Desigualdad climática en barrios populares: el Niño no afecta a todos por igual
El Niño no llegó sin aviso. Se lo monitorea y pronostica con meses de anticipación, y el Servicio Meteorológico Nacional prevé precipitaciones por encima de lo normal hasta fin de año. A ello se suma un contexto de cambio climático que vuelve más frecuentes e intensos los eventos extremos. Sabíamos que venía. Sabemos que va a durar y que volverá a ocurrir.
Este fenómeno no afecta a todos por igual. La misma lluvia puede producir consecuencias radicalmente distintas según el lugar donde una persona vive. Según el informe Desigualdad climática en barrios populares, elaborado por TECHO junto a Jóvenes por el Clima con datos del RENABAP, siete de cada diez barrios populares están expuestos a al menos un factor de riesgo ambiental. Entre los más frecuentes se encuentran la cercanía a zonas inundables y a basurales.
La desigualdad climática tiene territorio, y su expresión más crítica es la emergencia habitacional. La presencia de viviendas precarias, junto a la conexión irregular o inexistente a los servicios básicos, incrementan la vulnerabilidad y el riesgo de vida de quienes habitan los barrios populares. Cada lluvia y cada crecida se convierten en una amenaza directa para estas familias.
Cuando el agua sube, las primeras en responder son las propias comunidades. La organización comunitaria se activa para trasladar personas y pertenencias, sostener ollas populares y buscar mecanismos de contención. Desde TECHO acompañamos con planes de prevención y mitigación en más de 80 barrios populares de todo el país, facilitando herramientas a referentes comunitarios. Además, trabajamos para articular soluciones habitacionales que trascienden la emergencia de manera progresiva, continua y sostenible.
La organización comunitaria y la sociedad civil no pueden reemplazar al Estado. La salida es multiactoral y multinivel. Por eso, con el río todavía por debajo del nivel de alerta, firmamos convenios con el Municipio de Santa Fe para construir 120 viviendas de emergencia, destinadas al Centro de Asistencia Integral previsto ante El Niño. Es fundamental que gobiernos, organizaciones, empresas y comunidades construyan acuerdos de acción antes de que el agua vuelva a subir.
El pico de El Niño todavía está por llegar, y los datos ya nos advierten quiénes serán los más afectados: las familias que viven en zonas inundables, en viviendas precarias y sin acceso pleno a servicios básicos. No basta con responder a la emergencia: hay que prevenirla. Cada temporada seguiremos contando evacuados y daños si no gestionamos integralmente el riesgo, impulsamos obras de integración sociourbana y garantizamos el acceso efectivo a una vivienda adecuada.
El 31 de octubre cerró el “Octubre Urbano” promovido por ONU-Hábitat con el Día Mundial de las Ciudades, bajo el lema “Regenerar la ciudad: vivienda adecuada para todos”. La conclusión es sencilla y urgente: no hay ciudad resiliente ni sostenible si sus barrios populares quedan bajo el agua con cada crecida, ni vivienda adecuada si hay familias que deben volver a empezar cada vez que llueve.
MDP / NB
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