ANÁLISIS

Por el voto directo y libre de sus afiliados de base, un histórico sindicato automotriz podría volver a ser el más grande de EEUU

Fundado en 1935 en pleno New Deal rooseveltiano, el sindicato UAW fue uno de los pilares de la formación de una próspera y festiva clase obrera.

Steven Greenhouse

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El Sindicato Internacional, United Automobile, Aerospace and Agricultural Implements Workes of America, más conocido como Auto Workers (UAW), que representa a los trabajadores de EEUU, incorporados Puerto Rico, y Canadá, fundado en mayo de 1935 en el estado de Michigan, una vez fue el sindicato más poderoso de EEUU. Esta organización sindical abrió el camino hacia la construcción de la clase media de EEUU. Sin embargo, desde hace un tiempo se ve hundido en una situación muy difícil, que conspira contra su futuro, con un gran escándalo de corrupción en el que 12 dirigentes sindicales, incluidos dos ex presidentes de la UAW, han sido condenados por delitos graves de corrupción y gestión.

Sin embargo, actualmente, muchos miembros de base esperan que el sindicato recupere su estatura moral y algo de su antigua arrogancia a través de un gran esfuerzo que le inyecte más democracia.

Cientos de sus afiliados están respaldando una campaña promoviendo que el UAW celebre elecciones directas para el cargo de la presidencia del sindicato. Confían en que esta medida traerá líderes sindicales más inspiradores, comprometidos en luchar con lealtad y compromiso por los derechos y beneficios de las bases del sindicato.

En las últimas décadas, el UAW ha sido dirigido por un solo partido o caucus, y cada presidente sindical tiene una voz poderosa en la elección de su sucesor, y eso, dicen los disidentes, condujo a la podredumbre interna y al escándalo de amplio alcance en el que los principales funcionarios de UAW malversaron más de U$S 1,5 millones del sindicato y aceptaron más de U$S 5 millones en comisiones ilícitas de contratistas de empresas automotrices y ejecutivos de la empresa italiana estadounidense Fiat-Chrysler.

A principios de este mes, un juez federal nombró a un auditor externo independiente para supervisar tanto las finanzas del sindicato como las elecciones internas con el objetivo de ayudar a prevenir una mayor corrupción. El auditor también hará el seguimiento de un referéndum para consultar sobre la posibilidad de permitir las elecciones directas del presidente y de la junta ejecutiva de la UAW.

Durante 70 años, el presidente del sindicato ha sido elegido por los delegados de la convención, que en su gran mayoría pertenecen a un solo partido o caucus, el Grupo de Administración, que fue fundado por el legendario presidente de la UAW, Walter Reuther.

Reuther dirigió el sindicato durante sus años dorados, cuando era celebrado por organizar grandes huelgas y alcanzar contratos históricos con las empresas de autos General Motors (GM) y Ford durante la década de 1950. Los generosos aumentos, beneficios de salud y pensiones ganados catapultaron a muchos trabajadores a la clase media y los convirtieron en un modelo para los sindicatos de EEUU.

Scott Houldieson, electricista de una planta de ensamblaje de Ford en la ciudad de Chicago, afirma que el Comité de Administración se ha perdido. Houldieson es presidente de un nuevo caucus o agrupación, United All Workers for Democracy (UAWD), que lidera la lucha a favor de las elecciones directas.

“El Comité de Administración ha tenido el control de nuestro sindicato durante 70 años. En las últimas décadas, ha ido cuesta abajo”, dijo. Y señaló que la membresía de la UAW se ha desplomado de U$S 1,5 millones en 1979 a U$S 400.000 en la actualidad, debido al cierre de plantas, la automatización y la competencia de las importaciones de bienes y servicios así como de diversas concesiones, que favorecieron a varias empresas en el Sur, permitiéndoles trasplantar a este nuevo territorio en el que se establecían el régimen legal de su lugar de origen y regirse por él.

Houldieson declaró que: “El escándalo de corrupción es solo un síntoma de la condición de partido único del UAW. Esperamos que con elecciones directas podamos romper el estado de partido único y tener controles y equilibrios no solo para prevenir la corrupción futura, sino para volver a nuestra relación de lucha por el mejoramiento de las condiciones de nuestros compañeros afiliados, en lugar de colaborar con las compañías. Creo que cuando los miembros tengan la capacidad de elegir directamente a los principales líderes que los representan, se marcará una gran diferencia”.

No se ha fijado una fecha para el referéndum sobre la celebración de una elección directa, aunque según un decreto de consentimiento que la UAW alcanzó con los fiscales federales, el referéndum se concretará en los próximos seis meses.

El 12 de mayo, el juez del tribunal de distrito federal David Lawson, en la ciudad de Detroit del estado de Michigan, nombró a Neil Barofsky como supervisor. Barofsky, el abogado socio del Departamento de Litigios del estudio jurídico bufete Jenner & Block,  se desempeñó como inspector general del Programa de Alivio de Activos en Problemas (TARP), creado por el gobierno de EEUU para mitigar las crisis de hipotecas 2007-2008 con la capacidad de comprar valores respaldados por hipotecas de instituciones financieras hasta U$S 700 mil millones. El día anterior, Dennis Williams, ex undécimo presidente de la UAW, fue sentenciado a 21 meses de prisión por malversación de fondos sindicales para gastos personales, incluidas villas privadas en el conocido centro residencial Palm Springs ubicado en el condado de Riverside, cigarros puros, licores de alta gama y costosas indumentarias de golf.

Erik Gordon, profesor de la Escuela de Negocios Stephen M. Ross de la Universidad de Michigan, criticó el decreto de consentimiento por no requerir elecciones directas y, en cambio, pedir un referéndum.

“Esto les da a los líderes arraigados la oportunidad de permanecer atrincherados”, afirmó. Y señaló que la base está muy enojada con los líderes del sindicato. “Es muy importante que el UAW recupere su credibilidad y posición moral con la base, la gente que se levanta en el frío, conduce en el invierno del medio oeste y se va a trabajar”.

Rory Gamble, el actual presidente del sindicato, no ha respaldado las elecciones directas, e indicó que muchos miembros de la junta del UAW creen que permitiría que las personas de afuera y los donantes externos interfirieran no solo con la política del sindicato sino también con la formulación política del sindicato. Cuando el sindicato firmó el decreto de consentimiento en enero, Gamble dijo: “Estamos comprometidos a que el trabajo del auditor independente externo sea aburrido, haciendo todo lo posible para asegurarnos de que no haya problemas de mala conducta económica o ética que auditar”.

Nelson Lichtenstein, profesor de historia en la Universidad de Santa Bárbara en el estado de California, director del Centro para el Estudio del Trabajo, Trabajo y Democracia, historiador laboral y autor de la principal biografía de Walter Reuther, The most dangerous man in Detroit, apoya enérgicamente las elecciones directas.

“No creo que las elecciones directas sean una panacea”, afirmó. “Pero dada la naturaleza real de la bestia -la corrupción endémica, la colaboración con la gerencia, el letargo de algunos líderes del UAW- las elecciones directas son algo que sacudiría las cosas. Liberaría nuevas fuerzas sociales y energía”. Señalando el sindicato de EEUU y Canadá, la Hermandad Nacional de Camioneros (Teamsters), que acordaron dirigir las elecciones en 1989 como parte de un decreto de consentimiento anticorrupción, Lichtenstein sostuvo que las elecciones directas ejercen presión sobre los líderes sindicales para que se controlen a sí mismos.

El referéndum aún no está programado y los opositores a las elecciones directas todavía no se han preparado. Pero el caucus Unite All Workers for Democracy se ha movilizado y ha programado una semana de acción -la semana del 24 de mayo- para promover las elecciones directas. Eric Truss, activista del UAWD y trabajador de la planta de Ford en Rouge en Dearborn, Michigan, ha estado distribuyendo folletos para promover la concientización a favor de la campaña por las elecciones directas en varias plantas. “La gente está emocionada de poder lograr que sean ellos mismos los que tomen la decisión”, dijo.

Los partidarios de las elecciones directas afirman que tales elecciones llevarían a una mayor participación de las bases y a un liderazgo sindical más receptivo, y que, dicen, en última instancia ayudarían al UAW a ganar más campañas de sindicalización. El sindicato sufrió graves pérdidas en las elecciones de sindicalización en Nissan Motor Indonesia en el estado de Mississippi, en 2017 y en Volkswagen en la ciudad de Chattanooga del estado de Tennessee, en 2019 y 2014.

Rick Isaacson, un antiguo trabajador automotriz que se convirtió en presidente de su local en el estado de Michigan, se opone a las elecciones directas, advirtiendo que perjudicaría a los pequeños sindicatos locales.

“Vengo de un local con sólo 1.800 miembros. ¿Por qué alguien le presta más atención a mi sindicato con un miembro, un voto?” se preguntó. Isaacson, quien una vez se desempeñó como asistente del presidente de la UAW en asuntos constitucionales del sindicato, aseguró que el sistema de delegados actual facilita asegurar la diversidad en la junta ejecutiva de 13 miembros del sindicato, que tiene cuatro personas negras, una latina y dos mujeres.

“Con un miembro, un voto”, agregó Isaacson, “el dinero externo se convertirá en una influencia en estas elecciones, y eso es un problema. Y luego está el dinero oscuro. Lo vemos en nuestras elecciones nacionales todo el tiempo. ¿Por qué pensaríamos que sería diferente en nuestras elecciones sindicales?” 

Traducción de Alfredo Grieco y Bavio

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