Detienen en Aeroparque al activista brasileño Thiago Ávila y denuncian una decisión política del Gobierno
La retención en el Aeroparque Internacional Jorge Newbery del activista brasileño Thiago Ávila, coordinador internacional de la Global Sumud Flotilla en solidaridad con Gaza, desató este martes una fuerte controversia política y denuncias de persecución por parte de organizaciones sociales y dirigentes de izquierda. Ávila fue demorado cuando intentaba ingresar al país y, según denunciaron desde su entorno, enfrenta una orden de inadmisión o expulsión que le impediría permanecer en la Argentina incluso por el breve lapso que tenía previsto.
El activista había llegado por la mañana procedente de Porto Alegre -aunque otras versiones indican que venía desde Uruguay- con el objetivo de participar en una serie de actividades públicas, entre ellas una conferencia de prensa en la sede de ATE Capital y el lanzamiento del capítulo argentino de la flotilla internacional. Su agenda incluía además reuniones con organizaciones sociales, sindicatos, movimientos estudiantiles y representantes parlamentarios, así como entrevistas con medios de comunicación.
Sin embargo, al arribar al país fue interceptado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que lo retuvo para ser interrogado. Posteriormente, según indicaron fuentes cercanas a la organización, se definió que no podría ingresar al territorio nacional. “La policía fue muy clara en que no era una decisión administrativa ni del cuerpo de seguridad, sino una definición política que llegaba desde altos niveles del Gobierno”, señalaron.
La situación fue denunciada públicamente por dirigentes como la diputada nacional del Frente de Izquierda Myriam Bregman, quien afirmó que “la policía de Javier Milei” le comunicó al activista que no podría hablar públicamente en el país. “Exigimos el fin de la persecución y el hostigamiento”, reclamó.
Desde el entorno del activista también denunciaron que fue separado de su familia al llegar a Migraciones y que las autoridades pretendían enviarlo de inmediato fuera del país, incluso a Uruguay, pese a que contaba con un pasaje hacia Barcelona para el día siguiente. “Thiago se rehusó a ir a cualquier parte sin su familia o sin al menos despedirse de ella”, indicaron desde sus redes sociales, donde se detalló que su intención era continuar viaje hacia Europa para participar del lanzamiento de una nueva misión de la flotilla.
La legisladora porteña de la Izquierda Celeste Fierro, quien se encontraba en el aeropuerto, aseguró que la decisión fue tomada por el Poder Ejecutivo nacional y reclamó que se le permita al activista reencontrarse con su familia. “Esperamos que pueda ver a su hija, a su compañera y tomar el avión mañana”, sostuvo.
El episodio generó un inmediato pronunciamiento del comité argentino de la flotilla y de la articulación internacional, que calificaron lo sucedido como un “acto persecutorio” y una “vulneración de las libertades de expresión política y de movilidad”. En un comunicado, la organización sostuvo que las autoridades migratorias dejaron en claro que la medida “no se debe a motivos administrativos”, sino que responde a “una decisión política que emana de las más altas esferas gubernamentales”.
La Global Sumud Flotilla es una iniciativa internacional que organiza misiones marítimas y terrestres con el objetivo de llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza y denunciar el bloqueo impuesto por Israel. Según informaron sus organizadores, el próximo 12 de abril está prevista una nueva acción a gran escala, con más de 100 embarcaciones que partirán desde distintos puertos del Mediterráneo y la participación de más de 3.000 activistas, entre ellos médicos, educadores y bioconstructores. También se prevé una caravana terrestre a través del norte de África.
Ávila es uno de los principales coordinadores de estas campañas a nivel global y, de acuerdo con la organización, ha sido objeto de “incidentes recurrentes” en distintos países. “Agentes de inmigración le han informado que existen alertas a su nombre por presunto ‘apoyo al terrorismo’ y ‘extravío de pasaporte’, así como requerimientos para contactar con Interpol”, señalaron. En ese sentido, recordaron que recientemente fue retenido durante varios días en el aeropuerto de Tocumen, en Panamá.
El activista había sido invitado a la Argentina para participar del lanzamiento del capítulo local de la flotilla, recientemente conformado, y para presentar la delegación que se sumará a la próxima misión. En 2025, el país ya había tenido representación en estas iniciativas, con la participación de referentes como Celeste Fierro y Ezequiel Peressini, quienes fueron detenidos por fuerzas israelíes junto a otros activistas cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza.
En el plano local, organizaciones políticas y sociales denunciaron que la retención de Ávila constituye un hecho “inédito” que implica censura y limita derechos fundamentales. “No sólo vulnera garantías básicas, sino que confirma un intento de criminalizar la militancia organizada, tanto nacional como internacional”, señalaron en un comunicado. Además, vincularon la decisión con el alineamiento geopolítico del Gobierno argentino.
Desde la organización insistían en que el objetivo inmediato era garantizar que el activista pudiera reencontrarse con su familia y continuar su itinerario hacia Barcelona, donde se prepara la próxima misión de la flotilla. “La Global Sumud Flotilla no se detendrá ni ante éste ni ante cualquier otro acto de censura e intimidación”, afirmaron, y ratificaron su compromiso de avanzar con la iniciativa para “romper el bloqueo” sobre Gaza.
CRM
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