la gira presidencial

Con problemas parecidos, Fernández tienta a España con un pretencioso plan gasífero

Alberto Fernández y Pedro Sánchez

8,4% de inflación y una coalición oficialista en crisis. Parece una foto de las urgencias de Alberto Fernández pero vale, además, como una instantánea que incomoda a Pedro Sánchez, que con su gobierno atravesado por un temblor político, recibió al presidente argentino durante 80 minutos con una agenda cruzada por la Guerra de Ucrania y sus efectos.

Fernández llegó a las 13.01 de Madrid a La Moncloa donde, desde media mañana, se desarrollaba el Consejo de Ministros de Sánchez, con un asunto caliente en agenda: las revelaciones sobre el espionaje a dirigentes independentistas catalanes y de los teléfonos del propio Sánchez. Un problema de política doméstica que jaquea a la administración Sánchez.

El español hizo un hueco en una semana áspera que, más temprano, había tenido una novedad: la remoción de Paz Esteban, la titular del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), el organismo responsable del espionaje que tuvo, además, un efecto político porque uno de los bloques legislativos que aportan a la mayoría de Sánchez es Esquerra Republicana, que anunció su distanciamiento por el espionaje de los líderes independentistas.

Tras su encuentro con Sánchez, el presidente Fernández fue recibido por el Rey de España, Felipe VI de Borbón, en el Palacio de la Zarzuela.

Crisis mellizas

El escándalo de las escuchas, cuyo cambio de funcionarios se precipitó antes del encuentro de Sánchez con Fernández, se suma a un problema de más gravedad que también emparda, con enormes distancias, a lo que enfrenta Fernández: una crisis de la coalición de gobierno agudizada por un problema económico vinculado a la inflación.

En España, la inflación interanual de abril fue de 8,4 cuando durante los últimos cuarenta años, la media anual, fue de 1,5%. En estos días, Pilar Calviño, vicepresidente y ministra de Economía, tuvo que salir a plantear que no hay riesgos de espiral inflacionaria y que la Economía está sólida sin peligro de estanflación.

Como Martín Guzmán, Calviño dijo que el indicador bajará en la segunda mitad del año y que el dato de abril será el más alto de todo 2022. Pero, claro, depende de lo que ocurra con la guerra. En España un indicador clave son las tarifas de servicios públicos y el megavatio aumentó, en un año, de 54 euros a 440. Sánchez aplicó un subsidio a la electricidad.

La tesis del presidente español es que la guerra y sus efectos serán de largo aliento y que eso pone a España, como al resto de Europa, frente a una demanda sostenida de alimentos, energía y fertilizantes. Ante esa preocupación, Fernández se propuso como proveedor “estable y seguro” de esos insumos. A su vez, planteó a Sánchez explorar iniciativas en conjunto y avanzó con conversaciones sobre un mega plan energético que incluiría un gasoducto con punto de partida en Vaca Muerta hacia un punto portuario donde se construyan plantas de licuefacción.

“Se conversó sobre una alianza estratégica entre ambos países, con inversión privada, para el traslado del gas desde la segunda reserva, que es Vaca Muerta, a plantas que lo conviertan en gas licuado, se traslade a España para ser regasificado y de ahí se distribuya a otros puntos de Europa”, explicó el canciller Santiago Cafiero en una charla con elDiarioAR y otros medios que cubren la gira presidencial.

- ¿Fue la primera conversación, a nivel presidencial, y se seguirá trabajando el proyecto?

- Con el canciller español vamos a continuar con las charlas, luego de este contacto de primer nivel, en lo referido a las cuestiones más técnicas. Argentina tiene el insumo, hay que desarrollar el transporte y la licuefacción, España tiene el 30% de las plantas de regasificación de Europa -explicó Cafiero.

El proyecto implica la construcción de un gasoducto adicional al Néstor Kirchner que tendrá como destino esencial, detalló el funcionario, la provisión de gas para el mercado interno.

La conversación entre Fernández y Sánchez se da entre lo que el gobierno argentino considera una gira de “diplomacia presidencial”, que mixtura el impacto de la guerra y la consolidación de vínculos con distintas potencias europeas. El español, que se mueve alineado con el frente ultra crítico de Rusia -de hecho ordenó el envío de armas a Ucrania- puso sobre la mesa la cuestión de la guerra y hubo condena de ambos sobre la invasión del gobierno de Vladimir Putin.

PI

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