Por la crecida de los ríos, ya tuvieron que evacuar a casi 150.000 animales en el Litoral
La crecida de los ríos Paraná y Uruguay, asociada a las intensas lluvias y al fenómeno climático de El Niño, obligó a evacuar a casi 150.000 animales de las zonas inundables del Litoral argentino. La situación afecta especialmente a los productores ganaderos que trabajan en las islas y los campos bajos, donde el avance del agua amenaza con dejar a miles de cabezas de ganado sin pasturas ni lugares seguros donde permanecer.
Según el último balance difundido por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), desde agosto fueron trasladados 147.500 bovinos y bubalinos —vacunos y búfalos— de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y las zonas de islas de la provincia de Buenos Aires. La cifra representa un incremento del 102% respecto del mismo período de 2025 y corresponde a un relevamiento parcial, por lo que podría aumentar si continúan las crecidas.
El operativo demandó hasta el momento 7.448 movimientos de hacienda, realizados mediante embarcaciones y transporte terrestre. En muchos casos, los productores deben reunir a los animales en terrenos que comienzan a anegarse, trasladarlos hasta puntos de embarque y conseguir establecimientos donde alojarlos mientras dure la emergencia.
La situación es particularmente compleja en Entre Ríos, donde la actividad ganadera ocupa extensas superficies insulares. Allí, los productores comenzaron a retirar animales antes de que el agua alcanzara los niveles más críticos, aunque las tareas se intensificaron durante las últimas semanas.
De acuerdo con un relevamiento difundido el 5 de noviembre, en esa provincia ya habían sido movilizados 129.321 vacunos desde los departamentos de Diamante, Gualeguay, Islas del Ibicuy, La Paz, Paraná y Victoria. Esa cantidad representa aproximadamente una cuarta parte del ganado estimado en las áreas insulares entrerrianas.
Uno de los principales obstáculos es la disponibilidad de infraestructura para concretar los traslados. No alcanza con disponer de embarcaciones: también hacen falta lugares adecuados para desembarcar los animales, corrales temporarios y transporte que permita llevarlos hasta campos más elevados.
Para responder a esa necesidad, en Entre Ríos se habilitaron instalaciones de emergencia en Villa Urquiza, Paranacito, Gualeguay, Puerto Ruiz y Victoria. Se trata de puntos preparados para recibir hacienda y facilitar su posterior traslado, en un operativo que involucra a organismos públicos, productores y transportistas.
En Corrientes, las inundaciones también obligaron a acelerar la salida del ganado de las islas. Según datos de la Dirección de Ganadería provincial difundidos a fines de octubre, de unas 67.000 cabezas ubicadas en las áreas insulares más bajas ya habían sido retiradas alrededor de 37.000.
La emergencia tiene consecuencias económicas para los productores, que deben afrontar gastos adicionales de transporte, alimentación y alojamiento de los animales. A eso se suma la pérdida temporal de las pasturas naturales de las islas, utilizadas habitualmente para la cría y el engorde.
Las medidas para evitar la pérdida de animales
Frente a la evolución de la situación, el Senasa dispuso facilidades administrativas para agilizar los movimientos de hacienda y permitir que determinados requisitos sanitarios puedan completarse una vez que los animales lleguen a destino.
El organismo recomendó comenzar los traslados entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua, realizar los arreos en grupos reducidos y disponer anticipadamente de potreros elevados, alimento y agua potable.
También aconsejó identificar a los animales mediante marcas visibles y, cuando resulte imposible evacuarlos, abrir tranqueras y alambrados internos para permitir que se desplacen hacia sectores más altos.
La preocupación no termina cuando la hacienda llega a tierra firme. El traslado hacia establecimientos desconocidos puede exponer a los animales a plantas tóxicas, además de incrementar los riesgos sanitarios asociados con la humedad y las inundaciones.
Entre las enfermedades que pueden aparecer o agravarse en estas circunstancias se encuentran la leptospirosis, el pietín y las transmitidas por garrapatas, como la anaplasmosis y la babesiosis. Por eso, las autoridades sanitarias insisten en mantener la vigilancia veterinaria durante la emergencia y después del descenso del agua.
La fauna silvestre también se ve afectada
Las consecuencias de las inundaciones no se limitan al ganado. El avance de los ríos también está desplazando a animales silvestres de sus hábitats naturales, especialmente en las zonas de humedales.
En distintas localidades del Litoral se advirtió sobre la aparición de serpientes, yacarés y otras especies en sectores habitados, después de que el agua cubriera los ambientes donde normalmente encuentran refugio y alimento.
Los especialistas recomiendan no intentar capturar ni trasladar a estos animales por cuenta propia, mantener distancia y dar aviso a los organismos provinciales de fauna o a los equipos de rescate habilitados.
Mientras tanto, las autoridades sanitarias y los productores mantienen los operativos de evacuación ante la posibilidad de nuevas precipitaciones y aumentos en los niveles de los ríos. La evolución de la crecida determinará cuántos animales más deberán abandonar las islas y cuándo podrán regresar a sus lugares habituales.
CRM
0