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Un ensayo clínico demuestra que una vacuna contra el cáncer puede erradicar tumores completos en los pacientes

Un ensayo clínico demuestra que una vacuna contra el cáncer puede erradicar tumores completos en los pacientes.

Andrew Gregory

The Guardian —

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Un equipo médico presentó resultados “sin precedentes” de un ensayo clínico que muestra que una inyección contra el cáncer con triple mecanismo de acción puede llegar a erradicar tumores completos en algunos pacientes. En un ensayo internacional realizado en 11 países, la inyección se administró a pacientes cuyo cáncer se había extendido o había reaparecido y cuya enfermedad no respondía ya a otros tratamientos.

La inyección, llamada amivantamab, redujo el tamaño de los tumores en más de un tercio de los pacientes, con cambios espectaculares observados en cuestión de semanas. En 15 de ellos, los médicos comprobaron que el fármaco había hecho desaparecer por completo los tumores.

“Se trata de respuestas extraordinariamente potentes, sin precedentes, en pacientes cuya enfermedad se había vuelto resistente tanto a la quimioterapia como a la inmunoterapia”, asegura Kevin Harrington, profesor de terapias biológicas contra el cáncer en el Institute of Cancer Research (ICR) de Londres. “Es un grupo de pacientes para el que las opciones terapéuticas son extremadamente limitadas, por lo que observar este nivel de beneficio resulta muy llamativo”.

“Este tratamiento tiene el potencial de beneficiar a muchos miles de pacientes cada año”, añade Harrington, que también ejerce como oncólogo consultor en el Royal Marsden NHS Foundation Trust. Los resultados se presentarán este domingo en Chicago durante la reunión anual de la American Society of Clinical Oncology (ASCO), el mayor congreso mundial sobre cáncer.

En el ensayo, 102 pacientes con cáncer de cabeza y cuello —el sexto tipo de cáncer más frecuente del mundo— recibieron la inyección. Los tumores se redujeron o desaparecieron por completo en 43 pacientes: 28 experimentaron una reducción significativa y 15 vieron cómo sus tumores eran erradicados totalmente.

Una “inyección inteligente”

Los investigadores señalaron que la inyección también mostró resultados similares en pacientes con cáncer de pulmón. El amivantamab, desarrollado por Johnson & Johnson, se está evaluando actualmente en unos 60 ensayos clínicos, principalmente para cáncer de pulmón, pero también para cáncer colorrectal, cerebral y gástrico.

Esta “inyección inteligente” combate el cáncer por tres vías distintas. Por un lado, bloquea EGFR (receptor del factor de crecimiento epidérmico), una proteína que favorece el crecimiento tumoral. También inhibe MET, una vía que las células cancerosas utilizan con frecuencia para escapar a los tratamientos. Además, ayuda a activar el sistema inmunitario para que ataque el tumor.

Uno de los primeros pacientes en beneficiarse fue Carl Walsh, de 56 años, a quien se le diagnosticó un cáncer de lengua en mayo de 2024 y que se incorporó al ensayo OrigAMI-4 en el Royal Marsden en julio de 2025. “Inicialmente recibí quimioterapia e inmunoterapia, pero lamentablemente no funcionaron”, explica. “En ese momento me recomendaron participar en el ensayo OrigAMI-4. Ahora estoy en mi decimoséptimo ciclo de tratamiento y estoy muy satisfecho con los progresos logrados hasta ahora”.

A diferencia de muchos tratamientos oncológicos, el amivantamab se administra mediante una pequeña inyección subcutánea en lugar de una perfusión intravenosa, lo que hace que el tratamiento sea más rápido y cómodo para los pacientes y mucho más sencillo de aplicar en consultas ambulatorias. La mayoría de los efectos secundarios, con una dosis cada tres semanas, fueron de intensidad leve o moderada, y menos de uno de cada diez pacientes tuvo que abandonar el tratamiento.

“Ahora siento que puedo llevar una vida normal. Antes de comenzar el ensayo tenía dificultades para hablar correctamente y para comer debido a la inflamación y al dolor”, relata Walsh, residente en Birmingham. “Desde que empecé el tratamiento, la inflamación se redujo de forma notable y el dolor mejoró considerablemente. Además, ya no sufro los efectos secundarios que tanto afectaban a mi vida durante la quimioterapia”. Y añade: “Cuando estaba en mi peor momento me alimentaba de sopa, arroz con leche, latas de raviolis y espaguetis y muchísimas tortillas, todo ello complementado con tres batidos nutricionales prescritos al día. Perdí bastante peso”.

“Tras solo dos ciclos de tratamiento, mi dieta empezó a volver a la normalidad y, después de seis meses, ya podía comer de todo. Lo que más disfruté fue volver a comer un buen bife. Mi habla recuperó completamente la normalidad y en el trabajo vuelvo a utilizar auriculares con regularidad sin ningún problema”.

Los investigadores también destacaron que el ensayo se centró en pacientes con cánceres de cabeza y cuello que no incluían el carcinoma escamoso de orofaringe positivo para el virus del papiloma humano (VPH). Según explicaron, este aspecto es especialmente relevante porque los cánceres de cabeza y cuello no asociados al VPH suelen ser más difíciles de tratar, por lo que cualquier avance en este grupo resulta de gran importancia.

Los pacientes tratados con amivantamab sobrevivieron una mediana de 12,5 meses desde el inicio del tratamiento, a pesar de padecer una forma de cáncer con un pronóstico muy desfavorable una vez que los tratamientos convencionales dejan de funcionar.

“Este estudio demuestra cómo el desarrollo de nuevos tratamientos mediante una investigación oncológica rigurosa puede traducirse en avances significativos, incluso para pacientes con opciones terapéuticas muy limitadas”, afirma Kristian Helin, director ejecutivo del ICR. “Alcanzar este nivel de respuesta tumoral y obtener resultados de supervivencia alentadores en un grupo tan difícil de tratar representa un paso adelante importante”.

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