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Merkel y la apuesta que salió bien: ¿y ahora qué?

MEC: Esta semana te quería invitar a que cambiemos un poquito el foco y hablemos un poco de política europea, sé que es otro tema que a vos te interesa especialmente

AM: Encantado por acá, entre disfrutando y sufriendo.

MEC: El primer tema que podríamos tomar es qué pasó, qué está pasando y qué va a pasar en Alemania, donde se cierra un ciclo histórico y Angela Merkel deja de ser canciller.

AM: Te cuento las cosas que me llamaron la atención leyendo las noticias desde otros países. Por ejemplo, desde Argentina había alguien que decía “tan buena lideresa no habrá sido si después de 16 años no pudo imponer a su sucesor”. Y me llamó la atención, porque ese no era un tema de debate en Alemania -la imposición del sucesor- y de hecho el partido que salió primero, la socialdemocracia, integra su gobierno, en lo que se llama la gran coalición. Los dos partidos más grandes de Alemania cogobernaron durante todo este período y el tipo que podría ser el primer ministro, que es del otro partido, es su vicecanciller en este momento. Así que las cosas son mucho más complicadas de lo que los presidencialistas cuadrados nos imaginamos desde el sur de América.

MEC: A mí me resulta realmente muy interesante lo que está pasando en Alemania. Me parece muy interesante que haya tenido un buen resultado la socialdemocracia. Algo que dice nuestro colega Gerardo Scherlis, que gusta de citar este hecho, es que la socialdemocracia alemana es el partido más antiguo de Europa, tiene 150 años de existencia ininterrumpida y que pareció estar en crisis. En Alemania, así como parecen estar saliendo de la ola del Covid, parecen estar saliendo de la ola de crecimiento de las alternativas de ultraderecha y parecen estar refortaleciéndose los partidos tradicionales. Me puedo equivocar totalmente. Te quería preguntar si esto se puede leer así o no.

En Alemania, así como parecen estar saliendo de la ola del Covid, parecen estar saliendo de la ola de crecimiento de las alternativas de ultraderecha y parecen estar refortaleciéndose los partidos tradicionales.

María Esperanza Casullo

AM: Ratifico todo lo que dijiste y lo que dice Gerardo. Lo sorprendente es que esto hace dos meses no era así. Hace dos meses, la socialdemocracia estaba tercera, con la peor elección de la historia, según los sondeos, y de repente empezó a recuperar, en parte por este tipo aburrido, como todos los candidatos alemanes de la actualidad. Porque después de Merkel tienen que ser aburridos, no pueden ser apabullantes o efervescentes, los alemanes no querrían eso. Y en dos meses pasó de tercera a primera. Igual ganó con un punto de ventaja. Y acá viene la segunda parte, que es muy interesante: no hay gobierno formado en Alemania. En los regímenes parlamentarios de Europa se toman su tiempo para negociar la coalición y el programa de gobierno. Los tipos tienen cuatro opciones de acuerdos entre diferentes partidos políticos. De esas cuatro, tres incluyen a la socialdemocracia, pero no se van a repartir los ministerios nada más, van a firmar un documento, con muchas páginas, donde van a decir cuál va a ser la política del Gobierno para los próximos cuatro años. Inimaginable para nosotros.

MEC: Bueno, lo que también siempre me pareció muy interesante de Alemania es la decisión bastante inquebrantable de los partidos más importantes o más antiguos, como les querramos decir, de hacer un cordón sanitario muy fuerte hacia la ultraderecha. En un momento en el cual - por pensar, por ejemplo, el PP y VOX en España o el Partido Republicano en Estados Unidos- los partidos de centroderecha que se veían amenazados por el crecimiento de la ultraderecha se corrieron a la derecha o en algunos casos incorporaron esos sectores de ultraderecha, el sistema partidario alemán, los partidos que tienen bastante experiencia con la ultraderecha, siempre usaron estrategias de mantenerlos aislados, de no aceptarlos como componentes legitimados o iguales del juego democrático.

AM: Así es. Y vos lo dijiste, la causa es Hitler. Tienen experiencia con lo que pasó y por lo tanto no se permiten algunos lujos que en otras democracias, que no tuvieron tanta consecuencia mortal de ultraderecha, todavía se permiten. Pero esto en parte va domesticando a las ultraderechas en todos lados. Sé que esto puede parecer polémico, pero fijate que las ultraderechas en Europa son feministas y cada vez más ecologistas y están conducidas muchas veces por gays de un sexo o del otro. Es algo, de nuevo, que tiene que ver con las aspiraciones postmateriales de sociedades prósperas y envejecidas.

MEC: Un dato que siempre recuerdo: hay un libro muy bueno sobre el uso de Twitter en política que está compilado por Christina Holtz-Bacha, una colega alemana justamente, y que dice que en Alemania -no sé si esto habrá cambiado, este libro tiene unos años- los partidos tradicionales en general no están en Twitter, no lo usan ni los partidos, ni mucho menos los políticos. Angela Merkel no tenía directamente cuenta de Twitter. Hay una especie de pacto de decir “yo no me dejo seducir por el juego seductor de las de las redes sociales”, que me parecía también muy interesante. Te quería plantear una última pregunta, que es una duda genuina que yo tengo. Hay quienes lamentaban que no estuviera más Merkel y decían: “Bueno, se pierde la última gran líder europea”. ¿Esto es así, ella es vista como una lideresa de Europa o es vista como una lideresa alemana? Digo, los habitantes de Grecia, de Italia, de España no le tienen en general mucho afecto, viendo cómo fue su acción en la crisis del 2009.

AM: Y de Portugal. Gran cuestión esta que estás levantando, porque te cuento mi propio periplo emocional respecto a Angela Merkel, habiendo sufrido en Europa del sur su posición respecto a la crisis del euro entre 2009 y el 2011, que es cuando cae en Portugal. La odiábamos, era la peor del universo. Era la tipa que hacía sufrir a los países pobres por la rigidez puritana alemana, es la que representaba lo peor del ajuste. En cuatro años empezó a dar vuelta, del 2011 al 2015, que es cuando toma la decisión de dejar entrar un millón de refugiados sirios que casi le produce la caída. Pero ella dijo: “lo vamos a lograr”. Y lo consiguieron. Alemania los absorbió. De 82 millones hoy tiene 84 millones y no son alemanes los que se están reproduciendo, son inmigrantes que están entrando. Y después ganó ella, porque el euro lo salvaron ella y Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo, cuando prometió hacer todo lo necesario para que el euro no quebrara, o sea, emitir y comprar bonos. Y eso fue lo que hizo. Así que fíjate, en una década pasó de ser Cruella de Vil a la salvadora de Europa y creo que los dos juicios eran correctos. Ella aprendió en el camino y en parte su actitud hace diez años, de ajustadora, no salió mal porque tenía a Draghi en el Banco Central Europeo. Si no hubiera sido por este italiano, que hoy gobierna Italia, quizás la apuesta por Angela Merkel habría salido mal y hoy sería la culpable de la destrucción de Europa, pero salió bien.

En una década pasó de ser Cruella de Vil a la salvadora de Europa y creo que los dos juicios eran correctos.

Andrés Malamud

MEC: Bueno, sirvámonos una cerveza o un kirsch, no sé, una bebida alemana, y  brindemos a la memoria de los 16 años del gobierno de Angela Merkel.

AM: Y a ver cuánto tiempo demora en armar una coalición, se habla de tres meses, pero es muy interesante seguir la morosidad de estos procesos políticos, cuando en Argentina vivimos atrapados por el vértigo. Mientras tanto, brindemos.

MEC/AM/CB

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