los Brito y los Carballo les exigió saldar en tres cuotas el diferencial de aquellos dos pagos. No abonó y le apareció un mensaje de que entraba en mora, ante lo que desembolsó los 27.000 que le reclamaban. “En el banco no me supieron explicar”, se quejó. Pero en noviembre les anunció que difería la segunda cuota “bajo protesta”. “No pago hasta que me corresponda pagar”, enfatizó Sandra. Había obtenido un préstamos de 1,2 millones y ahora debe 2,8 millones. La cuota congelada está en 19.000, pero debería saltar a casi 50.000.

En el banco responden exhibiendo un comunicado enviado a los clientes en el que les cuentan las alternativas legales que tienen para congelar o diferir las mensualidades. Allí reconocen que piden el pago en tres cuotas desde octubre, pero aclaran a los deudores: “En caso de que prefieras refinanciar conforme lo establecido por el decreto 767/20, podrás solicitar el stop debit o la reversa del pago, contactándote con nuestro centro de atención telefónica o acercándote a tu sucursal”. 

Débora Villalba, profesora de comunicación desempleada de 30 años, compró vivienda en Berisso para residir con su pareja y sus dos hijos. Difirieron las cuotas, pero el BBVA los comenzó a intimar a abonar las tres mensualidades entre octubre y diciembre. “Nos han cobrado la cuota. Cuando revertimos el pago, nos la volvieron a cobrar y tuvimos que volver a pedir la reversión”, apuntó Débora. “Además, nos llaman constantemente del sector de cobranzas para que regularicemos la situación ya que, según ellos, estamos en mora”, agregó la clienta. Voceros del banco de origen también español contestaron que operan "conforme" a los decretos 319 y 767” y que el descongelamiento ocurrirá el 31 de de enero próximo.

AR / SL

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