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Tensas negociaciones en Islamabad

Ormuz, fuente de discordia entre Estados Unidos e Irán en las primeras conversaciones de paz

Islamabad se prepara para dar comienzo a las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán desde el centro de convenciones Jinnah, en Islamabad.

Juan Gabriel García

Nueva York —

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Las primeras rondas de conversaciones entre los Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra de seis semanas terminaron con “optimismo”. “Las dos partes se muestran optimistas sobre el resultado de las conversaciones”, afirmó una fuente diplomática a la agencia EFE. La delegación estadounidense, liderada por el vicepresidente JD Vance, y la iraní, liderada por el portavoz del parlamento iraní, Mohammed Bagher Ghalibaf, negociaron en persona durante más de cuatro horas este sábado por la mañana en Islamabad. 

La cita en la capital pakistaní constituyó la primera reunión cara a cara de alto nivel entre oficiales de Estados Unidos e Irán desde que la revolución islámica de 1979 enfrentó a los dos países durante casi medio siglo. 

A pesar del “optimismo” descrito inicialmente, el goteo de informaciones que fue filtrándose del Hotel Serena -donde transcurre el encuentro- apuntó en otra dirección. La tercera ronda de negociaciones ya se alargó pasadas las 11 de la noche (hora local en Islamabad) y no hay certeza de cuándo va a terminar. Vance viajó sin una vuelta programada, lo que podría dar margen a que la reunión pueda continuar este domingo. 

Uno de los principales puntos donde parecen estar encalladas ambas partes es el futuro del estrecho de Ormuz, según apuntan medios estatales iraníes. Fuentes de la delegación iraní también explicaron a Al Jazeera que las demandas de Estados Unidos sobre el estrecho son demasiado “ambiciosas” y que parecen encontrarse en un punto muerto. Por el momento, Washington no filtró ninguna información sobre cómo están discurriendo las negociaciones. 

En su plan de 10 puntos, los ayatolás piden controlar Ormuz, mientras que en la propuesta estadounidense, Washington solo mencionaba la petición de reabrir el paso marítimo. Aun así, es difícil discernir hasta qué punto discrepan ambas partes, puesto que ninguno de los dos países publicaron una versión oficial de sus demandas. Todo lo que se sabe es a través de declaraciones de diplomáticos y oficiales gubernamentales a la prensa. 

Fuera del Hotel Serena, las mismas discrepancias sobre Ormuz se tradujeron en una serie de mensajes cruzados entre Estados Unidos e Irán. En una publicación en Truth Social, el presidente estadounidense Donald Trump aseguró que el ejército de Estados Unidos empezó a “despejar el estrecho de Ormuz como un favor a países de todo el mundo”. Poco después del mensaje del presidente, el Comando Central del ejército estadounidense (CENTCOM) informó de que dos buques de guerra habían cruzado el estrecho este sábado por primera vez desde que Irán cerró la vía marítima al tráfico comercial. Versión que rápidamente fue contradecida por Irán.

El portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya del ejército iraní emitió un comunicado en el que niega rotundamente los hechos. “La afirmación del comandante del CENTCOM sobre la aproximación y entrada de buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz es categóricamente rechazada”, dijo el portavoz. Y puntualizó que: “La iniciativa para el paso y movimiento de cualquier embarcación está en manos de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán”.

Según el CENTCOM los barcos USS Frank E. Peterson y el USS Michael Murphy habrían entrado en el paso marítimo para retirar las minas navales puestas anteriormente por la Guardia Revolucionaria y garantizar que esté completamente libre para cuando pasen los buques comerciales. A pesar de que Washington insista en que sereabrió Ormuz, la mayoría de cargueros y petroleros se niegan a pasar por falta de garantías de seguridad. Ahora mismo, las aseguradoras dispararon los precios debido al inestable contexto y a una tregua con escasas probabilidades de que dure las dos semanas establecidas. 

Mientras ambas partes negociaban sobre cómo poner fin al conflicto, Israel siguió poniendo en riesgo el alto el fuego con sus ataques al sur del Líbano, el último este mismo sábado. Tanto Irán como Pakistán, el país mediador, denunciaron que Tel Aviv está incumpliendo los términos de la tregua, ya que esta también incluía al país árabe. Pero Benjamin Netanyahu se niega a acatar este punto y Trump insiste en que el Líbano no formaba parte del acuerdo original. 

El cese de hostilidades en el Líbano 

El cese de las hostilidades contra el Líbano es otro de los puntos de fricción entre ambas delegaciones en esta primera jornada de negociaciones. Al inicio de las conversaciones, los ayatolás dibujaron el fin de los bombardeos como una premisa clara, tal como estipulaba el acuerdo del alto el fuego inicial. Según medios iraníes estatales, Teherán habría logrado obtener una especie de garantía por parte de Estados Unidos de que Israel va a reducir sus ataques contra el país árabe. Por el momento, ni la parte estadounidense ni la israelí confirmaron dicha información. 

Lejos de calmar las tensiones, en una publicación en X, Netanyahu prometió que la campaña militar de Israel contra Irán “no ha terminado”, aunque Israel ya logró lo que describió como “logros históricos”. “Los golpeamos, y aún nos queda más por hacer”, afirmó. La posición de Israel vuelve a subrayar las divergencias de intereses con Estados Unidos que ya apareció a lo largo de las seis semanas de campaña en Oriente Medio. 

En otro episodio más de informaciones cruzadas, Washington también salió a desmentir las afirmaciones de los medios estatales iraníes sobre la liberación de activos iraníes congelados. El portavoz del parlamento iraní lo había establecido como requisito para poder arrancar antes las conversaciones. 

Antes del inicio de la reunión, las dos delegaciones se reunieron por separado con los mediadores de Pakistán. El grupo estadounidense, además de Vance, también incluye el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner. También llegaron los representantes iraníes, entre ellos el portavoz del Parlamento, Mohammed Bagher Ghalibaf, y el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi.

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