Siete días después, siete preguntas clave sobre la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán
La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, que entra ya en su segunda semana, incendió Medio Oriente y amenaza la vida y el sustento de millones de personas, a medida que la violencia se expande en un arco cada vez más amplio que se extiende desde Asia Central hasta los confines de Europa.
La operación conjunta, denominada “Furia épica” por Estados Unidos y “León rugiente” por Israel, se promocionó como una demostración de poder intimidatorio de gran impacto, pero su repercusión más allá del caos y el derramamiento de sangre no está clara. Lo que sí es evidente ya es que las predicciones de que una operación así desestabilizaría toda la región se han materializado rápidamente.
1.- ¿Cuál es el contexto de la guerra de Trump y Netanyahu?
Durante décadas, Irán, que considera a Israel y a Estados Unidos sus archienemigos, trató de extender su influencia por todo Medio Oriente respaldando a grupos militantes, como Hezbolá en el Líbano o los hutíes en Yemen. También desarrolló un programa nuclear que, según afirma, tiene fines civiles. Washington lo niega y estaba negociando para limitar las ambiciones nucleares de Teherán hasta el sábado pasado, cuando rompió las negociaciones comenzando los bombardeos.
La política regional de Israel desde hace mucho tiempo, en particular hacia Irán, Líbano, Irak, Gaza, Yemen y Siria, consiste en mantener “débiles” a las fuerzas enemigas mediante el uso regular de un poder militar abrumador y destructivo, incluidos los asesinatos. El resultado fue la muerte de decenas de miles de civiles, el abandono de la diplomacia y el endurecimiento del odio mundial contra Israel. Las figuras destacadas de las facciones armadas que Israel mató suelen ser sustituidas rápidamente por sus adjuntos, mientras que los grupos militantes a los que Israel atacó se reconstruyeron o fueron sustituidos por otros.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lleva años instando a Estados Unidos a que considere seriamente un ataque contra Irán y rechazó los acuerdos internacionales para poner límites a su programa nuclear. Las sucesivas administraciones de Washington habían evitado hasta ahora adoptar esa postura beligerante, y los diplomáticos y los gobiernos de Medio Oriente habían advertido repetidamente de que, además de ser una herramienta desmesurada e ineficaz para destruir un programa nuclear, una campaña de bombardeos contra Irán sumiría a la región en el caos. Esto es exactamente lo que está ocurriendo ahora.
Como dijo esta semana Donald Trump, ningún otro presidente de Estados Unidos “estaba dispuesto a hacer lo que yo estaba dispuesto a hacer”.
2. ¿Cuáles son los objetivos de Israel y Estados Unidos?
Se dieron varias explicaciones, entre ellas: combatir las amenazas generalizadas de Irán y sus aliados; destruir el programa nuclear de Teherán (a pesar de que Trump afirmó que ya lo había “destruido” con los ataques del verano pasado); e intentar un cambio de régimen mediante bombardeos aéreos. El viernes, Trump dijo que quería una “rendición incondicional” y hoy que baraja “la destrucción total” del país.
Algunos círculos evangélicos cristianos estadounidenses ven los bombardeos como parte de una guerra santa que conducirá al Armagedón, algo que anhelan porque creen que precipitará el regreso de Jesucristo.
Horas después de los primeros ataques, Trump dijo que su objetivo era “defender al pueblo estadounidense eliminando las amenazas inminentes del régimen iraní”. Netanyahu dijo, por su parte, que su objetivo era eliminar la amenaza nuclear y de misiles de Irán, pero que también acogería con satisfacción el “derrocamiento del régimen” iraní si ese fuera el resultado.
Un objetivo llamativo que está empezando a visibilizarse es que Estados Unidos e Israel animaron a los grupos antigubernamentales dentro y fuera de Irán, incluidos los militantes kurdos, a levantarse y luchar. Esta estrategia de “balcanización” con levantamiento de diferentes grupos étnicos enfrentados al régimen podría conducir a una guerra civil impredecible.
3. ¿Qué sabemos hasta ahora sobre las víctimas civiles?
Según la Media Luna Roja Iraní, los ataques de Estados Unidos e Israel han causado la muerte de 1230 personas en Irán desde que comenzaron los bombardeos hace una semana. Uno de los ataques más sangrientos de EE.UU. e Israel fue el bombardeo contra una escuela primaria de niñas en Minab, en el sur de Irán, en el que murieron más de un centenar de menores.
Otro ataque con torpedos de un submarino estadounidense contra un buque de guerra iraní frente a la costa sur de Sri Lanka causó la muerte de al menos 87 marineros, aunque las autoridades de Sri Lanka pudieron salvar a algunos de ellos.
Los ataques de Israel contra el Líbano, un país que bombardeó e invadió repetidamente durante décadas, desplazaron a cientos de miles de personas. El Ministerio de Salud libanés informó de que los ataques israelíes causaron la muerte de 217 personas y heridas a 798, y el Gobierno de ese país advirtió de una catástrofe humanitaria fruto del enorme volumen de personas desplazadas.
Doce israelíes murieron en ataques iraníes y seis estadounidenses, en este caso militares, perdieron la vida. También hubo víctimas en los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Kuwait a causa de drones y misiles iraníes. Otros ataques iraníes afectaron a países fuera de la región, como Azerbaiyán y Chipre.
4. ¿Quién lidera Irán ahora y qué puede pasar a continuación?
El primer día de la guerra, el líder supremo iraní, Ali Jamenei, fue asesinado. El régimen puso en marcha entonces los engranajes para elegir a un posible sucesor, y el hijo del ayatolá fallecido, Mojtaba, es considerado un posible heredero del título. No se anunció ningún nuevo líder, aunque un órgano provisional se encarga de gestionar los asuntos.
Hasta el momento, el régimen iraní mantiene el control de las fuerzas armadas y la policía del país. El gran peligro es un colapso total del Estado, ya que las potencias regionales temen que el gran país se fragmente y se sumerja en una situación volátil.
La historia reciente muestra que las operaciones militares estadounidenses que inicialmente se celebraron como éxitos se consideraron posteriormente fracasos, incluyendo la guerra de Afganistán de 2001 y la guerra de Irak de 2003, que derrocaron a los talibanes y al presidente Sadam Hussein respectivamente, solo para conducir a años de guerra y vacíos de poder.
5. ¿Cuánto tiempo puede resistir Irán contraatacando?
El ejército convencional de Irán no es comparable al de Estados Unidos e Israel, y cuenta con un suministro mucho más limitado de misiles y drones. Sin embargo, el régimen iraní tiene un largo historial de uso de la guerra asimétrica, en la que fuerzas superadas pueden llevar a cabo ataques devastadores contra grandes potencias militares mediante grupos paramilitares.
Al lanzar ataques contra múltiples países vecinos, la represalia de Teherán ya generó un caos geopolítico y económico. Cerró efectivamente el estrecho de Ormuz, lo que obstaculizó el suministro mundial de petróleo, y sus misiles y drones interrumpieron el transporte aéreo mundial.
6. ¿Permanecerán neutrales los países del Golfo?
Es difícil saberlo. Teherán afirmó repetidamente que las bases militares estadounidenses, de las cuales hay muchas, y los “intereses” estadounidenses en la región, son el objetivo de sus ataques. Aun así, la paciencia se agota en el Golfo tras los ataques a hoteles, rascacielos, instalaciones petroleras y aeropuertos, que, aparentemente, este sábado Irán anunció tener intención de detener.
Varias monarquías del Golfo, como Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, consideran al régimen iraní un adversario, pero también existe la preocupación de que puedan verse arrastradas a una guerra destructiva en la región que acabe dañando los intereses de todas las partes involucradas.
7. ¿Hay respaldo legal para esta guerra?
Son múltiples las voces que afirman que esta guerra no es legal, tanto en el ámbito internacional como en el estadounidense. Los más críticos son los juristas expertos en derecho internacional, pero también hablaron abiertamente de su ilegalidad políticos estadounidenses y algunos aliados de Washington en el extranjero.
Estados Unidos e Israel intentan justificar los ataques como un acto de legítima defensa preventiva. El primer ministro británico, Keir Starmer, se negó a unirse a la ofensiva, afirmando que no comprometería a las fuerzas británicas en “acciones ilegales” y advirtiendo que su gobierno “no cree en un cambio de régimen desde el cielo”.
Entre quienes criticaron la guerra de Estados Unidos e Israel en el ámbito internacional figura el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que describió el creciente conflicto en Medio Oriente como jugar a la “ruleta rusa con el destino de millones de personas”. El viernes, Sánchez volvió a criticar los ataques entre Estados Unidos e Israel, calificándolos de “error extraordinario” e “incompatibles con el derecho internacional”.
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