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Ante la falta de combustible

Semillas de arroz vietnamitas y paneles solares chinos: la batalla por sobrevivir en la Cuba sitiada por Trump

Operarios colocan un panel solar en la azotea de un edificio de viviendas en Matanzas, Cuba, el 13 de abril de 2026.

Andrés Gil

Enviado especial en La Habana —

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“Íbamos a sembrar 200.000 hectáreas este año, en Cuba nunca se había sembrado tanto, pero se nos echó todo esto encima”. Nelson González, director del Programa Nacional de Producción de Arroz del Ministerio de Agricultura, explica que desde que el bloqueo de EE.UU. a Cuba se agravara a principios de año con la asfixia petrolera, todos los procesos agrícolas se vieron agravados: para sembrar, regar, recoger, secar el arroz y llevarlo al punto de venta es imprescindible tener combustible, más allá de que las sanciones norteamericanas hacía décadas que complicaban la compra de maquinaria y repuestos.

Y todo se vio arrasado por el bloqueo de combustibles decretado por Trump desde que empezó el año: solo entró en la isla un petrolero ruso, y nada de los suministradores tradicionales de Cuba, Venezuela y México, ya sea por el secuestro de Nicolás Maduro y la tutela sobre el Gobierno de Delcy Rodríguez, o por la amenaza de sanciones a cualquier país que quiera vender petróleo a la isla.

La media de consumo de arroz en Cuba se sitúa en 60 kilos al año por persona, es decir, Cuba consume alrededor de unas 600.000 toneladas al año, y en los últimos tiempos la isla produjo en torno a 100.000, lo cual la hace muy dependiente de las importaciones. Y la asfixia estadounidense dificulta las importaciones por parte del Estado, que se están viendo aplacadas por donaciones de arroz por parte de China, que pueden alcanzar las 180.000 toneladas en 2026, explica el responsable del programa de arroz en Cuba.

El campo cubano funciona de manera centralizada, con la Empresa pública de Acopio, que lidera la decisión de qué cultivar y qué precios pagar a los productores para satisfacer la cuota de producto destinado al consumo social. Lo que resta, pueden venderlo los productores a otros actores o al públíco directamente, dentro de un marco de reformas que ha llevado que una tercera parte de la economía cubana se encuentre en manos privadas, en las llamadas MIPYMES.

Todo esto se produce en un momento en que la producción agrícola ha caído un 52% entre 2018 y 2023, según datos del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana recogisdos por Efe. Todo esto se traduce en que Cuba importa hasta el 80% de los alimentos que consume, y Cuba ahora ya no tiene el dinero para hacerlo por su parón económico derivado de la falta de combustible.

En medio de toda esta tormenta perfecta, en el municipio de Los Palacios, en la provincia de Pinar del Río, a unos 100 kilómetros al oeste de La Habana, se está desarrollando una experiencia pionera: la explotación por parte de una empresa privada vietnamita de unas 1.000 hectáreas de terreno con una semilla de arroz importada desde el país asiático y que, de momento, está dando un rendimiento de más de siete toneladas por hectárea, muy superior a los alrededor de dos de otros arroces plantados en Cuba.

“Cuando hay los insumos, llámese diesel, fertilizantes y demás, se obtienen resultados”, explica en Los Palacios Michel Ballate, director de la Empresa Agroindustrial de Granos en Pinar del Río, sobre la explotación de la empresa vietnamita Agri-VMA, la primera de este tipo desde la Revolución, en 1959, y que tiene en usufructo la tierra de la empresa estatal cubana. Precisamente por ser una empresa privada, no tiene los problemas del Gobierno cubano para acudir a los mercados internacionales a comprar lo necesario para la producción.

Del mismo modo que en Los Palacios está trabajando la empresa vietnamita, hay numerosos productores privados que explotan las tierras estatales: “Antes la producción de arroz en Cuba era 80% estatal”, relata Nelson González. “Ahora el 90% es con productores privados, hoy tenemos 23.700 productores”, señala el directivo del Ministerio de Agricultura.

Según datos del propio Ministerio, en 2018 se logró producir 304.000 toneladas de arroz consumido, mientras que en 2025 solo se alcanzaron 111.000 toneladas, es decir, el 36%.

Explotación arrocera de una empresa vietnamita en Los Palacios (Cuba), el 29 de mayo de 2026.

Una de las opciones, tanto privadas como del Estado, para sortear el bloqueo estadounidense, pasa por la energía solar. De camino a la plantación vietnamita en Pinar del Río, numerosas viviendas y negocios tenían placas solares para su autoconsumo, al margen del medio centenar de parques solares instalados en Cuba con paneles llegados de China durante el año pasado.

“Se hace un megaproyecto de instalación de 2.000 megavatios pico (Mxp) —la potencia máxima de una instalación en condiciones ideales—”, explica Josué Benavides, licenciado en Física de la Universidad de La Habana y miembro del laboratorio de fotovoltaica de la Universidad de La Habana: “El acuerdo es de unos 2.000 megas, que son un total de 92 parques fotovoltaicos. Los parques son más o menos del tamaño de seis por cinco cuadras, unas 30 hectáreas, y disponen de unos 21 megavatios de potencia fotovoltaica para incorporar al sistema”.

Actualmente, las energías renovables representan alrededor del 10% de la electricidad de la isla, frente al 3,6% en 2024, pero su distribución sigue siendo limitada, informa AP.

Benavides explica que, “además de esos parques, hay unas cuatro mega estaciones de baterías para poder regular la cantidad de energía que se inyecta al Sistema electroenergético nacional (SEN). La fuente de esta tecnología es intermitente, no tienes un botón para encender y apagar el sol. Por tanto es preciso regularla con baterías. Este lote no es para acumular energía y distribuir en las noches, sino para regular. De los 200 megas en baterías, los primeros 100 están en proceso de instalación y puesta en marcha. Este proceso requiere un tiempo determinado para poner a prueba el sistema antes de que se ponga en funcionamiento. Para estas baterías, esta etapa puede durar puede durar más de un mes y medio”.

“Están en ese proceso de puesta en marcha desde hace como un mes y medio”, prosigue Benavides: “Yo lo que estoy rezando es por que acabe ya. Con estos 50 megas por lo menos puedes llegar hasta los 1.000, y ya después cuando tengas los otros 50 más, que viene siendo la mitad de lo que está comprometido con China, ya tú sí podrás tener toda la fotovoltaica lista para lista. Esas baterías no son para acumular y para después llevar esa energía a la noche, sino más bien para que durante el día tú puedas utilizar toda la fotovoltaica que quieras y no tengas que estarla limitando. La fotovoltaica resolvió un montón de problemas, y justo cuando podía empezar a verse una luz desde el punto de vista energético, ocurre el secuestro de Maduro en Venezuela”.

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