En el empresariado dudan de Milei 2027 y en el sindicalismo duro quieren parar por tiempo indeterminado
Un ultrarrico –técnicamente alguien que acumuló una fortuna superior a los US$1.000 millones– departía con un empleado, un economista y dos periodistas –por cierto, con patrimonios varias miles de veces inferior– el pasado martes en el Centro de Exposiciones de Buenos Aires, en Recoleta, en la cumbre anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos (Amcham, según sus siglas en inglés). “Las inversiones van a venir, pero gradualmente”, admitió, cuando se le preguntó por la frase que horas antes en ese escenario había dicho el presidente del banco JP Morgan, Facundo Gómez Minujin, en relación a que “hay más proyectos que plata” y“ si la política se sostiene en el tiempo, estos proyectos van a ser financiables”. ¿Entonces hay que esperar a 2028 para invertir?
En el establishment están divididos entre los sectores que van bien –materias primas y finanzas– y los que van mal –industria, comercio y construcción–, pero también entre los que confían en que Javier Milei superará la actual coyuntura de inflación rebrotado del 3,4% mensual y de escándalos de presunta corrupción y logrará la reelección y aquellos que empiezan a dudar de que lo logre. Hace dos meses, cuando se sancionaba la mayor flexibilización laboral de la historia argentina, no quedaban dudas de que el presidente ultra vencería en 2027. En la Argentina pendular, 60 días después comenzaron a surgir dudas también entre los empresarios que más valoran que impulse todas las medidas que siempre que soñaron.
“Estamos invirtiendo apostando a continuidad del modelo, no de Milei”, cuentan en un grupo energético. En las licitaciones de las cuatro hidroeléctricas del Comahue, los Neuss, amigos del asesor presidencial Santiago Caputo, se quedaron a fines de 2025 con dos de ellas como parte del grupo Edison –que se formó a principios de ese año junto a los dueños de Havanna, Carlos Giovanelli, Damián Pozzoli, Guillermo Stanley y Federico Salvai, y los de Newsan, Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, cada vez menos pendientes de su negocio de electrónica– y para ello pusieron US$225 millones. Ganaron aquella subasta porque el pliego permitió que empresas con poca experiencia en generación participaran. Además se extendió el plazo de presentación de ofertas después de que rivales como la norteamericana AES pusiera la suya sobre la mesa y recién en el alargue Edison oficializó su propuesta. Central Puerto, de Guillermo Reca, los Miguens Bemberg y Eduardo Escasany (Grupo Financiero Galicia), compraron otra de las cuatro centrales por US$245 millones y el sojero Manuel Santos Uribelarrea ganó la restante contra la italiana ENEL por US$235 millones.
Ahora los Neuss quieren quedarse con las privatizaciones de la mayor transportadora eléctrica del país, Transener, y con Metrogas. Para la primera se presentan con Edison y en sociedad con Genneia, de Jorge Brito (Banco Macro), y se tienen mucha fe. Para la segunda, van en alianza con Mubadala Capital, fondo soberano de Emiratos Árabes. En ambas contiendas enfrenta a los mismos rivales: Central Puerto y Edenor, la distribuidora de José Luis Manzano –que por más que se haya fanatizado con Milei no corta su lazo con Sergio Massa–, Daniel Vila y Mauricio Filiberti.
Inversiones tímidas
“No hay casi empresas internacionales, sólo grupos argentinos que tienen incorporados el riesgo argentino”, continúan analizando en un grupo energético. “Hoy Milei tambalea con la inflación, con un crecimiento heterogéneo... Si hay retroceso en el modelo, estos activos que se privatizan van a valer menos y habrá que esperar tiempo a que recuperen valor”, advierten.
Es más, en otro conglomerado apuntan que todas estas empresas que el Estado vende necesitan inversión para operar y mejorar el ajustado sector eléctrico, que no está recibiendo tantos desembolsos como Vaca Muerta. “Inversiones tímidas”, las definió el CEO de AES Argentina, Martín Genesio, en la cumbre de Amcham. En los pasillos, otro inversor en el rubro rumoreaba con preocupación: “Es hora de bancar a Milei, pero con plata, es decir, con inversiones, y eso es lo que falta”. Más allá de que todas estas privatizaciones implican pagos en dólares al Estado (a YPF, en el caso de Metrogas), la inversión real en maquinaria y construcción cayó 11% en febrero, el último mes medido por el estudio Ferreres, después de bajar 6% en enero.
“La preocupación por la continuidad del modelo va ir inscrecendo más y más hasta las elecciones”, lamentan en el conglomerado de energía. “Este se supone que era el año del crecimiento, de la estabilidad política. Hoy todavía se espera que reelija Milei, pero si esto sigue así, puede surgir algo alternativo para sostener el modelo. (Paolo) Rocca debe estar tratando de buscar candidato, pero en el pasado no le fue bien –recuerda aquel apoyo implícito al radical Ernesto Sanz en la interna con Mauricio Macri en 2015 de quien ahora recibe insultos de Milei por proteccionista–. Si esto cruje, el empresariado va a pensar en una alternativa, pero todavía falta”, concluyen.
Ronda de nombres para 2027
No fue casual que el exdiputado Emilio Monzó se paseara por la reunión de Amcham después de visitar días antes al gobernador bonaerense, Axel Kicillof. Los empresarios se le acercaban para preguntarle si estaba armando algo alternativo, pero el exjefe de la Cámara de Diputados en el gobierno de Macri negaba que buscara una gran coalición contra Milei o que Kicillof busque un compañero de fórmula presidencial de la centroderecha, como hizo Luiz Inácio Lula Da Silva con Geraldo Alckmin para derrotar a Jair Bolsonaro hace cuatro años. Le contó que busca armar una opción de centro frente a los libertarios y al exministro de Economía como figura asociada al pasado kirchnerista. En ese espacio pretende incluir a peronistas como el exgobernador sanjuanino y diputado Sergio Uñac y a empresarios como Brito, por su experiencia al frente de River, o Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto, la licenciataria de los autos y las camionetas Mercedes-Benz. Brito y Herrero son nombres que también menciona el armador del peronismo porteño Juan Manuel Olmos, que repite que se necesita un outsider para desplazar a otro outsider como el economista libertario. Al dueño del Macro le gusta la idea, pero no sabe si en 2027. En cambio, el ex CEO de Toyota carece de ese perfil político.
Sin embargo, hay hombres de negocios que descreen de Monzó y comentan que en realidad quiere armar una primaria abierta (PASO) entre el dueño del Banco Macro y el economista keynesiano al que la derecha apodaba El Soviético. “Kicillof no entiende lo que es el mercado”, decía Jorge Brito padre en 2015 cuando finalizaba su gestión como ministro de Cristina Fernández de Kirchner y días antes del balotaje entre Macri y Daniel Scioli. Todo cambia: ahora su hijo suena como aliado del gobernador, mientras el expresidente de la Nación y de Boca mantiene por ahora el apoyo al gobierno donde Scioli es secretario de Turismo y Ambiente.
Aunque el ministro de Economía, Luis Caputo, haya prometido en la Amcham que los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas, en el auditorio sonrían recordando que Milei había prometido en 2024 un crecimiento como “pedo de buzo”. Lo que sí esperan es que surta efecto la baja de tasas de interés que inició el Banco Central en abril para alentar el crédito y así evitar una recesión que sumaba a la inflación del 3% sería estanflación.
En el sector financiero aguardan que el abaratamiento del dinero permita que se refinancien a menor costo las deudas de las familias morosas, en niveles récord en dos décadas, del 13% en el segmento bancario y del 25% en el de las fintech. Sería uno de los métodos de mercado para reducir la mora. El otro es que la menor tasa puede llegar a tentar a personas que no tienen deuda. Por ejemplo, para renovar el televisor antes de la Copa del Mundo. Aunque de momento no hay clima mundialero, entre el consumo deprimido, el financiamiento que estaba hasta hace poco restringido y la falta de ansiedad por conquistar un trofeo que se logró en 2022 después de 36 años de espera. Pero los optimistas del crédito aún no pueden responder por qué mejoraría si persisten los tres motivos por los que se hundió: la inflación medio alta, el salario atrasado y la caída del empleo registrado.
El frente aceitero
Tres factores sumado a la más regresiva reforma laboral en cuatro décadas, mayor a las de Carlos Menem en 1991 y Fernando de la Rúa en 2000, impulsan a Daniel Yofra, secretario general de la Federación Aceitera, a abogar por una huelga por tiempo indeterminado hasta que Milei frene su rumbo. Es lo que reclamará el 1 de mayo en el plenario nacional del Frente de Sindicatos Unidos (Fresu), que integran gremios en posicionas duras como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), de Abel Furlán, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), de Rodolfo Aguiar, la de Pilotos, de Pablo Biró, y los papeleros de José Ramón Luque.
Se plantan frente a una CGT tibia que marchará el 30 de abril y apuesta a continuar bloqueando parte de la flexibilización laboral por la vía judicial. El Fresu se piensa similar a lo que fue el Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA) en los 90 frente a una CGT que transó con Menem. Al frente del MTA estaban el camionero Hugo Moyano -ahora acomodado en la CGT y enfrentado a su hijo más combativo, Pablo-, la aeronavegante Alicia Castro y el colectivero Juan Manuel Palacios.
“Estamos en este frente para combatir, no para dialogar. Porque no se puede dialogar cuando te quieren dejar sin nada”, dijo Luque este miércoles en un congreso de delegados de la UOM en Mar del Plata. Aguiar llamó a “enterrar la reforma laboral en los lugares de trabajo” y subrayó: “No la tenemos que cumplir”.
“A este gobierno no lo debilitás con un día de paro”, criticó Yofra a la CGT en un almuerzo con periodistas este jueves en el Hotel Metropolitano, en el barrio de Monserrat. De entrada, picada de fiambres y quesos y el segundo plato, un plato abarrotado de vacío y papas al horno. El aceitero recordó que su gremio paró tres días, aunque se los descontaran del sueldo. Recordó que por esa postura de lucha sus representados han pasado de vivir en villas a tener casa propia. Son de los mejor remunerados, aunque también se desempeñan en una industria ganadora con todos los modelos. “El costo salarial de las aceiteras es el 2% del total”, explica.
Yofra no sólo rechaza la escasez de la huelga de la CGT previa al debate legislativo sobre la reforma laboral sino también que ahora apueste a voltearla en los tribunales. Por ahora lograron frenar 82 de los 218 artículos de la ley. “Si tenemos que depender de abogados y jueces, estamos al horno”, sostiene Yofra, frente a la estrategia de la central que dirigen Jorge Sola, del gremio del seguro, el camionero Octavio Argüello y Cristian Jerónimo, del sindicato del vidro, uno de los promotores de la candidatura presidencial del pastor Jorge Gebel, residente en EE.UU. aunque con muchos pintores de paredes en los barrios populares del área metropolitana.
“Si negociás salario por empresa, te echan a la mierda. Hay fortalecer el sindicalismo como lo era en los 60 y 70”, continúa Yofra, que se reivindica como gremialista que no entra en política partidaria ni se hace empresario sino que sigue dentro de la fábrica. Eso sí, este santafesino critica a Cristina Kirchner y elogia que a Kicillof nunca le encontraron ningún afano, aunque le reclama que recorra el interior. “Sos un pecho frío si no salís a luchar. Que me importa que nos acusen de desestabilizadores, no vamos a decir que hay que esperar si los compañeros se están cagando de hambre ahora. Se viene un estallido social”, pronosticó el aceitero.
AR