Milei escenifica su alineamiento con Trump a través del acuerdo comercial con EE.UU.
El Gobierno de Javier Milei dio un paso más en su fuerte alineamiento con la Administración de Donald Trump: firmó un Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos. El convenio, que debe ser refrendado por el Congreso argentino, limita las posibilidades de desarrollo del país a la relación asimétrica con EE.UU. y pone a Argentina en tensión con sus principales socios comerciales, Brasil y China, señalan voces expertas.
Los puntos más destacados del tratado comercial, que se conoció en las últimas horas sólo en versión en inglés, impactan de forma directa en los recursos naturales y la producción local en favor de Washington. El pacto contempla muchas más obligaciones para Argentina: el país cede, sin contraprestación alguna, sus atribuciones de control de calidad en industrias como la farmacéutica, la alimentaria y la automotriz. Por ejemplo, deberá aceptar la importación de vehículos estadounidenses fabricados según las Normas Federales de Seguridad y emisiones previas de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) para dispositivos médicos y productos farmacéuticos.
La Cancillería argentina justificó la firma del acuerdo en que promoverá exportaciones: “Washington eliminará aranceles recíprocos para 1.675 productos de una amplia gama de sectores productivos, lo que permitiría recuperar exportaciones por 1.013 millones de dólares”, informó el Ministerio encabezado por Pablo Quirno, quien fue el encargado de rubricar el texto.
Como contrapartida, “Argentina dejará en cero los aranceles para 221 posiciones, bajará al 2% otras 20, principalmente autopartes, y otorgará cuotas para vehículos, carne y otros productos agrícolas que ingresen desde EEUU”, según las autoridades locales.
“Relación centro-periferia”
Sin embargo, la simetría parece un horizonte lejano. Mientras el PIB de Estados Unidos superó los 30 billones de dólares en 2025, el argentino marcó 683.371 millones de dólares en ese período. La apertura comercial, en un contexto de guerra fría entre la Administración Trump y China, perjudica aún más a la industria y los sectores que generan trabajo, advierten los expertos.
Pedro Gaite, economista y jefe de FIDE (Fundación para el Desarrollo Económico), señala que “un convenio de libre comercio con un país que tiene un nivel de productividad tanto más alto que el de Argentina lo que hace es profundizar las relaciones centro-periferia tradicionales, y de ello se puede desprender un aumento de la primarización de la estructura productiva local. Argentina exporta más productos primarios y materia prima e importa más manufacturas de alto valor agregado y contenido tecnológico”.
Para Gaite, el convenio también puede generar un impacto negativo en las relaciones comerciales de Argentina con otros países del Mercosur –bloque que integra junto con Brasil, Paraguay y Uruguay– y, en particular, con Brasil. “La inmensa mayoría de las exportaciones industriales de Argentina van a los países del Mercosur, sobre todo las de autopartes a Brasil. Este tratado comercial levanta muy fuertemente los aranceles de autopartes de Estados Unidos, entonces, es muy probable que el acuerdo sectorial de comercio de automóviles con Brasil entre en crisis, que es lo que ya se está viendo, pero [es probable que] se profundice”.
Estados Unidos encontró en Milei un socio incondicional que lo elige por encima de China y Rusia y que no vota más junto a Brasil, y menos con Luiz Inácio Lula da Silva ocupando la presidencia, con quien no disimuló su encono. El mandatario argentino recibió una ayuda crucial de Trump que le permitió ganar cómodamente las elecciones legislativas de octubre pasado. La elección se presentaba cuesta arriba en medio de turbulencias en la economía y temores de devaluación, pero el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, anunció un rescate financiero de 20.000 millones de dólares condicionado al triunfo del Gobierno actual.
Aranceles, carnes y autos
Para el sector agropecuario de EE.UU., Argentina permitirá el ingreso de ganado en pie, porcinos y aves de corral. Las autoridades locales celebran por estas horas que Trump habilitará el ingreso preferencial de 100.000 toneladas anuales para carne vacuna frente a las 20.000 toneladas actuales.
Miguel Ponce, experto en Comercio Exterior, señala que “si bien hay un acceso privilegiado al mayor mercado de consumo del mundo, intentando atraer inversión extranjera directa en momentos en los que en Argentina se produce un proceso de desinversión, se trata de un alineamiento con Estados Unidos que tendrá consecuencias con los socios comerciales”.
El magnate republicano no cedió en el acero y el aluminio y mantendrá un arancel del 50% sobre esos bienes, otro tema que destaca Ponce. “Seguimos castigados con los aranceles en aluminio y acero y este acuerdo nos trae tensiones con los dos principales socios, como Brasil y China. No es un acuerdo Mercosur-EEUU como el que pretende Brasil con Mercosur-China, sino que nuestro país se corta solo”.
El experto agrega que “el nivel de apertura que plantea Argentina, que implica la entrada de 10.000 automóviles, más las autopartes entrando al cero por ciento, afectará las principales exportaciones con valor agregado de Argentina. Hoy las manufacturas de origen industrial –de las cuales el 80% que tiene destino a Brasil–, son las que más se verían afectadas”.
En este contexto, es preciso recordar que el Congreso argentino debe refrendar el acuerdo Mercosur-Unión Europea, además de este nuevo convenio.
Brasil y China
Ponce también señala el otro socio comercial clave: “El otro tema es con China. Lógicamente este compromiso de privilegiar las inversiones en tierras raras y en litio que van a tener las empresas norteamericanas es probable que perjudique las inversiones chinas en el norte de nuestro país. La política comercial de EE.UU. está subordinada a la seguridad nacional y este acuerdo se ha firmado en ese marco. Fortalece el alineamiento automático con Washington, y Trump no necesita de la aprobación del Congreso para este tratado”.
En minería y energía, lo central es la inversión estadounidense en minerales críticos, donde Trump intenta disputarle el monopolio al gigante asiático, ya que más del 90% de la capacidad mundial de refinación de esos elementos se encuentra en China.
“Estados Unidos busca hacerse con los recursos estratégicos en el mundo que se viene, de los minerales, del litio y de las tierras raras, y Argentina va a estar dejando pasar una nueva oportunidad de usar esos recursos estratégicos para impulsar su industria con valor agregado, con tecnología y pegar el salto al desarrollo”, agrega en esa línea Gaite.
Con este convenio, Argentina reconocerá a EE.UU. como jurisdicción para la transferencia de datos y evitará la discriminación a servicios digitales estadounidenses. También en relación con la protección de patentes, especialmente en fármacos y el control de falsificaciones.
En definitiva, se trata de un acuerdo que profundiza el alineamiento de Milei con Trump y abre interrogantes sobre cuánto afectará otras relaciones comerciales ante el privilegio de inversiones para Estados Unidos. El Ejecutivo argentino ya planea incorporarlo a las sesiones extraordinarias del Congreso, que tendrá la última palabra sobre el acuerdo.
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