COLOQUIO DE IDEA
Sillas vacías y protagonismo de los halcones: Alberto Fernández salió del Coloquio IDEA peor de lo que entró

Alberto Fernández en el 58° Coloquio IDEA

El coloquio IDEA se realiza en el hotel Sheraton de Mar del Plata, el mismo en el que se alojan muchos de los empresarios que participan. Al mediodía, después de la transmisión de la entrevista grabada con el ministro de Economía, Sergio Massa, algunos cruzaban el lobby con sus valijas a la rastra. Por goteo, la presentación del presidente Alberto Fernandez, agendada para las 17.55, empezaba a perder audiencia. A la hora programada, se eliminó una fila de mesas para disimular la concurrencia menos abultada.  

El Presidente, en IDEA: "Debo ser muy débil, pero el que enfrentó a la pandemia y la negociación con el FMI se llama Alberto Fernández"

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El Presidente llegó después de las 18 acompañado del embajador Daniel Scioli que, en su rol de gobernador de la provincia, solía estar presente en los coloquios de Mar del Plata. Diferencia con Axel Kicillof, que este año declinó la invitación. Fernández se disculpó por los minutos de retraso: fue por un “problemita en el avión cuando salía”, dijo. 

Por goteo, la presentación del presidente Alberto Fernandez, agendada para las 17.55, empezaba a perder audiencia. A la hora programada, se eliminó una fila de mesas para disimular la concurrencia menos abultada.

En lo que fue el discurso de cierre del evento, el Presidente repasó las conversaciones que organizaron los paneles previos y se detuvo en la discusión en torno a la visión del país: si se ve “el vaso medio vacío o el vaso medio lleno”. En un revival de sus conferencias durante la pandemia, apeló a las “filminas” para mostrar datos y articular un escenario optimista. 

Mostró, por ejemplo, la reactivación de la economía post pandemia, el crecimiento de las exportaciones (que este año, según dijo, terminarán cerca de los US$100.000 millones), el aumento del empleo. “Ahí tienen los datos, miren. ¿Vieron que todas las curvas van para arriba? ¿No les parece que son datos elocuentes para pensar que el vaso está medio lleno?”, dijo. “Esto lo hicieron ustedes, ¿y por qué lo hacen? ¿porque tienen miedo? No, invierten porque ven todas las curvas anteriores”. Fastidiados, en las mesas los empresarios cruzaban miradas.

Ineludible y con el dato del Indec fresco, el Presidente hizo una breve referencia a la inflación. Se refirió al dato de septiembre, que dio 6,2%, y aseguró que “la inflación viene paulatinamente descendiendo”. Recordó que asumió en diciembre de 2019 un país con 54% de suba anual de precios, pero evitó mencionar que este año es posible que cierre con tres dígitos. 

El tono del discurso de Alberto, que tenía unas hojas sobre el atril a modo de guía, fue por momentos fuerte, reprensivo. En territorio hostil para los dirigentes peronistas, castigó las visiones “altisonantes” y, de alguna manera, la lectura que el empresariado hace de la coyuntura. “En este gobierno, ¿alguien les pidió un centavo para hacer pública? ¿Alguien les pidió algo? ¿Alguien lo mandó a espiar? ¿Alguien usó la AFIP para que se metan en las empresas de aquellos que nos critican? Los desafío porque su respuesta va a ser no. ¿Por qué no tienen en cuenta esto?”, lanzó. Después de recibirlo con dos aplausos en su ingreso al escenario, el auditorio lo despidió con uno solo y más apagado. 

Corridas en el lobby y el protagonismo de Bullrich

“¿No vas a escuchar al Presidente?”, le preguntó elDiarioAR a un consultor de renombre, favorito de famosos y medios tradicionales que salía con sus bolsos pasado el mediodía.  “No, y si me quedaba tampoco lo iba a escuchar. Para que diga las mismas pavadas de siempre...”, contestó. Pocos minutos antes, se había vivido en ese mismo lobby el momento más movido del coloquio. Una nube de periodistas y empresarios acompañó el ingreso de Patricia Bullrich al hotel, después de su almuerzo con empresarios. 

Vestida con blusa fucsia, labial al tono y traje negro dialogó unos minutos con la prensa agolpada a su alrededor y se fotografió en varias posiciones. Estuvo rodeada por otros referentes del PRO que se esforzaron por quedar en cuadro: Luciano Laspina, Eduardo Amadeo, Dante Sica, Paula Bertol.    

Además del “desayuno de espiritualidad”, la organización de IDEA se reservó el mediodía del viernes para una actividad exclusiva para empresarios, sin periodistas ni curiosos. Les ofrecieron seis alternativas de almuerzo o, mejor dicho, de compañía de almuerzo: Patricia Bullrich, Roberto Lavagna, Facundo Manes, Carlos Melconian, Javier Milei y Jorge Neme. Algunos se realizaron en el Sheraton y otros en el Mar del Plata Golf Club.

El de Bullrich fue, según la información que su propio equipo se encargó de circular, el más demandado, con 25 comensales y lista de espera. Algunos empresarios, de todos modos, salieron de cara larga. Le preguntaron qué postura tenía frente a la apertura de las importaciones y les manifestó su intención de ir hacia la máxima apertura. “¿Y las pymes?”, le preguntaron. “Que se conviertan en oficinas”, respondió. Así fue como lo relató ante elDiarioAR uno de los asistentes. El domingo a la tarde la versión fue desmentida en Twitter por Bullrich.

El almuerzo de Jorge Neme, en cambio, estuvo menos concurrido, pero el saldo de al menos un empresario que participó fue positivo. “Yo soy más de hablar con quienes están en el engranaje de las decisiones y no con las figuritas del momento. A Neme no lo conocía --dijo sobre el vicejefe de Gabinete--, no sabía que también era empresario, y me pareció que entendía de lo que le hablábamos”, contó. En el programa inicial, el almuerzo iba a estar encabezado por Juan Manzur.  

Javier Milei, que hizo del combate a “la casta” una de sus principales banderas, liberó a los empresarios de esa categoría. Frente a los ascensores del Sheraton, poco después de llegar ladeado por su hermana Karina y poco antes de fundirse en un abrazo con el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, le dijo a elDiarioAR que “si [en el empresariado] hay corrupción, es por el Estado”. “Si alguien puede comprar favores, es por los políticos chorros; el problema es la política. No puedo quejarme de alguien que trata de sobrevivir frente a ese monstruo inmundo que es el Estado”.

*Esta nota fue modificada con la aclaración de la desmentida de Patricia Bullrich el domingo a las 14.50.

DT/MG

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