Piazzolla, una discografía en la era del algoritmo

Astor Piazzolla con octeto electrónico

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La discografía de Astor Piazzolla es gigantesca, inabarcable. Siempre fue caótica. Y cuando algunas colecciones y ediciones cuidadas empezaban a poner un poco de orden, el disco, como objeto, desapareció del mapa. Hoy, ya se sabe, se escucha, sobre todo, a través de Spotify y Youtube. Para empezar, malas noticias: si se toma como título testigo “Adiós Nonino”, la primera de estas plataformas anuncia quince álbumes con ese nombre. Resulta difícil saber cuál escuchar. Las fotos de las tapas muestran a Piazzolla joven y adulto. Afeitado, con bigote y con barbita, de saco y corbata y con polera pero difícilmente las épocas de los retratos coinciden con las de las grabaciones. Información no hay. Pero lo peor de todo es que el único disco editado en vida del bandoneonista con ese título, grabado en 1969 y publicado por Trova, justo ese, no está.

Si se decide confiar en el algoritmo invocando la palabra mágica “Libertango” la situación no es mejor: unos quince discos con ese título y a nombre de Piazzolla más otros tantos de artistas como una dudosa Orquesta de Cámara de Moscú o el ignoto Trío Macquarie. Y, antes de las buenas, una mala noticia más. Uno de los mejores discos de Piazzolla, el que permite escuchar al primer Quinteto en estado de gracia, en vivo, sin aditamentos ni cortes y con una calidad de grabación excelente, en un registro realizado durante una actuación del grupo en Radio Municipal, en 1963, no aparece por ninguna parte. Apenas un tema, “Buenos Aires hora cero”, subido a Youtube.

Para quienes todavía compran discos físicos, como se llama ahora a los discos para diferenciarlos de sus fantasmáticas encarnaciones en la red, podrán encontrar, aquí y allá algunas de las ediciones confiables y, si son partidarios del vinilo, podrán acceder a las publicaciones realizadas por Sony en los últimos años. El sonido, lamentablemente, no es el de los discos originales sino una versión ultracomprimida, con un rango dinámico mucho menor, con un volumen de partida mucho más alto y sin restauración sonora alguna. Trabajar con las cintas y hacer una remasterización seria (como la que hizo el INAMU con La grasa de las capitales de Serú Girán, por ejemplo) salía dinero y el sello discográfico no estaba dispuesto a gastarlo. En cualquier caso, lo primero que unos y otros deberían buscar es aquel CD con la actuación en Radio Municipal. Un disco que no se editó en vida del autor y que tiene, vaya novedad, un título confuso: Introducción al ángel Vol 1. Publicado por Melopea, no tuvo la autorización de la familia Piazzolla y eso hizo que nunca hubiera ningún otro volumen. Y que ese, que debió haberse titulado En vivo en Radio Municipal, 1963, se convirtiera en figurita difícil. No obstante puede comprarse en la página de Quobuz y escucharse en la plataforma de streaming de esa disquería virtual.

Ese mismo grupo, y más o menos en la misma época, actuó en un programa de televisión de canal 13 conducido por Osvaldo Miranda y titulado Esperando a Piazzolla. Allí estrenaron “Revirado” y afortunadamente existe un registro en Youtube.

La grabación de estudio de este tema fue incluida en otro de los grandes discos de Piazzolla, este sí editado en vida del músico, Tango para una ciudad, de 1963. El álbum formó parte de la Edición Crítica encarada por Sony hace quince años, que figura completa en Spotify e incluye varios discos imperdibles, entre ellos la actuación de 1970 en el Regina, única vez en que Piazzolla grabó juntas las Cuatro estaciones porteñas, los dos volúmenes de Música Popular Contemporánea de la Ciudad de Buenos Aires, que grabó con su Conjunto 9 en 1972 y 1973 y el Amelita Baltar interpreta Piazzolla y Ferrer donde estaba la versión original de “Balada por un loco” y “Chiquilín de Bachín” y donde tiene un lugar, como bonus track, el single que se editó casi al mismo tiempo con esas mismas dos canciones interpretadas por Goyeneche. Amelita Baltar dice “detrás de un árbol se aparece él” y Goyeneche anuncia que “detrás de un árbol me aparezco yo” en esos dos discos rivales –donde Piazzolla compitió consigo mismo– que originariamente pertenecieron a los catálogos de Columbia y RCA respectivamente y que los santos monopolios han reunido bajo el manto protector de Sony.

Otra colección que puede encontrarse en Spotify son los cuatro volúmenes de Piazzolla completo en Philips y Polydor, que abarcan el período 1964-1967 más algunas de las grabaciones europeas de la década de 1970. Entre lo imperdible debe consignarse Concierto de tango en el Philharmonic Hall de New York, de 1965 (en el volumen 2), que, más allá de su título tramposo –fue grabado en estudio y en Buenos Aires– incluye la primera versión de “Milonga del ángel” y una de las grandes obras maestras de Astor, “Romance del diablo”. En el volumen 4 vale la pena escuchar la actuación en el Olympia de París con su segundo Octeto Electrónico (con Tomás Gubitsch, Gustavo Beytelmann, Chachi Ferreyra, Daniel Piazzolla, Osvaldo Caló, Ricardo Sanz y Luis Cerávolo), con una restauración sonora a cargo de Roberto Sarfati y Diego Vila que por primera vez hizo justicia a ese registro. En el mismo volumen se encuentra el disco de Georges Moustaki junto con Piazzolla, de 1976, y el single que unió al bandoneonista con Ney Matogrosso en 1975 (con “As ilhas”, con letra del poeta Geraldo Eraldo Carneiro, que era en esos años el letrista de Egberto Gismonti, y “1964” sobre un texto de Jorge Luis Borges). El grupo electrónico, por otra parte, puede verse en acción en una versión de “Libertango” grabada para la RTS en 1977 y allí puede percibirse la originalidad de ese grupo del que más tarde el bandoneonista renegó pero que, sin duda, fue uno de los grandes acontecimientos musicales de fines de los 70s, con una vuelta de tuerca absolutamente única al sonido jazz-rock de esos años.

La dupla Sarfati-Vila también curó y restauró sonoramente Piazzolla Completo 1956-1957, que agrupa las grabaciones con el Octeto Buenos Aires y los registros con orquesta de cuerdas, bandoneón, piano y violín solista que realizó en Montevideo (Lo que vendrá) y Buenos Aires (Tango en Hi-Fi). Allí pueden escucharse “Melancólico Buenos Aires”, con Elvino Vardaro en uno de los solos de violín más bellos que puedan imaginarse, y las dos primeras grabaciones de “Tres minutos con la reallidad” (la grabación montevideana agrega xilofón, acentuando la reminiscencia bartokiana). El disco no figura en Spotify pero puede comprarse, en distintas resoluciones (mp3, flac, flac 24/96 y alac) en la página oficial del sello Lantower.

La discografía del Quinteto fundado en 1979, con Suárez Paz, Ziegler, López Ruiz (luego Malvicino) y Console es la mejor representada en Spotify. Biyuya, de ese año, Tango Zero Hour, de 1986 y La camorra, de 1989, más el encuentro del festival de Montreux de 1987 con el vibrafonista Gary Burton ­–un viejo admirador de Piazzolla, que lo había conocido cuando llegó en 1964 a Buenos Aires, como parte del cuarteto de Stan Getz, y compartió el escenario del Jamaica–, y las actuaciones en vivo en el Central Park (1994) y en Tokyo junto con la cantante Milva (última presentación del quinteto, en 1988) muestran un grupo de una cohesión y potencia extraordinarios. Del magnífico sexteto final, con Gerardo Gandini en el piano y con un segundo bandoneón (primero, brevemente, Julio Pane y después Daniel Binelli) no han quedado grabaciones de estudio completas (unos pocos temas a los que más adelante se les agregó una parte de bajo eléctrico porque Piazzolla no estaba conforme con lo que se había registrado) pero si algunos registros en vivo memorables. El mejor de ellos, con la formación preferida por Astor, con José Bragato en cello y Console en contrabajo (a mediados de 1989 abandonaron el grupo y fueron reemplazados por Carlos Nozzi y Angel Ridolfi) es el de la actuación en la BBC. El disco no está en Spotify pero en Youtube puede verse la actuación completa.

Entre las aventuras posibles a través de Spotify está la de buscar “Para lucirse”, la primera pieza que Piazzolla escribió desde afuera de cualquier orquesta, en 1950, para cuatro grandes agrupaciones del momento y, para lucirse él y, también, los dedicatarios, con cuatro arreglos distintos. El tema fue grabado por Troilo, Fresedo, Francini-Pontier y Basso y todas esas versiones se encuentran en la plataforma. Otra incursión interesante es seguir el rumbo de “Adiós Nonino”, desde su primera versión registrada (en Piazzolla interpreta a Piazzolla, de 1960), con la presentación de un duelo casi cinematográfico entre el tema de Nonino y el del adiós, hasta su sobregrabación de bandoneones incluida en Libertango (de todos los discos que tienen ese nombre, el que tiene en su tapa a un Piazzolla duplicado y con anteojos negros), pasando por la pieza de concierto, con la virtuosa introducción de piano escrita para Dante Amicarelli en 1969 (incluida en Spotify en un disco bautizado Adiós Nonino 1969-1984). Por otra parte, brilla entre los ausentes en esa plataforma la grabación de Piazzolla con Gerry Mulligan. Editada en 1974 con dos títulos diferentes –Summit y Reunión Cumbre– solo aparecen dos temas dentro de una antología bautizada sin fortuna como The Golden Collection. Por fortuna, una de las dos es “Años de soledad”, allí anotada como “Years of Solitude”. Cuando le preguntaron a Borges su opinión sobre Cien años de soledad contestó que le parecían demasiados. Estos 100 años del nacimiento de Piazzolla que se cumplirán el jueves 11 de marzo no han sido de soledad. Ojalá no sean de silencio.

DF

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