Frente de Todos

Zabaleta asume en Desarrollo Social en medio de tensiones con los movimientos sociales por el cierre de listas

La dirigencia de los movimientos sociales, en una reunión en Olivos con el Presidente.

El cierre de listas y la salida de Daniel Arroyo del ministerio de Desarrollo Social volvieron a poner en primer plano la relación entre el gobierno nacional y los movimiento sociales. La boleta del Frente de Todos dejó plasmada la cuota de poder que cada sector tiene dentro de la alianza y mostró relegados una vez más a los movimientos sociales que trabajan en la contención social desde su doble ubicación, en el gobierno y en los barrios. 

La discusión no se reduce al pasado y se potencia con el desembarco de Juan Zabaleta como sucesor de Arroyo, en un contexto en el que la campaña electoral se superpone con cifras elevadísimas de pobreza y conflictividad en ascenso. El intendente de Hurlingham representa al albertismo, expresa una corriente del peronismo de permanentes diferencias con los movimiento sociales y arrastra además una historia de confrontación con La Cámpora que en las últimas semanas generó cortocircuitos en su propio distrito. 

Las organizaciones que respaldan al peronismo oficial lograron ubicar en el puesto número 16 a Daniel Menéndez, el dirigente de Barrios de Pie que además es subsecretario de Políticas de Integración y Formación de la Secretaría de Economía Social. Menéndez acaba de fusionar su corriente con el Movimiento Evita y su lugar quedó condicionado por el del propio Arroyo, que apareció muy por detrás del que, se suponía, podía ocupar un ministro de Alberto Fernández. Según dicen en la Casa Rosada, Arroyo enfrentó la resistencia del kirchnerismo y en especial de Cristina Fernández, que lo objetaba como candidato. Como sea, el dirigente que representa a Barrios de Pie y el Movimiento Evita fue el único que accedió a un lugar “entrable”, de acuerdo a la definición que se impone en la jerga del cierre. 

La organización que conducen Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro había pedido espacio para que dos candidatos más de su grupo pudieran ingresar al Poder Legislativo, pero solo logró que figuren en la boleta, sin chances de ser electos. En la Ciudad de Buenos Aires, Cecilia Barros, responsable del Frente de Mujeres del Movimiento Evita, irá sexta en la nómina de diputados nacionales y sus posibilidades de sentarse en una banca en el Congreso son remotas. Por último, la Directora Nacional de Cumplimiento y Fiscalización del INAES Milagro Moya - además vicepresidenta del Concejo Deliberante de Lobos- entró como candidata en el decimo segundo lugar en la lista de la tercera sección electoral. 

La cúpula del Movimiento Evita le había expresado al Presidente, pero también lo había hecho ante Santiago Cafiero, Máximo Kirchner y Sergio Massa. La escasa representatividad que tendrá la organización que más peso territorial tiene dentro del Frente de Todos genera que hoy en el gobierno se hable de un fuerte enfrentamiento con el líder de La Cámpora. Sin embargo, ante la consulta de elDiarioAR, desde el Evita relativizaron la posibilidad de una tensión mayor. “No fue fácil llegar a Máximo en el cierre de listas. Estaba blindado”, dicen.  

De histórica rivalidad, La Cámpora y el Movimiento Evita tienen lógicas de construcción diferentes y tienden a disputar espacios en distintos terrenos, pero no están en el peor momento de la relación. Que la organización del hijo de la vicepresidenta haya priorizado a su propia militancia a la hora de armar las listas no puede haber caído bien pero tampoco puede haber escandalizado a nadie. Lo que sí genera es un nuevo signo de interrogantes en la convivencia de cara a 2023. De hecho, en el Evita evaluaron hasta muy poco antes del cierre de listas la posibilidad de ir a una PASO en la provincia de Buenos Aires, pero finalmente lo descartaron debido al contexto de pandemia y crisis social que consideraban poco propicio para la disputa interna. 

La organización de Pérsico y Navarro no logra traducir en el plano institucional su poder de movilización y su presencia en el territorio. El resto de los espacios que tienen peso en el área de Desarrollo Social se dividen entre los que afirman que el malhumor se debe a la confección de las listas y los que piensan que lo que más preocupa al Evita es el destino del Potenciar Trabajo, el programa que debería crecer más, de acuerdo a lo que Pérsico dijo cuando critico la ampliación de la Tarjeta Alimentar. 

En el gabinete también se da por seguro el enojo de Juan Grabois con un cierre que provocó una sequía considerable en el Frente Patria Grande. La única candidata que pertenece al espacio y tiene asegurado su ingreso a la Legislatura bonaerense es Lucia Klug, una dirigente de SUTEBA que además milita en el espacio de Grabois y va en el cuarto lugar en la lista de la segunda sección electoral. Su candidatura surgió a ultimo momento y fue un ofrecimiento de la comandancia de La Cámpora. El resto de los candidatos en los que Grabois y su espacio tenían expectativas quedaron muy relegados. La activista trans y directora de Políticas de Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires Daniela Castro ocupa el puesto número 21 en la lista de diputados nacionales y su ingreso al Congreso demandaría un resultado formidable del Frente de Todos. La socióloga feminista Victoria Freire figura en el décimo lugar en el territorio de Horacio Rodríguez Larreta y no tiene posibilidad de entrar. 

Natalia Zaracho quedó al margen de la lista del Frente de Todos pero por el acuerdo entre Grabois y Máximo Kirchner ingresará a la Cámara de Diputados en diciembre, cuando asuma Sergio Palazzo y la dirigente de la Bancaria Claudia Ormaechea renuncie a su banca. En los distintos espacios de la coalición oficialista coinciden en hablar de Grabois como uno de los grandes perdedores y hablan incluso de un enojo fuerte del dirigente del MTE con el presidente del bloque del FDT, algo que Grabois desmintió “completamente” ante la consulta de elDiarioAR. “Al Frente Patria Grande le fue muy bien”, aseguró. 

Más allá de que Grabois suele actuar en tándem con La Cámpora y el Movimiento Evita acostumbra a tensar con la organización de Máximo, la norma que parece regir los movimientos de la agrupación del hijo de la vicepresidenta es la de incorporar dirigentes a su orbita y disputar con las fuerzas organizadas. Entre los movimientos sociales alineados con el gobierno, se extiende la caracterización de que La Cámpora no quiere dejar que crezca nada organizado por fuera de su área de influencia. 

En este cierre de listas, el balance depende de la vara con qué se mida. Hay quienes recuerdan que en 2019 Federico Fagioli del Movimiento La Dignidad fue como candidato en el puesto número 21, Natalia Souto de Barrios de Pie en el número 22 y Juan Carlos Alderete de la CCC en el número 23. A Leonardo Grosso, que iba en el tercero, lo consideran una figura transversal de relación directa con el kirchnerismo. Eran más pero figuraban más atrás que hoy y entraron todos porque los dirigentes de La Cámpora como Luana Volnovich, Eduardo De Pedro y Andrés Larroque terminaron todos en posiciones ejecutivas. Otros, en cambio, consideran que los movimientos sociales quedaron una vez más subordinados a una lógica que solo los contempla como rueda de auxilio. “Queda demostrado una vez más que el vandorismo social no sirve y la calle no te asegura los lugares institucionales que venimos reclamando”, le dijo a este diario un dirigente de los que no quedó nada conforme.

En los próximos días, Zabaleta tomará las riendas de un ministerio clave, donde el poder se reparte entre distintas organizaciones: Pérsico al frente de la secretaria de Economía Social, la dirigente de La Cámpora Laura V. Alonso como titular de la secretaría de Inclusión Social y Fernanda Miño -de Patria Grande- como secretaria de Integración Socio Urbana. En lo que constituye una nueva demostración de fuerzas, los movimientos sociales alineados con el Frente de Todos preparan una marcha para el sábado 7 de agosto a San Cayetano. De larga trayectoria en la política, el futuro ministro se encontrará en una situación nueva y deberá buscar un equilibrio entre los movimientos sociales y el camporismo. Habrá que ver si mantiene intacto el reparto actual o intenta sellar algún tipo de alianza preferencial con alguno de los sectores con los que hasta hace poco no ocultaba sus diferencias. El contexto social es delicado: al aumento de los alimentos y las cifras de pobreza en ascenso se le agregan la presencia creciente en las calles de las organizaciones sociales opositoras al peronismo, la mayoría identificadas con la izquierda. 

DG

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