Reunión de gabinete

Con Adorni en el centro, el Gobierno armó una foto de unidad mientras la crisis sigue abierta

La mesa volvió a armarse en la Casa Rosada después de más de un mes, pero lo hizo en un clima enrarecido. Este lunes al mediodía, Javier Milei encabezó una nueva reunión de gabinete con todos sus ministros, en un intento por recomponer la dinámica interna, ordenar una gestión que perdió ritmo y, sobre todo, mostrar control político en medio de la crisis que tiene en el centro de la escena al jefe de Gabinete Manuel Adorni.

Se trató de la primera convocatoria desde el 24 de febrero, después de semanas en las que el Gobierno quedó a la defensiva, con la agenda pública dominada por las investigaciones judiciales sobre el patrimonio, los viajes y los vínculos financieros del ministro coordinador. En ese contexto, la reunión funcionó menos como instancia de coordinación técnica que como un gesto político. Una foto de cohesión en un momento en el que la continuidad de algunas piezas empieza a ser materia de discusión reservada.

Alrededor de la mesa estuvieron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor Santiago Caputo; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y la titular del bloque libertario del Seando, Patricia Bullrich, además del resto de los ministros. Pero detrás de la escenografía de unidad, el mapa interno muestra matices.

En el área económica, Luis Caputo llega fortalecido por el respaldo presidencial y por el avance de su programa, aunque con tensiones latentes con otros sectores del gabinete por la falta de fondos. En Desregulación, Federico Sturzenegger acumula poder a partir de su agenda de reformas, incluso a costa de conflictos con otras áreas sensibles, como Salud.

Es justamente en ese terreno donde aparecen las mayores incógnitas. El ministro Mario Lugones atraviesa semanas de desgaste interno, atravesado por disputas en torno a la regulación del sector farmacéutico y por su cercanía con actores del negocio de los medicamentos. En despachos oficiales reconocen que su continuidad no está completamente asegurada, en un contexto en el que las decisiones impulsadas por Sturzenegger impactaron de lleno sobre intereses con los que Lugones mantenía diálogo fluido.

El resto del gabinete llega con situaciones dispares. Sandra Pettovello intenta reordenar su área tras meses de cuestionamientos por la gestión social; en Seguridad, Alejandra Monteoliva, alejada de Patricia Bullrich, mantiene un perfil más bajo pero con respaldo político directo de Karina Milei; mientras que en Justicia y Defensa, Juan Bautista Mahiques y Carlos Presti se mueven en un esquema de menor exposición. En conjunto, la reunión servirá también como termómetro para medir fuerzas y posicionamientos en esta nueva etapa.

De la reunión también participó Javier Milei, sentado en la cabecera. El Presidente había mantenido una reunión bilateral con el chileno José Antonio Kast, que comenzó a las 10.15 en la Casa Rosada. El cónclave se inscribió en la lógica de alineamiento ideológico que el libertario viene construyendo en la región y funcionó también como antesala política de la reunión de gabinete. Si bien no estaba confirmada su presencia en el encuentro con los ministros, en Balcarce 50 no descartaban que pudiera sumarse luego del encuentro, en un gesto de respaldo en medio de la turbulencia interna.

Adorni: hiperactivo

El movimiento responde a una decisión que empezó a tomar forma días atrás, cuando Milei recibió a Adorni en Olivos. Allí hablaron de la “segunda etapa de la gestión” y de la necesidad de recuperar coordinación y centralidad política tras semanas en las que el Gobierno quedó absorbido por la crisis. La reunión de este lunes funciona, en ese sentido, como punto de partida de esa nueva fase.

En paralelo, Adorni pondrá en marcha una agenda intensa de reuniones mano a mano con los ministros. Este lunes por la tarde visitará el Ministerio de Seguridad; el martes será el turno de Salud, en un encuentro especialmente sensible por la situación de Lugones; y el miércoles continuará en Defensa. En los días siguientes se sumarán reuniones con Justicia, Capital Humano y Desregulación. El objetivo formal es revisar la planificación y ejecución de cada cartera, pero en la práctica también implica reordenar la cadena de mando y alinear políticamente al gabinete.

El Congreso aparece como otro de los ejes de esta reactivación. En la Casa Rosada buscan avanzar con una batería de reformas y confían en poder recuperar iniciativa legislativa en una semana que tendrá como primer test la discusión por la Ley de Glaciares. La reunión de gabinete y las bilaterales posteriores apuntan a consolidar esa estrategia.

Pero el intento de relanzamiento convive con un frente judicial que sigue avanzando. Este miércoles deberá declarar como testigo la escribana Adriana Nechevenko, quien intervino en la compra del departamento que Adorni adquirió en Caballito. Su testimonio es clave en la causa por presunto enriquecimiento ilícito y podría abrir una nueva etapa en el expediente.

Los investigadores buscan esclarecer el origen de los fondos utilizados en la operación, en particular un préstamo de 200 mil dólares que habría sido otorgado por dos mujeres. Las inconsistencias detectadas —una de ellas aseguró públicamente no conocer al funcionario— alimentaron las sospechas y mantienen abierta la posibilidad de nuevas medidas. En paralelo, también están bajo la lupa los viajes del jefe de Gabinete y el uso de vuelos privados, en causas que tramitan en los despachos del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita.

PL / NB