Mahiques y Lijo, codo a codo en París en medio del caso Adorni y la disputa por el poder en Comodoro Py
La imagen difundida este miércoles por el Gobierno parecía, a primera vista, una postal protocolar más de una misión internacional. Pero en la Argentina de Javier Milei pocas fotografías son inocentes. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, apareció junto al juez federal Ariel Lijo en París, en el marco del plenario del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), y la coincidencia rápidamente despertó suspicacias políticas y judiciales.
No se trata solamente de que Lijo sea el magistrado que investiga al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por presunto enriquecimiento ilícito. Tampoco de que el viaje ocurra en medio de las negociaciones abiertas por los pliegos judiciales y la futura integración de la Corte Suprema. La escena condensa, además, varias de las tensiones que atraviesan simultáneamente al oficialismo: la interna entre Karina Milei y Santiago Caputo, la disputa por la conducción de Comodoro Py y la puja por los próximos nombramientos en el Poder Judicial.
La fotografía difundida por el Ministerio de Justicia muestra a ambos funcionarios compartiendo actividades en el encuentro internacional que se desarrolla esta semana en la capital francesa. No trascendió si mantuvieron conversaciones sobre la causa que involucra a Adorni ni hubo precisiones oficiales al respecto. Integrantes de la delegación insistieron en que se trata de una misión estrictamente técnica orientada a exhibir los avances argentinos en materia de prevención del lavado de dinero y financiamiento del terrorismo.
Pero hay otro dato que terminó alimentando las especulaciones. Aunque no compartieron el vuelo desde Buenos Aires, los principales integrantes de la delegación argentina decidieron alojarse en el mismo hotel, un elegante establecimiento ubicado sobre la avenida Marceau, una de las zonas más exclusivas de París. Allí conviven desde el domingo y hasta el viernes Mahiques, Lijo, el titular de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), Juan Tomás Rodríguez Ponte, y el juez federal Sebastián Casanello. Oficialmente, la explicación es sencilla: se trata de una misión técnica de cinco días. Extraoficialmente, la coincidencia volvió inevitable una pregunta en Buenos Aires: cuánto de la conversación gira alrededor del GAFI y cuánto alrededor del tablero judicial argentino.
La presencia de Rodríguez Ponte agrega otra capa de lectura política. Exsecretario del juzgado de Lijo, actual responsable de las escuchas judiciales y aspirante a ocupar un juzgado federal en Lomas de Zamora, integra uno de los expedientes más sensibles de las negociaciones abiertas por los futuros nombramientos judiciales.
La paradoja es que, mientras el oficialismo intenta mostrar una imagen de coordinación institucional ante la comunidad internacional, buena parte de sus protagonistas encarnan disputas abiertas en el plano doméstico. El ministro de Justicia responde políticamente al universo de Karina Milei. Lijo es señalado desde hace tiempo como uno de los magistrados con mejor diálogo con el entorno de Santiago Caputo.
La relación personal entre ellos, además, viene de mucho antes. Tanto Mahiques como su segundo, Santiago Viola, construyeron parte de su trayectoria profesional en el entorno del juzgado de Lijo. Son vínculos históricos que preceden a la llegada de Milei al poder y que hoy reaparecen bajo una nueva luz, atravesados por la creciente judicialización de algunos de los principales funcionarios del Gobierno.
Lijo, además, concentra varios expedientes sensibles para la administración libertaria. Además de la investigación patrimonial sobre Adorni, tiene a su cargo la causa por las presuntas irregularidades en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), donde se encuentra procesado quien fuera su titular, el abogado Diego Spagnuolo, entre otros.
El viaje también se produce en un momento particularmente relevante para el ministro de Justicia. Después de que el Senado aprobara cerca de 70 pliegos judiciales, Mahiques intenta avanzar en una negociación más ambiciosa: ocupar las vacantes pendientes en la Justicia federal y encarar la discusión, todavía inconclusa, sobre los dos lugares disponibles en la Corte Suprema. La situación de Lijo ocupa un lugar especial dentro de ese tablero. El magistrado fue uno de los nombres originalmente impulsados por Milei para integrar el máximo tribunal, donde fue designado por decreto, pero nunca consiguió reunir los votos necesarios en la Cámara alta.
Como si fuera poco, tanto Mahiques como Lijo aparecen mencionados en otra carrera silenciosa: la sucesión en la Procuración General de la Nación. Tanto el ministro como el juez son señalados en distintos sectores judiciales como posibles aspirantes a convertirse en jefe de los fiscales, un cargo vacante desde hace casi una década y que sigue siendo una de las piezas más codiciadas del tablero institucional argentino.
Acercamiento a la OCDE
La agenda formal, sin embargo, transitó por otros carriles. El GAFI, creado en 1989 por los países integrantes del G7, es el principal organismo internacional encargado de establecer estándares globales contra el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y otros delitos financieros. Sus cuarenta recomendaciones constituyen hoy la principal hoja de ruta que deben seguir los países para demostrar la solidez de sus sistemas de control.
Para la Argentina, la participación en este plenario tiene una importancia adicional. El país atraviesa un proceso de seguimiento luego de la evaluación aprobada en 2024 y busca consolidar los avances exhibidos en materia de prevención del lavado de dinero, un requisito clave dentro de su estrategia de acercamiento a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Según informó el Gobierno, Mahiques mantuvo este jueves una reunión con el Secretario General de ese organismo, Mathias Cormann, que se sumó al que tuvo lugar el miércoles con Giles Thomson, próximo presidente del GAFI para el período 2026-2028. Allí abordaron, de acuerdo al comunicado difundido, “los desafíos vinculados al fortalecimiento de los sistemas de prevención y persecución del lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva”. Desde el Ejecutivo destacaron especialmente que Thomson valoró la participación de representantes del Poder Judicial en la delegación argentina.
Mahiques, a su vez, aseguró que las políticas impulsadas por el Ministerio de Justicia y el trabajo que desarrolla la Unidad de Información Financiera (UIF) se encuentran alineados con las prioridades de la próxima presidencia del organismo. La comitiva argentina mantuvo además un encuentro con la presidenta saliente del GAFI, Elisa de Anda Madrazo, quien felicitó al país por los avances registrados desde la aprobación del Informe de Evaluación Mutua en 2024 y por la participación activa de la delegación en los distintos grupos de trabajo.
PL/MG
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