Opinión

El dólar se está devorando a la Sociedad y a la Política

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La cultura monetaria es el tinglado de la frágil política argentina. En los días “aciagos” que corren esta verdad nos es revelada en color verde. Decime cuanto cotizará el dólar y sabremos si habrá 2023. Pero no solo. Transferencias monetarias del Estado, ¿Ingreso o Salario Universal? ¿Con o sin intermediación? Decime tu respuesta y sabremos de qué lado de la interna te encontrás.

El mercado cambiario es una institución informal de la democracia argentina. Guillermo O’Donnell, el gran politólogo argentino que pesquisó en detalle el funcionamiento de las democracias, apelaba a prestarle atención a esas instituciones no formalizadas o no convencionales que organizaban expectativas políticas y estabilizaban decisiones e interpretaciones de electores y políticos profesionales. Aunque afuera del radar de instituciones informales de O’Donnell, el mercado cambiario moldeó expectativas y sanciones entre y hacia los actores políticos democráticos durante estas casi cuatro décadas. Y no lo hizo una vez ni de manera intermitente. Fue un largo proceso que se estabilizó como una forma regular, legítima y dada por descontada desde 1983 hasta hoy.

Las fluctuaciones del mercado cambiario configuran decisiones financieras pero también expectativas y experiencias políticas. Seguir esas fluctuaciones es un modo de participar en vida política, permite evaluar el desempeño de un gobierno o las chances de los partidos de oposición. Las culturas monetarias son culturas políticas. Los usos y significados que los ciudadanos atribuyen al dólar impacta en las interpretaciones y decisiones de los políticos profesionales.  

La brecha es el hecho maldito del país cambiario. Hace unos días en conferencia de prensa, la vocera presidencial cumplió su rito de iniciación frente a todo comienzo de una corrida. “El mercado del blue es marginal”, dijo. Bajarle el precio al mercado paralelo es agrandar la nación. Vocero, ministro o banquero central que denuncia lo “ficticio” o “marginal” del valor del dólar del blue no se le niega a ningún gobierno. La ficción del dólar blue se escribe en cada coyuntura cambiaria critica que los gobiernos tratan de domar.

Cuando la corrida está en marcha, la brecha crece y la inflación salta a niveles cada vez más altos. Separar lo real de lo ficticio es un lujo que ya no podemos darnos. Homenaje a Ricardo Piglia y sus tesis sobre las ficciones del dinero. El dólar es el mejor novelista de la sociedad argentina realmente existente.

Durante una corrida el mercado cambiario se devora a la sociedad y a la política. No sabemos en que momento de una corrida cambiaria nos encontramos. No hay forma de escaparle al efecto más generalizado que produce. Una corrida nos convierte, primero, en especuladores sobre el tiempo de la corrida, sobre su duración y su fin.  Nos convierte, segundo, en especuladores sobre la profundidad de los quebrantos que deja, sobre qué sociedad y qué política encontraremos una vez calmada la voracidad del mercado cambiario.

Los gobiernos atan su suerte a gobernar el mercado cambiario. La sociedad ata su destino a este mercado. La política cambiaria es el grado cero de la política argentina. Contra este hecho se movilizan las organizaciones sociales reclamando otra solución diferente a “calmar a los mercados”.

Valor del dólar y porcentaje de población indigente siguen en aumento. Son los números públicos de una puja distributiva a cielo abierto.  El mercado cambiario se devora a una sociedad donde crece el hambre de los que menos tienen.

Mientras otros Estados latinoamericanos fallan al no poder controlar el territorio en todo su alcance y sucumben al narcotráfico o a poderes fácticos emergentes, el Estado argentino fracasa centralmente en la posibilidad de ofrecer una moneda que permita proteger a la sociedad. Frente a esta intemperie, la línea de fuga viene del litoral. Estos días se viralizaron las selfies de trabajadores municipales que retrataron sus anchas sonrisas mientras sostenían en sus manos ajadas por la dureza laboral fajos de dólares encontrados en un basural de Las Parejas, Santa Fé.

En 1949 el General Perón se preguntaba en una asamblea de trabajadores ladrilleros ¿Quién ha visto un dólar?. Paradojas de la historia. Hoy, durante un gobierno peronista, la respuesta a esta pregunta viene en forma de autorretrato de felices laburantes.

AW