Adorni recibe a senadores libertarios en Casa Rosada mientras Bullrich vuelve a marcar distancia
En la semana más delicada desde que quedó envuelto en la controversia por su patrimonio no declarado, Manuel Adorni intentará exhibir una imagen de respaldo político dentro del oficialismo. A partir de las 11, el jefe de Gabinete recibibe en la Casa Rosada a los 21 senadores de La Libertad Avanza en una serie de encuentros escalonados que, oficialmente, tendrán como objetivo discutir la dinámica parlamentaria del segundo semestre. Extraoficialmente, la intención es bastante más urgente: reforzar la defensa interna ante la sesión del jueves, en la que la oposición buscará aprobar una interpelación en su contra y dejar encaminada una eventual moción de censura.
La convocatoria se desarrollará en tres tandas, a las 11, 13.30 y 16, en el despacho que Adorni ocupa en la planta baja de la Casa Rosada. La organización estuvo a cargo del secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, uno de los principales articuladores entre el Poder Ejecutivo y el Congreso.
La foto, sin embargo, nacerá incompleta. Patricia Bullrich, presidenta del bloque oficialista en el Senado y una de las voces más críticas hacia Adorni dentro del propio Gobierno, ya anticipó que no participará de la reunión. Cerca de la senadora argumentaron que deberá abocarse a la reunión de Labor Parlamentaria prevista para las 18, donde se definirá la estrategia oficialista frente al intento opositor de avanzar con la interpelación.
La ausencia tiene un peso político particular. No se trata del primer gesto de distanciamiento de Bullrich hacia Adorni. A comienzos de mayo, durante una reunión de gabinete, la exministra de Seguridad había sugerido que el entonces vocero presidencial se apartara temporalmente de la gestión. La semana pasada volvió a cuestionarlo públicamente tras sus explicaciones sobre los 500.000 dólares que reconoció haber mantenido sin declarar y calificó el episodio como “más que un error” y como una “omisión ética”.
En los últimos días, sin embargo, Bullrich moderó su discurso. “El Presidente cree que Adorni dio una explicación razonable”, sostuvo, en un intento por bajar la tensión pública. La contradicción no deja de ser llamativa: la dirigente que más cuestionó la situación patrimonial del jefe de Gabinete es, al mismo tiempo, quien hoy encabeza la ingeniería parlamentaria para intentar evitar que la oposición consiga los votos necesarios para obligarlo a dar explicaciones en el recinto.
La discusión gira alrededor de una cuestión reglamentaria que el oficialismo pretende convertir en una barrera política. Mientras la oposición sostiene que alcanza una mayoría simple para habilitar el tratamiento de una iniciativa sin dictamen de comisión, la Casa Rosada insiste en que son necesarios los dos tercios de los presentes. La reunión de Labor Parlamentaria de este martes buscará justamente reabrir esa discusión.
Poroteo
El poroteo que hacen en Balcarce 50 alimenta cierto optimismo. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores propios y apuesta a sumar a los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, además de la radical Silvana Schneider. Con apenas un aliado adicional, el oficialismo llegaría a 25 votos, un número que consideran suficiente para bloquear el avance opositor.
La ofensiva forma parte de una estrategia más amplia de ganar tiempo. El lunes, Martín Menem ya había conseguido desactivar una sesión especial en Diputados destinada a emplazar comisiones para tratar proyectos de interpelación contra Adorni. La maniobra le permitió al Gobierno despejar el camino para priorizar dos iniciativas económicas que considera centrales: el denominado súper RIGI y el acuerdo con los fondos Bainbridge y Attestor por los litigios pendientes derivados del default de 2001.
En la Casa Rosada insisten en presentar la convocatoria como un simple encuentro de coordinación legislativa. Sin embargo, el contexto le otorga otro significado. Adorni acaba de desprenderse de la vocería presidencial y atraviesa el momento de mayor fragilidad política desde que desembarcó en la Jefatura de Gabinete. Lo que ocurra esta semana en el Senado servirá para medir algo más profundo que una correlación de fuerzas parlamentarias: hasta dónde llega la voluntad del oficialismo de seguir blindándolo.
PL/MG
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