CGT, CTA Autónoma, Unidad Piquetera y UTEP

Debate por el 1° de Mayo: cómo piensan el mundo laboral y sus demandas urgentes quienes representan a los trabajadores

Jorge Sola (CGT), Caludia Baigorria (CTA Autónoma) y Silvia Saravia (UP). Dina Sánchez (UTEP) participó por videollamada.

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Hubo un tiempo, varias décadas atrás, en el que definir a un trabajador o una trabajadora no implicaba mayor dificultad en la Argentina. Era una persona que tenía un empleo, muy probablemente en relación de dependencia, que estaba registrada y tenía los derechos asociados a esa condición. Y, sobre todo, que gracias a su trabajo podía mantener un hogar por encima del umbral de la pobreza. Hoy la escena laboral argentina es mucho más compleja y por eso lo es también el entramado de organizaciones que representan a esos trabajadores. 

Por el Día del Trabajador, elDiarioAR reunió en su redacción a referentes de la CGT, la CTA Autónoma, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y la Unidad Piquetera (UP), que coincidieron en el diagnóstico elemental de que el universo trabajador vive una profunda crisis con la alta inflación, pero también expusieron sus diferencias respecto del horizonte y las estrategias que proponen para generar los cambios que consideran necesarios. 

Participaron del diálogo Jorge Sola, secretario de Comunicación de la CGT; Claudia Baigorria, secretaria adjunta de la CTA Autónoma; Silvia Saravia, coordinadora nacional del Movimiento Barrios de Pie, que integra la UP junto otras organizaciones como el Polo Obrero y el MST Teresa Vive; y Dina Sánchez, secretaria general adjunta de la UTEP, quien se sumó a la reunión por videollamada. 

Apoyaron el reciente bono anunciado por Alberto Fernández para reforzar los ingresos de trabajadores informales, monotributistas y jubilados aunque remarcaron que es insuficiente. “Es un bono que está planteado por única vez. ¿Qué vamos a hacer el mes que sigue?”, se preguntó Silvia Saravia, del sector piquetero que protagonizó el acampe de 48 horas en la avenida 9 de Julio. “Hoy comer ya no es un derecho, hoy comer es un privilegio”, aseguró Dina Sánchez. Por el Día del Trabajador, la UTEP hará un acto en las inmediaciones del Obelisco y espera convocar a 400.000 personas, mientras la Izquierda se manifestará en Plaza de Mayo.

Los distintos referentes, que en algunos casos pertenecen a espacios que acompañan o integran el Frente de Todos, coincidieron en el impacto negativo que genera en la cotidianeidad de los trabajadores la interna oficialista. “Es un error estratégico y táctico. Hay una agenda política que a veces está divorciada de lo que necesita la gente”, planteó Sola desde la CGT, que este domingo decidió no marchar. “El problema de la gente y de la política en la Argentina no es si Alberto tiene una foto con Cristina o no la tiene. El problema es que falla la política económica del Gobierno”, dijo Claudia Baigorria

El diálogo duró cerca de dos horas y estuvo articulado en torno a cuatro ejes: inflación e ingresos, economía popular, representación de las organizaciones y género. 

Inflación e ingresos 

elDiarioAR: –Tenemos los mismos índices de desempleo que en 2017, pero hay mucha más pobreza, lo que indica que muchos trabajadores son pobres. Incluso hay estudios que marcan que un tercio de los trabajadores hoy son pobres. ¿Cómo explican esa situación? 

Jorge Sola (CGT): Básicamente por la inflación, que tiene dos problemas importantes: la primera es que es alta; la segunda, que es imprevisible. Con lo cual, quienes tenemos la posibilidad de discutir salarios en una paritaria nos encontramos con que siempre recuperamos tarde. Alcanzamos los niveles medios de inflación, pero no los niveles de aumentos de alimentos, con lo cual la pérdida del poder adquisitivo es más alta. A eso le tenemos que sumar que tuvimos cinco años de crisis entre el gobierno anterior y luego la pandemia. Los salarios de los privados tienen una pérdida de los últimos cinco años del 20 al 23% de poder adquisitivo, los empleados públicos aún más y los informales, cerca al 30%. Los valores interanuales de la inflación siempre han sido en alza y es lo que no nos permite terminar de recuperar el salario o empezar a recuperarlo. Va a llevar muchísimo tiempo.

Claudia Baigorria (CTA Autónoma): Tiene que ver con los cambios estructurales en la conformación del mal llamado mercado laboral, porque para nosotros es el mundo del trabajo. En la década del 70 teníamos un mercado conformado por aproximadamente 10 millones de trabajadores. Hoy tenemos 20 millones, pero más del 70% de esos nuevos puestos de trabajo que se generaron han sido precarios. Porque después vinieron los gobiernos menemistas y el de Macri, y los salarios siguieron perdiendo. Quien ganaba $100 en el año ‘75, hoy gana $30. O sea, hemos perdido un 70% del poder adquisitivo de nuestro sueldo. Y como decía el compañero Sola, la inflación es un factor muy importante; siempre vamos detrás. Pero a la inflación hay que sumarle los formadores de precios, el incremento del costo en todos los productos de primera necesidad. Frente a los 18 millones de pobres, hay 114.000 multimillonarios en nuestra Argentina, que son los grandes dueños de las empresas, que son transnacionales, que fugan capitales. 

Dina Sánchez (UTEP): –Hay una línea de factores que tiene que ver con el trabajo precarizado y con la inflación, porque por más que se venga discutiendo paritarias en algunos sindicatos cuando vos llegás al alza siempre quedás por debajo. Pero pasa eso porque hay una constante especulación, sobre todo los precios de los alimentos. Hoy comer ya no es un derecho, hoy comer es un privilegio. Y ahí tiene que ver mucho un Estado presente, regulador, que pueda garantizar que estas situaciones no pasen. 

–El Gobierno otorgó este mes bonos para tratar de compensar la creciente inflación, tanto para los trabajadores informales como para los jubilados. ¿Es una medida acertada? ¿Es una medida suficiente?

Baigorria (CTA): –Toda suma adicional que venga al bolsillo de la clase trabajadora siempre es bienvenida, pero en este contexto no alcanza porque falla la economía, no se están pudiendo controlar las variables macroeconómicas, no hay un verdadero control de precios, los salarios han quedado muy por debajo y los personeros de la acumulación son quienes se niegan a hacer los aportes y la contribución necesaria. Se la llevaban en pala y se la siguen llevando. La mayor recaudación sigue siendo a través de un impuesto regresivo como es el IVA sobre los alimentos, encareciendo así productos que deberían ser esenciales.

Silvia Saravia (Unidad Piquetera): Son todas medidas de emergencia. Por supuesto que son bienvenidas frente a una situación que está muy mal, pero es un bono que está planteado por única vez. ¿Qué vamos a hacer el mes que sigue? Genera niveles de incertidumbre muy altos y el bienestar de una familia tiene que ver también con la previsibilidad, con tener cierta proyección de que es lo que va a pasar cada uno de los meses. Para nosotros es reconocer por parte del Gobierno de que la situación está muy deteriorada, porque veníamos con todo un discurso de que había crecimiento económico, que hay recuperación del empleo, que tenemos menor niveles de pobreza. A nosotros mismos nos sorprendió la masividad de lo que pasó con el acampe en la avenida 9 de Julio. Hay una situación muy deteriorada porque si no alguien no se queda 48 horas acampando en la 9 de Julio.

Sánchez (UTEP): Todos los ingresos que vos les puedas poner a los trabajadores sirven, pero los parches en algún momento terminan explotando. Tenemos que ir caminando hacia la construcción de derechos. La pobreza no se va a acabar en dos meses. Si vas a preguntar a un barrio popular, a una de mis compañeras, qué le parece el bono, te va a decir que bien, porque va a tener un ingreso. Ahora, ¿eso soluciona el problema de fondo? No lo soluciona. Es pan para hoy y hambre para mañana. Construyamos derechos más que parches. Y luego está también el caos para inscribirse, porque hay barrios populares donde no hay ni siquiera internet, donde ni siquiera tienen luz. 

Sola (CGT): En la coyuntura y en la emergencia es siempre bienvenida la inyección de dinero para la asistencia, pero coincido con la necesidad de un plan que sea mucho más integral, abierto y con perspectiva de futuro. En el caso de los trabajadores que discutimos paritarias, el bono es una herramienta más. Lo que sí tiene que sostenerse es la discusión en la paritaria: cada uno sabe en su actividad hasta dónde puede pedir y qué más puede hacerlo a partir de eso. Quienes viven de una changa o que no tienen trabajo definitivamente no tienen un horizonte hacia el que ir, con lo cual esto es un beneficio efímero y cuya previsibilidad va a depender siempre de una decisión política y no de un plan estratégico.

–¿Cómo impacta en el día a día de los trabajadores la interna política en el Gobierno?

Saravia (UP): La padecemos porque es como lo que pasó con el bono, que se tiran la pelota entre sí. Terminamos siendo el hilo más fino de esa disputa y al final no nos llegan los alimentos a los comedores y merenderos como corresponde. Es una vergüenza y tiene que ver con la incapacidad de Desarrollo Social de comprar alimentos. ¿Cómo puede ser que las distintas instancias del Estado no se pueda garantizar comprar alimentos? No estamos diciendo grandes cosas, sino que llegue aceite, arroz, fideos, azúcar; cosas básicas. Eso muestra esa incapacidad dentro del propio Gobierno de articular.

Sánchez (UTEP): – Tienen que discutir en su ámbito y se tienen que poner de acuerdo. Entiendo que es una coalición, que hay distintas miradas, sectores y todo el mundo tira para su molino. ¿En vez de estar peleándose, por qué no se centran en ir dando soluciones a los problema que hay en la Argentina? Que estemos hablando de alimentos hoy en 2022 es un problema. Estamos dando un retroceso enorme. Los políticos se tienen que poner de verdad a discutir y a dar soluciones al pueblo, que para eso están, para eso se les paga; no se les paga para que estén sentados, peleándose y queriendo llevar agua cada uno para su molino. Están para darle respuesta a los 18 millones de pobres en la Argentina. Hay una deuda interna con el pueblo y parece que al Gobierno no le hace ni cosquillas.

Sola (CGT): Es una coalición de un solo partido, el Partido Justicialista, que hizo un frente extrañísimo con diferencias ideológicas preexistentes. Y ponerlas ahora en evidencia me parece un error estratégico y táctico. Si las tuvieron antes, están ahora. El ministro Guzmán planteó varias veces que para poder bajar la inflación se necesita un shock de confianza social, pero la confianza se construye a partir de una férrea conducción política. Y es eso lo que tiene que suceder dentro de la coalición gobernante. También hay una agenda política que a veces está divorciada de lo que necesita la gente: hoy parece ser que el Consejo de la Magistratura es lo que ocupa el 100% del tiempo, pero hay gente que hoy no termina de llegar a fin de mes. 

–Baigorria (CTA): Primero, frente los agoreros de que la culpa de todo la tienen los políticos o los sindicalistas, reivindico la política como la herramienta necesaria e imprescindible para que se produzcan transformaciones. Después, está la interna del Gobierno: el problema de la gente y de la política en la Argentina no es si Alberto tiene una foto con Cristina o no la tiene. El problema es que falla la política económica del Gobierno. Guzmán vino a prometer que iba a conseguir un acuerdo auspicioso con el Fondo Monetario Internacional y no consiguió ni medio dólar de quita en la deuda fraudulenta y escandalosa que nos dejó el gobierno de Macri. Parece que fuera una distracción para la tribuna, cuando se pelea uno con otro para no hablar de los grandes temas: la distribución del ingreso y los que estamos pagando las consecuencias de este endeudamiento que resultó ser una estafa. 

Economía popular y trabajo “genuino” 

–Este Gobierno ha vuelto sobre la consigna de “transformar planes en trabajo genuino”. ¿Qué piensan al respecto? ¿Qué piensan que es el trabajo genuino?

Sánchez (UTEP): Una cosa es empleo y otra cosa es trabajo, en cualquier momento voy a salir con un pizarrón a hacer dibujitos para explicarlo. Cuando algunos políticos salen a hablar de la reconversión de planes de trabajo, yo digo que nosotros ya hicimos esa conversión hace mucho tiempo. La economía popular tiene muchos años, con ramas y unidades productivas. Hay trabajo, pero no empleo, no tenemos empleador y no tenemos derechos: ART, vacaciones pagas, licencia por maternidad, obra social. Entonces, me molesta mucho cuando se ponen a discutir sobre las 1,2 millones de personas que cobran un salario social complementario, cuando realmente tenemos casi 10 millones que trabajan por fuera de un convenio colectivo. Hacen falta políticas que acompañen la economía popular. Hoy en Lomas de Zamora estamos haciendo zapatillas, pero no sabemos dónde colocar el producto; el cuello de botella siempre lo tenemos a la hora de comercializar. En vez de hablar todo el tiempo de los planes sociales, empecemos a hablar realmente de qué vamos a hacer con la pobreza en Argentina. Hoy el mundo del trabajo ha cambiado.

Sola (CGT): El trabajo tiene tantas variables que nuestra legislación tiene que tener una apertura hacia la consideración sobre lo que tenemos como rotulados en nuestra cabeza “trabajadores”. Yo soy hijo de una trabajadora de economía popular y tengo 56 años, o sea que hace muchísimo más tiempo que vienen. Han tenido un largo reconocimiento, que se va haciendo de a poco, en forma constante. El problema de la generación de empleo en la Argentina es un problema que tiene larga data: se necesita inversión genuina, interna y externa, pero siempre productiva, no de la especulación financiera. El país ha perdido la previsibilidad necesaria para que las inversiones empiecen, y es tarea de la política. Y la política la hacemos todos, no solamente quienes son gobierno. Por eso, cuando a veces se dan esas mesas de programas estratégicos de un país, es necesario que estemos la mayor cantidad de actores sociales posibles.

Baigorria (CTA): En la década del menemismo quedaron tantos compañeros y compañeras desempleados sin posibilidad de representación sindical, la CGT solamente representaba a los trabajadores de la economía formal.

–¿Dice que, de alguna manera, la CGT es una elite?

Baigorria (CTA): Sí es un grupo reducido porque la mayoría del mercado laboral está precarizado, no tiene las características de la forma de trabajo que se concibió en otras épocas, en otras décadas.

Sola (CGT): –Un día nos llamaron la aristocracia obrera...

Baigorria (CTA): Yo no lo diría jamás.

–¿Pero les parece que la CGT representa esa idea de la aristocracia laboral o de élite?

Sola (CGT): –Es un término absolutamente perimido y con el que no tenemos nada que ver. Meternos como élite cuando es un derecho natural el trabajo es una rotulación que no va en la consideración que tenemos que tener.

–Pero si uno ve los números, el de los trabajadores privados registrados forzosamente es un grupo reducido. ¿O no?

Saravia (UP): –Pero si lo pensamos así terminamos discutiendo los derechos adquiridos, y en realidad la discusión es otra. Cuando se dice que cambió el trabajo, fundamentalmente fue la dictadura militar que destruyó una parte del aparato productivo y después lo siguió el menemismo. Porque precisamente la CTA recoge todo lo que el menemismo dejó tirado. Hubo ganadores de ese proceso y hubo cómplices de la política con esos sectores económicos para que eso sucediera. Yo también reivindico la política y creo que no tenemos que despegarnos de los políticos, pero hasta Milei ha logrado plantear lo de “la casta política”: ese sector de la política que termina tan despegado de la realidad social que termina identificándose con un tipo tan nefasto como él. En eso sí tenemos responsabilidad quienes somos dirigentes, referentes, representantes. No caer en la cuestión de los políticos, porque en un punto también eso es como plantear que el que tiene un derecho adquirido es la élite. Si no, damos la batalla cultural por perdida y nosotros, nosotras, nos vamos a resistir esa situación; sabemos que puede ser diferente. 

Baigorria (CTA): Siempre dijimos que trabajo sobra, lo que no quieren es pagar, principalmente los grandes dueños del poder económico en nuestro país. Y por eso es tan importante la organización y la lucha. Lo que está en crisis es la capacidad de escucha del Gobierno a los reclamos de los sectores populares. A mí también me molesta la consigna de transformar los planes en trabajo. Todos los compañeros y compañeras de la economía popular trabajan y trabajan más que muchos asalariados, porque además no alcanza con un plan, lo saben todos. Ahí falla el Estado, no un gobierno. Tiene que haber una política de Estado porque esto va para muy largo: el próximo gobierno y el próximo y el próximo. Entonces, es necesario un salario social universal para dar alguna tranquilidad y alguna perspectiva a futuro.

Sola (CGT): La presencia del Estado en la posibilidad de generar asistencia a través de planes es una cuestión que tiene que ser absolutamente coyuntural, solamente en determinados momentos críticos. Para eso se necesita un país con una estrategia a largo plazo y un Estado con presencia fuerte, también como generador de empleo. La presencia del Estado como tal es algo que tenemos que defender. ¿Y por qué lo digo? Porque estamos ante la amenaza de un regreso a políticas neoliberales si vemos cómo se van perfilando los que pueden ser presidentes. Por lo tanto, tenemos que ser lo suficientemente inteligentes como para que nuestras tácticas no terminen bombardeando lo poco –y a veces mucho– que conseguimos los trabajadores. Y digo trabajadores en el concepto más amplio posible.

El desafío de la representación 

–Jorge: ¿cree que la UTEP o alguna de las organizaciones que representan a los trabajadores de la economía popular deberían integrarse a la CGT?

Sola (CGT): –Sí. Me parece que es imprescindible empezar a reconocer desde el punto de vista del concepto social, pero también desde las estructuras, que el mundo del trabajo ha cambiado, que ya no somos los de la revolución industrial solamente sino que hay otros modos de trabajar y que tienen que tener una consideración. Para eso hay que dotarlos –que lo vienen haciendo a través de su propia estructura– de una cantidad de derechos y de acceso a algunos beneficios que tiene la formalidad. Trabajamos en conjunto para que esto suceda en el corto plazo. Pasa como con el patriarcado: la deconstrucción del individuo es un paso importante y, si bien es lento, es mucho más rápido que la deconstrucción de las organizaciones. En esto también hay que deconstruir y hay que tener una mirada mucho más amplia. Esas deconstrucciones llevan tiempo, convencimientos, mucha discusión, pero que definitivamente en el mediano plazo termina aceptándose lo que es una realidad innegable.

Sánchez (UTEP): –El otro día un compañero de la CGT me reclamaba que yo decía que la economía popular llegó para quedarse, cuando en realidad tenemos que trabajar para que volvamos al pleno empleo. Pero la verdad es que a veces eso es vivir de fantasía. Tenemos que vivir de realidades. Ojalá la Argentina pueda en algún momento volver al pleno empleo, pero en el mientras tanto tenemos que apostar a una economía que no viene a competir con las otras economías, sino que viene a dar soluciones. Inclusive viene a poner en el centro del debate cuestiones que a veces las otras economías no las ponen, como por ejemplo al ser humano, su cuidado, su salud y que eso también es importante. No es el dios dinero el que nos está guiando todo el tiempo.

Baigorria (CTA): –Yo no voy a hablar de sindicalismo de élite o cosas por el estilo porque no me corresponde, pero sí digo que estas definiciones demoradas de la la CGT en transformar su estructura de representación sindical vienen de antes de los 90, del gobierno menemista, y que hubo gran parte de esa CGT que en vez de reconvertirse o “deconstruirse” para representar a esos trabajadoras y trabajadores que habían quedado en la calle, lo que hicieron fue convertirse en gerentes de las empresas privatizadas por el menemismo. Así se crearon las ART y las AFJP. Acompañaron todos los procesos de privatización mientras nosotros estábamos en la calle peleando por la reincorporación de los despedidos, por la estatización de la AFJP, etcétera. En todos esas décadas transcurridas la CGT estuvo de espaldas; yo le valoro los buenos deseos, pero estamos hablando de una estructura que se ha quedado anclada en el tiempo. La CGT es una confederación de sindicatos con personería gremial y el Estado se sienta solamente con la CGT. A ese tipo de representación nosotros no queremos volver más porque ese modelo ha fracasado.

Saravia (UP): –Nosotros reconocemos que la CTA ha sido pionera en la apertura sindical hacia desocupados y desocupadas, y estos cuestionamientos a las estructuras las organizaciones sociales nosotros los venimos haciendo desde 2001. Hoy tenemos nuevas formas de organización mucho más democráticas, con muchos planteos vinculados a la importancia de la participación directa. Por eso miramos con recelo las resoluciones del Ministerio de Trabajo con respecto a reconocer la sindicalización de los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, porque en su articulado incluso plantea intervenir sobre las organizaciones. Cuando es justamente al Estado a quien nosotros reclamamos. Entonces, el Estado está interviniendo como juez y parte. Es un debate profundo respecto de cómo nos organizamos. Hay que ser muy cuidadosos en cómo de distintos sectores de poder se meten a intentar reglamentar, legislar o muchas veces controlar, o intervenir, sobre nuestras organizaciones. Además, nosotros no nos queremos conformar. Para transformar esas condiciones de vida hay que poder soñar en que realmente podemos ser un país con pleno empleo. Nosotros por eso no estamos en la UTEP, creemos que hay que pelear por un cambio más estructural. Está bien pensar que hay una realidad que hoy alcanza a un sector muy amplio de la sociedad, que termina subsistiendo a través de la economía popular, con ingresos por debajo de la línea de indigencia, pero nosotros no queremos resignarnos con eso.

Sánchez (UTEP): –De todos modos somos compañeros y compartimos lucha en la calle y lo vamos a seguir haciendo. Después, claramente estamos siempre abiertos y abiertas a cualquier discusión, cuestionarnos inclusive entre nosotros y nosotras está bueno. El objetivo es el mismo pero las estrategias pueden ir cambiando, porque el mundo va cambiando, la discusión va cambiando. Hace 20 años las organizaciones sociales ni siquiera se pensaban ser parte de algún gobierno, sentarse con un Presidente a discutir derechos, las demandas del sector. Hoy dentro de los movimientos populares tenemos herramientas políticas y compañeros y compañeras que nos están representando en el Estado. Cuando se empieza a avanzar es realmente porque hay compañeros y compañeras del territorio que llevan nuestra voz. El lema nuestro es “un pie en las instituciones y miles en la calle”. Nosotros no hemos firmado un cheque en blanco con nadie, nuestra herramienta de lucha siempre será la calle porque es ahí donde hemos conseguido todas las conquistas que tenemos.

Igualdad de género 

–¿Cómo les parece que están representadas las mujeres en las cúpulas de sus organizaciones y en los espacios en que se toman decisiones vinculadas al mundo laboral?

Baigorria (CTA): –Me toca ser la mujer más encumbrada del sindicalismo argentino porque soy secretaria general adjunta de una central obrera, de las que hay tres (CGT, CTA Autónoma y CTA de los Argentinos). Y de allí para abajo, nuestra central tiene representación por cupo y fuimos las primeras en tener una Secretaría de Género. Hemos ido avanzando bastante, pero todavía falta bastante. Porque es una representación que no está en el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, no está en las reuniones de diálogo social o de los diálogos que se te ocurra con el Gobierno. Me ha tocado estar en una de esas reuniones con el Presidente y ser la única mujer en una mesa de 40, donde había diez del Gobierno. Y me pasó que un representante muy encumbrado de una central –que no es la mía– cuando me tocó el turno de hablar me dijo “Bueno, aprovecho para ir a fumar”. Y yo le dije que había respetado su uso de la palabra y se sentó y guardó su cigarrillo. Esto es un granito de arena del patriarcado que impera en el mundo sindical, que no es ajeno a lo que pasa en el resto de las instituciones. Estamos tratando de remar en dulce de leche repostero, para poner un lugar fluído. Queremos compañeros y compañeras que tengan perspectiva de género. El feminismo es algo que llegó para incomodar y es una lógica diferente de mirar todos los mundos. 

Saravia (UP): –En las últimas reuniones que tuvimos en Desarrollo Social eran todos funcionarios varones. En cambio, en la representación de las organizaciones éramos mayoría mujeres. No planteo que dentro de las organizaciones no hay machismo, pero sí al menos ya nos hacen ruido estas cosas. En las organizaciones antes había mayoría de referentes varones y esas fotos están cambiando. Somos organizaciones mixtas y reivindicamos estos espacios mixtos. 

Baigorria (CTA): –Como cantamos en un encuentro de mujeres: “Cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede; crece la organización”.

Sánchez (UTEP): –Todos los lugares que hemos ido ocupando no nos lo han regalado y ha sido una gran conquista nuestra. Ningún ámbito está resuelto porque vivimos en una sociedad machista. A los compañeros varones les encanta estar sentaditos, agarrar el micrófono y hablar, pero nosotras también sabemos hablar. No solamente servimos para discutir cuestiones de género. Yo también quiero discutir la riqueza del país, quiero estar en la mesa donde se reparte la torta. Tampoco es competir con los compañeros, sino construir de manera conjunta y colectiva. 

DTC/MC

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