Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
El IPC que quería Lavagna

Si se hubiera aplicado el índice que el Gobierno postergó, la inflación de marzo hubiera sido de 3,65%

La suba en los precios de los combustibles fueron protagonistas del IPC de marzo de 2026.

elDiarioAR

0

La inflación de marzo se aceleró al 3,4% y superó el techo de los 3 puntos que había anticipado el ministro Luis Caputo. El índice revela una suba de diez meses consecutivos y acumula ya 9,4% en el primer trimestre del año y en términos interanuales alcanza el 32,6%, según informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Sin embargo, si la medición se hubiera hecho con el método que Marco Lavagna estuvo a punto de aplicar a comienzos de este año y que Javier Milei decidió postergar, lo que llevó a la renuncia del extitular del Indec, la inflación mensual hubiera sido 3,65%, con un acumulado de 9,7% en el primer trimestre, una diferencia que se basa en que las subas en Educación y Combustibles, los rubros que dominaron el alza del mes pasado, se ubica 3 puntos porcentuales más arriba que lo que mide actualmente el Instituto que comanda desde inicios de febrero Pedro Lines.

De acuerdo a la consultora Equilibra, “tras haberse compensado en el primer bimestre, las diferencias entre el IPC vigente -ponderadores de la Encuesta de gastos (ENGHo) de 2004/05- y el IPC actualizado (ENGHo 2017/18) que iba a implementar INDEC a partir de enero (con base 100=2025) fue relevante en marzo: la inflación mensual habría sido 3,65%, acumulando 9,7% en el primer trimestre. ¿La razón principal? Educación y nafta pesan 3 p.p. más entre ambos rubros en el IPC actualizado y este mes impulsaron la inflación”.

En tanto, desde Equilibra anticipan que para abril “esperamos una reducción de la inflación de casi 1 punto, en base a nuestros relevamientos de las primeras semanas de este mes, por lo que esperamos que se encuentre en torno a 2,5%, ya que el shock alcista de la carne y de la educación quedaron atrás”.

La metodología que había comenzado a poner en marcha Lavagna antes de los desencuentros con Caputo y Milei, que dieron marcha atrás, le da una incidencia mayor a los servicios públicos y al transporte, rubros que tienen pendiente ajustes para corregir distorsiones en sus mediciones.

Un dato que preocupó a Milei y Caputo, aunque trataron de minimizarlo

Este martes, tanto el presidente Javier Milei y el ministro de Economía Luis Caputo se pronunciaron tras conocerse el dato de inflación de marzo, que registró una suba mensual del 3,4%, con mensajes que combinaron críticas al número y una defensa del programa económico.

Milei reconoció que el índice no cumplió con las expectativas oficiales. “El dato es malo. El dato no nos gusta ya que la inflación nos repugna”, expresó, aunque sostuvo que existen “elementos duros” para explicar lo ocurrido y proyectó que en los próximos meses “retorne a su sendero decreciente”. El mandatario anticipó además que ampliaría su análisis en una exposición pública.

Por su parte, Caputo ofreció una lectura más técnica del índice y destacó algunos componentes que, según su visión, muestran señales de desaceleración. Detalló que la inflación núcleo fue del 3,2%, mientras que los precios regulados subieron 5,1% y los estacionales 1,0%. En ese marco, subrayó la desaceleración de la Canasta Básica Alimentaria, que pasó de 3,2% en febrero a 2,2% en marzo, y una leve baja en la Canasta Básica Total, de 2,7% a 2,6%.

El ministro atribuyó parte de la suba a factores externos, en particular al impacto de la guerra en Medio Oriente, que —según indicó— se reflejó en aumentos como el 9% en combustibles, el 24% en pasajes aéreos de cabotaje y el 22% en transporte interurbano. También señaló que la economía atraviesa un proceso de “corrección de precios relativos”, visible en rubros como servicios regulados y carnes.

La postergación del nuevo índice

En febrero pasado, Caputo buscó bajarle dramatismo a la renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC, pero en el mismo movimiento dejó expuesta la tensión de fondo: el Gobierno no quiere tocar por ahora el índice con el que se mide la inflación, aun cuando el propio organismo venía trabajando en una actualización metodológica.

En aquel momento, el ministro confirmó que el Instituto seguirá utilizando el IPC actual —basado en patrones de consumo de hace más de 20 años— y que el nuevo indicador impulsado por Lavagna quedará en pausa “hasta que el proceso de deflación esté consolidado”. La frase no fue casual: en un contexto donde la inflación sigue siendo el principal capital político del oficialismo, cualquier modificación técnica corre el riesgo de abrir una zona de especulación pública sobre el dato.

“No hay necesidad de cambiar ahora el índice. Da prácticamente lo mismo”, sostuvo el ministro de Economía, y agregó un elemento clave: según sus cálculos, en enero el índice nuevo habría dado “un punto más abajo”. Es decir, el Gobierno admite que el cambio podría alterar el número final, aunque insiste en que no se trata de una manipulación sino de una cuestión de timing político. “Nos parece razonable no dar lugar a la especulación”, remarcó.

Etiquetas
stats