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Movimiento de fichas en Balcarce 50

La Casa Rosada acelera el recambio en el área de comunicación y deja atrás el esquema Adorni-Lanari

Manuel Adorni junto al secretario de Medios y Comunicación, Fabián Fernández.

Pedro Lacour

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La Casa Rosada empezó a rediseñar uno de los engranajes más sensibles del Gobierno: la estructura de comunicación que durante dos años y medio giró alrededor de Manuel Adorni. Este lunes, el jefe de Gabinete anunció a través de sus redes sociales la designación de Fabián Fernández como nuevo secretario de Comunicación y Prensa, en reemplazo de Javier Lanari, uno de los funcionarios que acompañó la construcción del esquema comunicacional libertario desde el inicio de la gestión.

“Bienvenido Fabián Fernández, nuevo Secretario de Comunicación y Prensa del Gobierno Nacional. Gran desafío por delante. Mis mejores deseos en esta nueva etapa”, escribió Adorni en su cuenta de X.

La decisión llega apenas horas después del debut de Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial y confirma una transformación que la Casa Rosada venía ensayando silenciosamente desde hace semanas. El Gobierno no está desplazando a Adorni ni desarmando el blindaje político que Javier y Karina Milei construyeron a su alrededor, pero sí está distribuyendo el poder y la exposición pública que hasta ahora se concentraban en su persona.

El comunicado difundido por la cuenta oficial de la Vocería Presidencial buscó enmarcar la designación dentro de una “nueva etapa de gestión”, caracterizada, según la narrativa oficial, por “la consolidación del programa económico y el inicio de un ciclo de crecimiento sostenido para la Argentina”. Allí se presentó a Fernández como un “especialista en comunicación pública, relaciones institucionales y prensa” que “durante más de una década integró y acompañó distintos equipos de gestión” y que desde 2023 estuvo “al frente del área de prensa, medios y comunicación institucional de YPF”. El texto también explicitó la nueva arquitectura que imagina el oficialismo: Fernández “trabajará de manera coordinada con el Vocero Presidencial, Adrián Ravier, para acompañar y comunicar los desafíos de esta nueva etapa de la Argentina”.

Su perfil profesional ayuda a completar la fotografía. En su cuenta de LinkedIn, Fernández destaca una “amplia agenda de contactos en el ámbito periodístico” y experiencia en “diseño de estrategias y planificación de medios, relacionamiento con la prensa, manejo de crisis y coaching”. Además de su paso más reciente por YPF, el flamante secretario de Comunicación acumuló experiencia en la gestión pública y se desempeñó como responsable de prensa de Néstor Grindetti durante su etapa como intendente de Lanús.

Milei, con Adorni y Javier Lanari, la única vez que el Presidente pisó la Sala de Conferencias de la Casa Rosada.

El desembarco de Fernández sugiere que la Casa Rosada busca profesionalizar y despersonalizar un área que, durante gran parte de la gestión, estuvo estrechamente asociada a la figura de Adorni. La apuesta parece ser construir una estructura que permita evitar que la comunicación institucional, la vocería cotidiana y parte de la estrategia política sigan convergiendo sobre la figura del jefe de Gabinete en un momento particularmente delicado para el Gobierno.

La secuencia de los últimos días adquiere, vista en perspectiva, una lógica bastante precisa. El viernes Milei recibió a Adorni a solas en Olivos. El sábado lo exhibió en Rosario durante el acto por el Día de la Bandera. Esta mañana debutó Ravier como vocero presidencial, horas más tarde Adorni anunció la salida de Lanari y por la tarde confirmó el desembarco de Fernández en la Secretaría de Comunicación y Prensa. Vistas en conjunto, las decisiones parecen responder a una misma estrategia: preservar políticamente al jefe de Gabinete mientras se reorganiza el andamiaje que lo rodea.

El movimiento también admite algo que hasta hace poco el Gobierno se resistía a reconocer. El esquema original comenzó a mostrar signos de agotamiento. Después de tres meses de controversias, la Casa Rosada parece haber llegado a una conclusión: sostener a Adorni ya no alcanza. También hay que reorganizar la gestión para que pueda seguir siendo sostenido.

PL/CRM

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