Tercera visita

Milei llega a Davos con agenda ampliada y un mensaje pensado para el tablero global

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Javier Milei llega al Foro Económico Mundial de Davos con un discurso ya definido y una hoja de ruta clara. En la Casa Rosada anticipan que no habrá sorpresas ni cambios de último momento: sobre el principal escenario global, el Presidente volverá a desplegar un mensaje reconocible, aunque con una ambición mayor. Esta vez, el objetivo no es solo incomodar al auditorio ni reafirmar su identidad libertaria, sino proyectarse como referente regional de una derecha liberal-conservadora en ascenso.

Milei arribó a Suiza tras un fin de semana de agenda internacional intensa. El sábado participó en Asunción de la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y el domingo por la noche partió rumbo a Europa junto a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno. El Foro de Davos, que se desarrolla entre el 19 y el 23 de enero bajo el lema “Un espíritu de diálogo”, marca su primera gran intervención internacional de 2026.

En su exposición de este miércoles, Milei insistirá en la defensa irrestricta del libre mercado, la propiedad privada y el sistema capitalista, pero el eje no será estrictamente económico. El mensaje tendrá un tono explícitamente cultural y político. “El Presidente va a plantear la necesidad de que el mundo occidental recupere el sentido común”, señalaron desde Balcarce 50. En ese marco, reaparecen la reivindicación de la familia, las tradiciones y la crítica a lo que el oficialismo define como los excesos del progresismo global.

El sesgo “anti-woke” vuelve a ocupar un lugar central. Cerca del Presidente explican que Davos es leído como una plataforma estratégica para proyectar ideas a escala global y diferenciarse de los consensos moderados que históricamente dominaron el foro. No se trata solo de exhibir resultados económicos o defender el programa de ajuste, sino de dar una batalla cultural en un escenario de máxima visibilidad internacional.

Ese posicionamiento ya tuvo consecuencias. En su intervención del año pasado, algunas formulaciones de Milei en el marco de su crítica a las políticas de diversidad sexual fueron interpretadas como una equiparación entre la homosexualidad y la pedofilia, lo que derivó en una ola de repudios y en una masiva movilización en Plaza de Mayo. En la Casa Rosada relativizaron entonces el alcance de esas expresiones, pero el episodio dejó una enseñanza que hoy vuelve a sobrevolar Davos: cada palabra del Presidente se amplifica y se convierte en un hecho político global.

En ese contexto se inscribe también el guiño explícito a Donald Trump. Milei no oculta su alineamiento con el líder republicano ni su intención de respaldar su mirada sobre el escenario internacional, incluida la situación en Venezuela. El mensaje que busca transmitir es nítido: Trump como figura central de un nuevo orden conservador-liberal y él mismo como su principal referencia en América Latina.

Ese alineamiento no quedará solo en el plano discursivo. Milei decidió ampliar su agenda en Suiza y sumó una actividad de alto contenido simbólico: este jueves participará en Davos de la ceremonia de firma del Consejo de la Paz impulsado por Trump, una iniciativa creada para promover una salida negociada al conflicto en la Franja de Gaza. En la Casa Rosada leen ese gesto como una señal política deliberada, que excede el foro económico y ubica al Presidente argentino dentro del entramado internacional que orbita alrededor del trumpismo.

La delegación presidencial que acompaña a Milei está integrada por los ministros Luis Caputo, Federico Sturzenegger y Pablo Quirno, además de Karina Milei, en una comitiva que combina el núcleo político del Gobierno con las figuras clave del programa económico. El martes, ya en suelo suizo, el Presidente mantuvo un encuentro con el emprendedor británico Maurice Ostro, referente del diálogo interreligioso y titular del Consejo de Acción Empresarial creado en 2020.

Para este miércoles, antes de su exposición en el foro, Milei tiene previsto un saludo protocolar con el presidente de la Confederación Suiza, Guy Parmelin, y su participación en el Country Strategy Dialogue on Argentina, una reunión cerrada con CEOs y directivos de grandes empresas y holdings internacionales, orientada a fomentar nuevas alianzas y facilitar el diálogo entre gobiernos y el sector privado. Más tarde, se reunirá con ejecutivos de bancos globales y con el presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Børge Brende, en la previa a su disertación, que se dará luego de la intervención de Trump. Aunque se espera un cruce informal entre ambos, no hay pedido formal de audiencia bilateral.

El jueves, tras la firma del acta fundacional del Consejo de la Paz, Milei encarará una ronda de entrevistas con medios internacionales, entre ellos Bloomberg y The Economist, antes de emprender el regreso a la Argentina. El impacto de sus palabras y gestos empezará a medirse después, cuando el ruido del foro se traslade al tablero político, dentro y fuera del país, y Davos vuelva a funcionar como caja de resonancia de una estrategia que el Presidente busca proyectar más allá de las fronteras.

PL/MG