Trump no despeja las dudas sobre su plan de futuro para Venezuela más allá del petróleo
Días después de la agresión militar de EEUU contra Venezuela y de la captura ilegal de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump dio pocas pistas sobre cuál es su plan para el futuro gobierno de Venezuela, aparte de repetir que EEUU está al mando del país caribeño e interesado en explotar su petróleo.
De momento, descartó la celebración de elecciones en un plazo de 30 días –tal y como establece la legislación venezolana– y se ha mostrado abierto a trabajar con la nueva presidenta Delcy Rodrígue, hasta ahora vicepresidenta de Maduro y que el lunes juró el cargo ante el presidente de la Asamblea Nacional, su hermano Jorge Rodríguez.
“Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. La gente ni siquiera podría votar”, afirmó Donald Trump en una entrevista exclusiva con la cadena NBC News. Las declaraciones de los últimos días hacen entrever que el mandatario no tiene prisa después de haber derrocado a Maduro por la fuerza ni parece tener claros cuáles serán los próximos pasos en Venezuela.
Trump señaló que varios de sus hombres de confianza van a integrar el equipo que se hará cargo de Venezuela, sin especificar cuándo ni cómo lo hará. Entre los nombres que mencionó están los de su secretario de Estado, Marco Rubio, muy involucrado en la “nueva doctrina Monroe” de Washington respecto a América Latina; y Pete Hegseth, secretario de Defensa y uno de los ideólogos del acoso militar a Venezuela, que culminó con la captura de Maduro el día 3.
Por supuesto, a la cabeza del equipo estará el propio Trump. Como en el plan que diseñó para Gaza –que tres meses después aún no se aplicó por completo, en concreto, la parte relativa a la gobernanza y administración de la Franja–, el presidente se ve como el líder absoluto y quien debe tener la última palabra sobre el destino de otros pueblos. Un dios en la tierra.
El presidente de EEUU no cerró la puerta a trabajar con Delcy Rodríguez y con el resto de altos mandos del régimen de Maduro que siguen en el poder en Caracas. Respecto a esas autoridades, Trump declaró que tiene la sensación de que están cooperando, pero “necesitan ayuda”. Al igual que Rodríguez: “Tengo la sensación de que ama a su país y quiere que su país sobreviva”.
Las compañías petroleras gastarán una cantidad muy sustancial de dinero. Pero les irá muy bien. Y al país le irá bien
Al parecer, Trump habría optado por apoyar –al menos, de momento– a Rodríguez tras una evaluación de la CIA y el asesoramiento de altos cargos de su Gobierno, como Rubio, según revelaron medios estadounidenses. El periódico The Wall Street Journal señaló que una reciente evaluación de inteligencia consideraba que figuras claves del chavismo estaban en una mejor posición para liderar un gobierno provisional y mantener la estabilidad a corto plazo en Venezuela, mientras que la oposición tendría dificultades para gobernar.
18 meses para llegar a explotar el petróleo
El único plazo temporal que fijó Trump para Venezuela tiene que ver con el petróleo, el recurso más preciado del país caribeño y que el presidente estadounidense dejó claro, desde el primer momento tras la captura de Maduro, que va a controlar y explotar a su antojo. El mandatario cree que la industria petrolífera estadounidense podría poner en marcha operaciones en Venezuela en menos de 18 meses. “Creo que podemos hacerlo en menos tiempo, pero costará mucho dinero”, agregó.
“Las compañías petroleras gastarán una cantidad muy sustancial de dinero”, admitió Trump. “Pero les irá muy bien. Y al país le irá bien”, añadió. Incluso, señaló que el dinero que las compañías se vayan a gastar en poner en marcha sus operaciones en Venezuela podría reembolsarlo su Administración.
Sin embargo, las grandes empresas petroleras de EEUU, por el momento, evitaron involucrarse en el plan de Trump y están a la espera de ver cómo se desarrollan los acontecimientos en Venezuela, país del que muchas se marcharon tras las medidas adoptadas por Hugo Chávez en 2007.
Trump dijo a NBC News que “las compañías petroleras sabían perfectamente” que el Gobierno de EEUU estaba “pensando en hacer algo”. Pero afirmó que no les dijo que lo iban a hacer. A pesar de esas afirmaciones, The Wall Street Journal reveló que el presidente avisó a las petroleras de que se avecinaban “grandes cambios” en Venezuela. Trump envió un mensaje a un grupo de ejecutivos petroleros aproximadamente un mes antes de la operación militar ilegal contra Maduro, diciéndoles simplemente: “Prepárense”. Aunque no proporcionó más detalles de lo que estaba planificando, esa información es más de la que ofreció al Comité de Inteligencia del Congreso.
El mensaje que enviaron fue que esto no iba de un cambio de régimen… Dijeron que se trataba únicamente de una operación antidroga
“Soy miembro del grupo de los ocho y todavía no he recibido ninguna llamada de nadie de la Administración”, afirmó tras el ataque Jim Himes, el principal demócrata de ese comité. El reducido grupo está conformado por los principales líderes del Congreso de ambos partidos, que tradicionalmente son consultados sobre asuntos de seguridad nacional.
“Literalmente nos mintieron a la cara”, dijo el domingo el senador Chris Murphy, en referencia a una sesión informativa sobre Venezuela que Marco Rubio realizó en el Senado el mes pasado. “El mensaje que enviaron fue que esto no iba de un cambio de régimen… Dijeron que se trataba únicamente de una operación antidroga”.
Trump tampoco ofreció a las compañías petroleras detalles de qué planes tenía para ellas en Venezuela ni tampoco les pidió consejo sobre cómo lograr sus objetivos: explotar el petróleo venezolano y que el precio del crudo baje.
Chevron es vista como la empresa que más puede beneficiarse de la campaña extractivista de Trump. El gigante energético es la única gran compañía estadounidense que logró seguir operando en Venezuela décadas después de la nacionalización del petróleo, asegurándose una serie de excepciones a corto plazo frente a las sanciones estadounidenses. Consultado por The Wall Street Journal, un portavoz de la compañía aseguró que siguen centrados “en la seguridad y el bienestar de los empleados” y no quiso especular sobre inversiones futuras. En los mismos términos se pronunció la compañía en declaraciones a The Guardian.
Recordemos que el petróleo venezolano requiere al menos unos 20 años de inversión continua y trabajo sostenido
Otras dos petroleras estadounidenses con el tamaño y la experiencia en crudo pesado necesarias para trabajar en Venezuela —ConocoPhillips y Exxon— no dieron señales de que deseen volver a operar en el país que expropió sus activos después de que rechazaran las condiciones del Gobierno de Chávez hace dos décadas. Desde ConocoPhillips, declararon al periódico económico estadounidense que es prematuro especular sobre nuevas inversiones, mientras que desde Exxon guardaron silencio.
Posibles escenarios en el medio y largo plazo
Ante la falta de un plan concreto por parte de Washington y su interés único en revivir la extracción de petróleo, el analista de la Universidad del Rosario (Bogotá), Ronal Rodríguez, plantea a elDiario.es varios posibles escenarios en el medio y largo plazo.
El primero es un pacto en el que Washington permita al régimen mantenerse en el poder a cambio de asumir el control en la reconstrucción de la infraestructura y en la explotación y venta de petróleo –potencias como Rusia, China o Turquía saldrían afectadas–. Rodríguez destacó que este escenario implicaría una ruptura con el principal argumento para intervenir en política exterior que hasta ahora había esgrimido EEUU, es decir, el de promover la democracia en el mundo.
Un segundo desenlace posible sería que el Gobierno chavista gane tiempo hasta la salida de Trump de la Casa Blanca en 2029. El también investigador y portavoz del Observatorio de Venezuela en Bogotá explica que, en el segundo caso, el Gobierno venezolano aceptaría un alto grado de obediencia a las políticas estadounidenses. A la vez, tendría una agenda paralela para “mantener el espíritu bolivariano vivo”. Además, por debajo de la mesa, conservaría las relaciones con potencias extracontinentales afines a sus intereses. “Esta opción es muy probable –afirmó– porque Delcy Rodríguez, la actual presidenta, sabe moverse en función de sus intereses y del dogmatismo de la revolución”.
El tercer escenario gira en torno a la posibilidad de que el régimen venezolano no cumpla los requisitos de Trump. Se trata de un panorama que obligaría a Washington a ejercer de nuevo presión para lograr un segundo cambio en el poder e instalar en el Palacio de Miraflores, la sede presidencial, un actor obediente y que deje de hacer oídos sordos a sus planes. Para el experto, es un escenario plausible.
Por último, Ronal Rodríguez no descartó que EEUU logre dirigir la situación en los próximos tres años e impulse una transición democrática en Venezuela. Hasta ahora, sin embargo, ni el presidente Trump ni su secretario de Estado privilegiaron ese camino en su línea discursiva. El experto señaló que una de las características de la revolución bolivariana fue la erosión de las instituciones y la capacidad productiva de un Estado que llegó a ser rico. “Si Venezuela enfrenta una emergencia humanitaria compleja y prolongada, es en buena medida porque la revolución bolivariana no mide sus capacidades reales. Toma decisiones y diseña políticas que a menudo desconocen las necesidades políticas y económicas. No son lógicas desde el punto de vista técnico ni social y responden más a intereses de poder y a principios ideológicos”, sostiene el analista.
Por eso, en los próximos años la Administración Trump podría optar por impulsar una normalización democrática. O al menos un gobierno con otros cimientos institucionales. Con reglas claras y alejado de la estructura bolivariana. El objetivo sería crear las condiciones que el país necesita para atraer inversión extranjera y el desarrollo de sus recursos en hidrocarburos. “Recordemos que el petróleo venezolano requiere al menos unos 20 años de inversión continua y trabajo sostenido”, concluyó.
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