La empresa favorita para quedarse con la hidrovía se reunió con el embajador de EE.UU. y desmintió un vínculo con China
Directivos de Jan De Nul, la empresa belga que opera el dragado del río Paraná desde hace tres décadas y que encabeza el consorcio favorito para quedarse con la concesión de la hidrovía por los próximos 25 años, fueron recibidos este jueves por el embajador de los Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas. El encuentro se realizó en horas de la mañana en la sede diplomática y tuvo como eje central la licitación de la Vía Navegable Troncal, el canal por el que transita el 80% de las exportaciones argentinas.
Según informó la propia compañía en un comunicado, el embajador Lamelas escuchó de primera mano los planes del consorcio formado por Jan De Nul —con el 60% de la sociedad— y la empresa local ServiMagnus, liderada por Ricardo Román y su hijo Leonardo, familia con larga trayectoria en el negocio portuario argentino. Los directivos detallaron el plan de obras, las características de las dragas y el equipamiento de balizamiento, así como la tecnología que implementarán para la seguridad de la navegación y para colaborar en la lucha contra el contrabando y el narcotráfico.
Desmienten el vínculo con China
La reunión ocurre en un contexto de fuerte polémica. En las últimas semanas trascendió que Jan De Nul tendría algún tipo de relación comercial o contractual con empresas de capitales estatales chinos. En la sede de la embajada, los directivos de la compañía desmintieron “categóricamente” esas versiones, calificándolas de “maliciosas” y orientadas a “entorpecer el desarrollo del proceso licitatorio”.
En el encuentro, Jan De Nul ratificó además los antecedentes presentados en su oferta técnica, donde certifica que “toda la tecnología e insumos que se utilizarán son provenientes de países de occidente”, con especial mención a proveedores estadounidenses —como las cámaras del sistema VTS de control de tráfico vehicular marítimo—.
El trasfondo geopolítico no es menor. El gobierno de Javier Milei prohibió en el pliego licitatorio la participación de empresas públicas extranjeras, una decisión interpretada como una señal hacia Washington, preocupado por el interés que había mostrado la estatal china CCCC en la hidrovía. Esa misma firma opera el Yang Tsé Kiang, uno de los pocos ríos del mundo de extensión comparable al Paraná —1.400 kilómetros—.
Jan De Nul marcha al frente
El consorcio Jan De Nul-ServiMagnus acumula 66 puntos en la evaluación técnica frente a los 42 de su único competidor, la también belga DEME, una diferencia de 24 puntos que lo coloca como amplio favorito. En la oferta económica, ambos consorcios empataron al presentar la tarifa mínima establecida por el pliego: US$3,80 por tonelada, un 13,5% menor a la tarifa actual. La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (Anpym), que conduce Iñaki Arreseygor, deberá expedirse sobre el ganador en el curso de los próximos días.
Se trata de un negocio de US$300 millones anuales, con un compromiso de inversión estimado en US$10.000 millones según el Gobierno, orientado a profundizar el calado del río para permitir que los barcos naveguen con mayor carga. Por la hidrovía también transita el 90% de las exportaciones paraguayas y el 6% de las brasileñas.
Irregularidades y resistencias
El proceso no está exento de cuestionamientos. La Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), encabezada por el fiscal Sergio Rodríguez, emitió la semana pasada un dictamen que advirtió sobre “diversas irregularidades” en los pliegos, entre ellas la ausencia de una evaluación de impacto ambiental previa al llamado licitatorio, limitaciones a la posibilidad de impugnar y problemas en la fórmula de evaluación de ofertas. La PIA señaló “elementos suficientes para advertir serias y evidentes irregularidades” que podrían derivar en una adjudicación “pasible de reproches administrativos y/o penales”.
En paralelo, una coalición de organizaciones nucleadas en el Foro por la Recuperación del Paraná presentó esta semana una medida cautelar para frenar las obras de ensanchamiento y profundización del dragado, mientras que legisladores del bloque Unión por la Patria encabezaron una reunión en la Cámara de Diputados en la que cuestionaron la falta de transparencia del proceso y la ausencia de participación de las provincias ribereñas.
Para Jan De Nul, la reunión en la embajada estadounidense fue también una oportunidad para resaltar sus tres décadas de trabajo en la hidrovía y comprometerse a sumar proyectos conjuntos con empresas americanas en el marco de las tareas de la futura concesión. La empresa descartó cualquier vínculo con capitales chinos y buscó dejar en claro que la polémica responde, en sus palabras, a “la impotencia de sus competidores para superar una propuesta de excelencia, tanto en materia de calidad de servicio como en costos”.
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