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el debate parlamentario por la renegociacion de la deuda

Juntos por el Cambio analiza la posibilidad de una abstención, pero no entorpecerá la sanción del acuerdo con el FMI

Mesa nacional de jXC, en un encuentro de abril pasado.

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El motivo de la reunión era otro. Los jefes de Juntos por el Cambio se tele-juntaron este miércoles para unificar criterios sobre los proyectos de reforma del Consejo de la Magistratura. Pero la negociación con el FMI, la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque oficialista y los choques de miradas cambiemitas se colaron en la cita. El gobernador radical Gerardo Morales se cruzó con la amarilla Patricia Bullrich. Y el lilito Juan Manuel López tuvo un tironeo con Mauricio Macri. El zoom de la mesa nacional duró casi dos horas. 

Si bien la coalición opositora quiere esperar a que se conozca la letra chica del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, ya existen opiniones contrastantes de trazo grueso. Mientras Gerardo Morales se muestra decidido a que se apruebe el arreglo con el FMI, Patricia Bullrich pone reparos. Sobre todo después de que se formalizaran las internas del Frente de Todos respecto al curso de la negociación. 

“Patricia no es la dueña de Juntos por el Cambio”, se quejó Morales por zoom. El malestar del gobernador jujeño tenía un motivo concreto. Según el presidente de la UCR nacional, Bullrich operó en los medios que la agenda de la reunión pasaría por los tironeos con el FMI, relegando el tema del Consejo de la Magistratura. Además le reprochó haber adelantado una posición de máxima contraria al acuerdo con el Fondo. 

Se refería a las declaraciones que la presidenta del PRO hizo el martes en La Nación+. “O ellos votan todos juntos, o hay que derogar la ley que ellos armaron para que el acuerdo que firmen pase por el Congreso”, opinó Bullrich. “Del primero al último, se tienen que hacer cargo de su Gobierno. Y todos tienen que tener una votación en común”, exigió La Piba. 

La ley que Bullrich sugería derogar es la de Fortalecimiento de la Sostenibilidad de la Deuda Pública, enviada por Alberto Fernández y Martín Guzmán al Congreso y sancionada hace un año. Esa iniciativa es la que ahora obliga a que el nuevo préstamo del FMI tenga que pasar por las cámaras de Diputados y Senadores. Pese al pedido de la exministra de Seguridad, no existen perspectivas realistas de que se boche la ley.

“No tenemos que anticipar ninguna jugada. Que el Gobierno primero se ocupe de arreglar su despelote interno”, se queja uno de los dirigentes que estuvo en el encuentro virtual de este miércoles. 

No apurarse

Dentro de JxC hay consenso en ese punto: no apurarse. Especialmente cuando todavía no se conoce el proyecto de pacto con el Fondo, ni están zanjadas las pujas entre cristinistas y albertistas. Pero a la vez ya se identifican líneas de trazo grueso. Los gobernadores radicales pretenden dar su respaldo al acuerdo. Y gran parte de la UCR se inclina por acompañar sin disimulo ni tanto cálculo político. 

En la Coalición Cívica predican “responsabilidad, sensatez y esperar que llegue el proyecto para evaluar”. Los lilitos tampoco esconden su tirantez con un sector del PRO. “Los macristas corren la cancha a cada rato”, admiten. En la reunión el diputado Juan Manuel López le dedicó a Macri un reproche sutil. Le pidió actuar con “responsabilidad”, cuando el expresidente planteaba que el ajuste proyectado por Guzmán no le resultaba creíble. 

En el PRO algunos diputados temen quedar expuestos como el único salvavidas de Alberto Fernández, mientras el camporismo, el Frente de Izquierda, los libertarios y hasta los bloques no alineados se muestran reacios en Diputados a votar en favor del arreglo. “Nos van a correr por derecha e izquierda. Vamos a quedar como el único sostén de Alberto gratis”, patalea una diputada del PRO. 

En conclusión, Juntos por el Cambio se ubica lejísimos de tener un criterio compartido. Incluso existe la posibilidad de que se permita la libertad de acción interna. Sería un recurso para evitar que las discrepancias sean leídas como internas feroces. Otra alternativa que muchos diputados cambiemitas impulsan es la “abstención funcional”. Porque la ley requiere una mayoría simple. Es decir, más votos positivos que negativos sobre las 257 bancas. Con la hipotética abstención de los 116 de JxC, el oficialismo podría alcanzar la mayoría necesaria para que se apruebe. Aún con el camporismo juntando unos 30 votos en contra, el albertismo alcanzaría unas 90 voluntades a favor. Pero lo cierto es que todavía faltan demasiados días, demasiada información y desenlaces políticos para afinar el poroteo. El 9 de febrero la mesa nacional mantendrá una reunión presencial.

Sobre los cambios en el Consejo que postula y remueve jueces, la coalición acordó unificar los proyectos en danza. El plan de JxC es que exista un texto que sintetice las distintas miradas de sus diputados. El radical Mario Negri, por ejemplo, propone que el Consejo se amplíe a 20 representantes. El macrista Luis Tonelli quiere que sean 14. En el Senado también hay proyectos presentados por los radicales Alfredo Cornejo, Mariana Juri y Silvia Giacoppo.

El debate sobre el organismo cuenta con un deadline crítico: la Corte Suprema fijó el 16 de abril como fecha última para aprobar un proyecto que reordene el Consejo de la Magistratura. En medio de la tensión del Frente de Todos con la Corte, el Gobierno incluirá su propio proyecto en las Sesiones Extraordinarias. 

AF

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