30 años de la muerte de Atahualpa Yupanqui Homenaje

Allpa Munay relee a Yupanqui a 30 años de su muerte

Allpa Munay, en la senda yupanquiana

Los integrantes de Allpa Munay tenían unos pocos años cuando Atahualpa Yupanqui moría en Nimes, en el sur de Francia. Este 23 de mayo se cumplen 30 años de la partida del máximo referente del folklore argentino, ese hombre sobrio, de gesto serio, que con su guitarra al hombro recorrió el mundo cantándole a la tierra argentina y a quienes la trabajan.

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Unas 10 o 15 de sus canciones son conocidísimas y forman parte del acervo popular. “Luna tucumana”, por ejemplo, es un clásico. Pero don Ata compuso alrededor de 500 obras que aparecen poco en los repertorios de los cantores y las cantoras de la actualidad.

A sus veintipico, los integrantes de Allpa Munay se conocieron y empezaron a interesarse por la obra del músico y escritor y se propusieron difundir lo menos conocido. Le pusieron tanta pasión a su cometido que se toparon con Roberto “El Kolla” Chavero, hijo del folklorista, que les acercó unas partituras inéditas. De ahí surgió el primer disco de este cuarteto, Yupanqui Inédito, de 2018. Ahora, a sus treinta y pico, la conocen en profundidad y siguen transitando la senda yupanquiana.

En diálogo con elDiarioAR, tres de los integrantes de este cuarteto -Ferni de Gyldenfeldt (voz), Nicolás Kamienkowski (guitarra) y Pablo Palacios (piano)- contaron de dónde les vino esta afición por Don Ata y cuáles son sus próximos proyectos. Completa el grupo Nahuel Villegas en percusión.  

-¿Cómo surgió este vínculo con Yupanqui siendo tan jóvenes?

-Ferni de Gyldenfeldt: Ya no somos tan jóvenes (risas). Tenemos treinta y pico de años. Sí es cierto que nos comenzamos a interesar ya hace mucho tiempo en la obra de Atahualpa y que desde la juventud de cada une, la adolescencia, la infancia, incluso, de una u otra manera nos ha acompañado. Creo que por legado familiar, por la cercanía de los intereses musicales de cada une, por habernos sentido interpelades alguna vez, como seguramente gran parte del pueblo argentino, con alguna letra de Atahualpa Yupanqui, en algún momento tuvimos la necesidad de juntarnos. En principio, yo como cantora me acuerdo de llamarlo a Nico, después a Pablo. Luego se sumó Nahuel. Y en los cuatro nació ese consenso, ese pacto musical de dar vida y reversionar la obra de Atahualpa. Luego vino el condimento maravilloso de conectarnos con el hijo y que nos acercara de forma directa obra inédita. Eso ya dio otro vuelo. Fue un potenciador casi inmediato que tuvimos. Entonces Allpa Munay nace con Yupanqui Inédito. Ya no con la tarea solamente de reversionar obra de Atahualpa, sino de reversionar aquella obra poco difundida o inédita. Y ahora, lógicamente, fue cambiando. Llevamos ocho años como grupalidad. 

-Nicolás Kamienkowski: El grupo edita el disco Yupanqui Inédito en 2018 y hubo un proceso previo bastante grande porque veíamos que la obra tenía distintos ejes. Por un lado, obviamente el más paisajístico, no como idea de paisaje, sino de territorio o espacio simbólico desde otra perspectiva más campesina, más indígena. Cuando Yupanqui habla de la piedra o del río es desde el punto de vista de alguien que lo vivió. Después veíamos que había una mirada filosófica bastante profunda y hasta metafísica, la mirada desde esa otra filosofía, esa otra América, que también se ve por ejemplo en autores como (Rodolfo) Kusch. Otra filosofía que él reivindicaba mucho frente a la mirada blanca o colonizadora. Y, por otro lado, Yupanqui tiene también obras de mucha crítica social, que no se queda solo en la mera crítica como cantor de protesta, sino que más bien es una obra desde del sufrimiento del campesino, del peón, del trabajador y la trabajadora, desde quien lo ha vivido y quien ha recorrido esos espacios. Entonces, cuando tuvimos el encuentro con Roberto “Kolla” Chavero, el hijo de Yupanqui, y nos acerca ese puñado de partituras inéditas, nos abocamos a esa obra y a otras que nos gustaron. Y ahora decidimos seguir con la obra de Yupanqui pero ya no solo lo inédito, sino también lo poco difundido u obras que creemos que son interesantes también para el grupo.

-Pablo Palacios: En el mundo del folklore hay mucha juventud también, aunque no sea lo mainstream. Cada une del grupo entró por eso, cada une está ligado desde distintas trayectorias con la música y el folklore. Ahí fue el primer acercamiento. El grupo se fue ensamblando a medida que nos conocíamos. Alguien tiraba: “¿podemos hacer este tema?” “¿Cuál es este tema? No lo conozco”. Y así es como que íbamos viendo que había más repertorio del que se suele cantar, difundir y conocer de Yupanqui. Entonces creo que eso es algo pilar en nuestra formación de grupo que, antes de conocer al “Kolla”, ya teníamos una inquietud por buscar temas que no fueran los más difundidos. Y así fue que fuimos armando una lista. En el medio, nos terminamos cruzando y conociendo al “Kolla” Chavero y ahí sucede que él nos entrega partituras inéditas. Y el disco terminó siendo una combinación de partituras inéditas y algunas como “Preguntitas sobre dios”, “Canción del cañaveral”, “Te dicen poeta”, que han sido versionadas pero quizá no tanto. Lo que nos gustó es que había un universo mucho más grande de Yupanqui que las canciones más conocidas, la “Luna tucumana” y lo que quizá se conoce en el mundo del folklore. Nos dimos cuenta que tiene 500 o más canciones y que están una mejor que la otra. 

-¿Cómo llevaron la música de Yupanqui a esta instrumentación?

-PP: En realidad fuimos encontrándonos al principio medio tocando, zapando, improvisando. Y después en el primer disco empezamos a juntarnos bastante desde los instrumentos armónicos, la guitarra y el piano, a probar cosas. Ya después fuimos decidiendo trabajar sobre la escritura formal de una canción. Entonces ahí ya hicimos arreglos para partitura. Fuimos encontrando de qué manera podíamos combinar lo que tenemos: dos instrumentos armónicos, una percusión muy amplia para la sonoridad y la voz de Ferni. Lo que hacemos es darle otros colores, reversionar, darle otras miradas propias, artísticas de cada uno.

-¿A qué le llaman reversionar?

-NK: Algo que hablamos mucho nosotres tiene que ver con una mirada sobre el folklore y la cultura que tenemos y que tiene que ver con un folklore que no es un folklore muerto sino algo que está vivo. Y también una forma de darle vida a estas obras es, desde nuestra forma de verlo, tocarlas como las sentimos actualmente y no tratar de hacer una interpretación historicista, que no nos interesa ni es la búsqueda que tenemos. Por suerte la mirada sobre el folklore está cambiando mucho y eso quiere decir que es un folklore que se mueve, que tiene vida.

-Suelen nombrar en los conciertos a Nenette Pepin Fitzpatrick, la mujer de Yupanqui, que aparece como coautora de varios temas bajo el seudónimo de Pablo del Cerro.

-NK: Sí, la nombramos porque ella fue coautora de varias de las obras y por su tiempo histórico, machismo mediante, como ha pasado con muchas mujeres o diversidades, ha sido invisibilizada. Entonces me parece fundamental resaltar la importancia de Nenette como compositora sobre todo en lo que tiene que ver con lo musical y ojalá que haya estudios que pongan en relevancia cuál fue la tarea en esa composición y en esa coautoría. 

-FdG: Es volver a echar luz o nombrar aquellas cosas que fueron invisibilizadas, soslayadas, alrededor de lo que significaba ser músico hombre hace 70, 60, 50 años. Y todo lo que esa figura, por el sistema machista de la época, ocultaba, lo que quedaba en las sombras. Nosotres sabemos la importancia que tuvo Nenette en la vida de Atahualpa. La tarea que tuvo Nenette en la crianza del hijo mientras Atahualpa hacía su carrera como guitarrista solista por el mundo, levantando el agua del pozo en las nevadas, limpiando esa casa, criando al “Kolla” en los inviernos más duros de Cerro Colorado. Luego vemos la importancia que tuvo en la coautoría de muchas obras. Y luego también en la transcripción a pentagrama de muchas de esas músicas, ya que ella era pianista y concertista. Empezar a visibilizar eso no es para contrarrestar lo grandes que fueron ciertos genios, pero sí para mirar qué había atrás de esa genialidad, del hombre omnipotente. Si bien vamos por la deconstrucción de un sistema, a veces se piensa que esto es atacar la figura de alguien. Es todo lo contrario. Es completar, mostrar otros colores, otra paleta, de lo que ya conocemos. Que Atahualpa es un genio lo sabemos. Ahora es importantísimo entender todo esto otro, que está sustentado incluso en la propia admiración que tenía Atahualpa hacia Nenette. En Cartas a Nenette (de Víctor Pintos), libro que recopila cartas de Atahualpa hacia ella, vemos con qué admiración se refiere a ella, cómo destaca su labor musical. Entonces como grupo de músiques del siglo XXI estamos atravesades también por este transfeminismo y por este momento y hacer visibles estas cosas me parece que es algo sustancial. Creo que Allpa Munay no está alejado de esa lectura crítica hacia el patriarcado. Y no solamente me estoy refiriendo a esto yo como una cantora trans no binaria. No tiene que ver con eso. Tiene que ver con la relectura que hacemos de la obra de hace 70 años que tenía, en su caso, también en muchos temas la coautoría de una mujer que firmaba con seudónimo de varón.

-¿Qué proyectos tienen para estos próximos tiempos?

-NK: Son dos proyectos. Durante la pandemia nos presentamos a mecenazgo cultural de la Ciudad y fuimos seleccionades. Es un proyecto relacionado con trabajar el folklore en las escuelas, en establecimientos educativos, jardín, primaria, secundaria, escuela de adultos, escuela de músicos. Poder llevar esta obra de Atahualpa Yupanqui y Nenette e interpretarla ahí. El proyecto consiste en hacer conciertos didácticos. Puede ser de distintas maneras de acuerdo a las características de cada proyecto educativo. Y poder realizar conciertos donde está la base de nuestra sociedad que son las infancias. Nos parece que está bueno llevar un concierto de la misma dimensión que haríamos en un gran anfiteatro al patio de una escuela o a un aula. 

-¿Y se viene otro disco?

-PP: Todavía no estamos con fechas cerradas. El año pasado grabamos algunas canciones nuevas. Hace poco salió un video, que es “Tierra Querida”. Allpa Munay significa en quechua “tierra querida” y recién para esta segunda tanda de canciones se viene una zamba que tiene ese título. Dentro de poco van a salir algunos videos nuevos y grabaciones nuevas. Estamos en el medio de la cocina. 

-FdG: Se viene la “Zamba del Grillo” también, histórica zamba de Atahualpa, en versión allpamunayesca. También unas milongas poco versionadas, en las que aparece la filosofía yupanquiana más profunda. Para mi forma de entender, en la milonga Atahualpa se explaya de una manera política muy filosófica, ahondando en cosas de la vida más espirituales.

-¿Se animan a decirme cuál es para cada une la canción favorita de Yupanqui?

-FdG: Yo elijo “Tú que puedes, vuélvete”. Me gusta muchísimo desde adolescente.

-PP: Voy a decir una que está incluida en el primer disco y que sorprende a mucha gente que quizá no está tan metida con el mundo yupanquiano. Nosotros logramos una versión especial. Lo que él hace con la guitarra lo orquestamos en nuestra banda. La canción es “El niño duerme sonriendo”, que es como una canción de cuna pero a la vez se transforma en una canción dramática. En el medio mete una poesía de un poeta español. Esa profundidad que aparece en esa canción me parece que representa también bastante a Yupanqui. Y si bien Yupanqui tiene cosas más picarescas o más románticas, es uno de los tópicos yupanquianos que a mí me parece que está bueno, esa profundidad que es medio oscura, dramática, pero es parte del ser humano y me representa muy bien.

-NK: Podría mencionar muchas solo de la obra guitarrística, como la “Danza del maíz maduro”. Soy muy fanático de la obra guitarrística. Pero voy a decir una que para mí es la más representativa, no solo por la poesía, sino también por la musicalidad, que es “El payador perseguido”. Y mirá que dura más de media hora, según la interpretación. Pero yo pongo play y la escucho hasta el final varias veces. Como que me lleva a un mundo y a un relato y a una historia no solo escenográfico, sino también filosófico. Para mí es incluso una superación del “Martín Fierro” súper interesante, la otra perspectiva. Dialoga con esa obra.

 CRM

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