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Un debate mundial: ¿Clases sí o no y cómo?

AM: ¿Qué pensás de las clases? No de las sociales, de las educativas, que es un tema en el mundo.

MEC: Yo tengo dos hijos en edad plenamente escolar. Mi hijo más grande empieza primer año. Debería empezar primer año. Y por supuesto que espero y me interesa que empiecen las clases presenciales. Y yo misma soy docente, como vos. Yo soy docente universitaria y todo este año estuvimos dando clase con bastante buenos resultados, pero clases a distancia, y todo el mundo extraña la presencialidad. Me parece, igualmente, que no va a haber una solución que deje contento a todo el mundo en este tema, como en todos los temas. Salvo que ocurra un milagro o una vacunación con una tremenda capacidad y velocidad que se llegue a contagios muy bajos, pero eso no lo estamos viendo en ningún lado tampoco.

AM: Coincido. Y no solamente que no va a dejar contento a todo el mundo, sino que ni siquiera puede ser permanente. Es probable que cualquier decisión sea provisoria, tanto la de empezar como la de no empezar las clases. Y tengamos que entrar y salir como en otros casos. La cuestión es el default: ¿clases de vez en cuando suspendidas o sin clases con de vez en cuando alguna presencia?

MEC: A mí me parece –lo digo esto como docente, como educadora- que sería bueno poner en negro sobre blanco algunas cosas. O sea, decir: Clases normales como existían antes de marzo del 2020 no va a haber. Eso me parece que es bastante obvio. Eso no significa que no se pueda recuperar alguna presencialidad. Es muy probable que se avance en un sistema más híbrido. Esto no lo estoy diciendo para nada desde mi universidad o desde mi institución. No es algo para nada oficial. Pero yo estimo que en el nivel universitario se va a ir hacia un sistema híbrido donde hay materias que son de laboratorio o de práctica que no se pueden dar de manera no presencial. Y hay otras materias, como la que doy yo –yo doy en este cuatrimestre metodología de la investigación- que es una materia que se puede resolver mejor a distancia que las de laboratorio o las materias de excavación de geología. Y siempre teniendo en cuenta que esto se va a ir revisando mes a mes o cada dos meses. Me parece que lo que le hace muy mal a la discusión de esto es ponerlo como dos situaciones polares, ninguna de las cuales se va a dar. O sea, para mí no va a haber cero presencialidad y tampoco va a haber plena presencialidad. Me parece que hay que empezar la discusión desde ahí.

AM: Lo que estoy viendo en experiencias comparadas en Occidente es que lo que vos describís es así para el nivel universitario y, parcialmente, secundario. La instrucción puede ser híbrida. Puede ser parte remota, puede ser parte presencial o puede ser alternada. La cuestión es que la escuela primaria e incluso el jardín de infantes cumplen funciones que van mucho más allá de la instrucción, que lo que no sabíamos tanto de educación estamos aprendiendo ahora. Fundamentalmente el papel de la sociabilización de los chicos y de la liberación de los padres y, sobre todo, de las madres. Y por eso la escuela primaria es algo distinto a la universidad y a la escuela secundaria, porque no es solamente para aprender que los chicos van. Es para muchas cosas más. Para hacerse miembros de la sociedad y para que los mapadres puedan ir a trabajar, puedan tener una vida. Y me parece que el tema es ese, la escuela primaria.

MEC: No soy experta, pero por lo que yo conozco… O sea, la idea de que va a haber una clase a la que vos vas a mandar a tus chicos seis horas, cuatro horas u ocho horas todos los días, normalmente los cinco días a la semana o veinte días del mes, nueve meses del año, para mí, eso no se da. La gente que conozco que vive en Europa o en otros países, es cierto, tienen una presencialidad más constante, con otras herramientas. Por ejemplo, les hacen test a los chicos de mi familia que vive en otros lados. Ahora también es cierto que a mis sobrinos les ha pasado varias veces que los llaman de las escuelas y les dicen: hay un compañerito positivo, durante 15 días se suspenden las clases presenciales. Ahora creo que son diez. Y se quedan diez días en la casa con los padres. Y ya les ha pasado varias veces eso. O sea, aún con todo un soporte, con toda una decisión, hay que pensar maneras… Además, hay otra situación, y es que las escuelas en Argentina… estructuralmente es muy difícil pensar… No tienen el espacio. Igual, no me quiero meter en esto, porque realmente no lo sé. Pero si pienso en lo que es la escuela de mis chicos y vos pensás los aforos que tenés que tener, las distancias mínimas. Me resulta más fácil pensar en un sistema en el que los chicos vayan tres días, dos días, que se alternen, que pensar a los 25 chicos en esas aulas chiquititas cuatro horas por día. Y también pasó con los docentes. Los docentes se van contagiando. O sea, contagia una docente y se suspenden las clases esa semana. Hay un montón de incógnitas que nosotros no sabemos cómo van a funcionar.

AM: Así es. Está la cuestión de los protocolos que recién señalabas. Y la cuestión de las excepciones, de los accidentes, de los contagios. Pero lo básico es definir es el default. Esa es la impresión que tengo por lo que veo en Europa y la discusión que se da en Estados Unidos con Biden y Kamala Harris llamando al retorno de las clases. Y esto es algo interesante porque en Argentina se lo plantea como una cuestión ideológica, que de a poco se fue transformando en algo quizá menos ideológico. Porque es una cuestión más de clases, de clases medias. Las clases medias que fueron históricamente reacias al peronismo hoy están dentro del peronismo también. El peronismo tiene un buen componente de voto de clase media. Y ahí se da un debate en el interior del Frente de Todos que a mí me parece edificante. Porque se da en las redes sociales. Porque dentro del mismo partido están exponiendo posiciones diferentes de manera pública y por supuesto que hay aprovechamiento político de un lado y del otro. Pero a mí lo que me interesa es el debate público. El aprovechamiento político viene después. Y el debate público se está dando en un nivel que me parece que la república sarmientina merecía: colocar las clases y la educación como el tema central que define a una sociedad. Esto es lo que nos hizo diferentes en América Latina.

(...) 

Transcripción parcial de la conversación

CRM

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