Informe

Especies en extinción, criaderos clandestinos, un negocio millonario: alertan por el tráfico de animales en la Ciudad

El tráfico de animales es un negocio millonario. Depende el tipo de aves, cada una se puede llegar a vende hasta 40.000 pesos.

En un operativo en Liniers en marzo, agentes de la Policía de la Ciudad se encontraron con un depósito lleno de jaulas, en las que había aves 362 especies de pájaros que eran criados en estado de hacinamiento y sin medidas de higiene. Había animales heridos, otros deshidratados y otros muertos. El lugar fue clausurado, las especies secuestradas. Muchas de ellas fueron llevadas luego a la Reserva Ecológica en la Costanera. Otras, fueron entregadas para su cuidado. Los investigadores calcularon que se trataba de un negocio de al menos 4 millones de pesos. Desde entonces, los operativos se repitieron en varios barrios de la Ciudad con situaciones todas muy similares.  

En abril hubo tres operativos en Mataderos, Retiro y Villa Crespo. En el primero se encontraron 80 aves y dos tortugas, todos en malas condiciones de guarda y atención. Las actuaciones se libraron vinculadas a la Ley de Maltrato Animal y a la de Conservación de Flora y Fauna. Los pájaros fueron trasladados al Centro de Recuperación de Aves, también de la Reserva. Cuatro días más tarde, en Villa Crespo se rescataron 17 diferentes tipos de felinos. Siete de ellos estaban muertos en heladeras. Allí también había gatos domésticos. El 20 de abril en un local de Barrio Norte se hallaron 48 especies, entre ellas loros amazónicos, cotorras australianas, agapornis y cocotillas ninfa.

Entre principios de octubre del año pasado y finales de abril de 2021 se realizaron en la Ciudad  12 investigaciones judiciales con denuncias de venta ilegal o de maltrato animal. En las causas se decomisaron 548 animales vivos, de los cuales 224 eran ejemplares de la fauna silvestre autóctona. Entre ellos había una diversidad de 38 especies, cinco de ellas con algún grado de  amenaza, según las categorías nacionales. Y seis se encuentran incluidas dentro de alguno de los apéndices de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). Entre las  aves con algún grado de protección, se destaca el cardenal amarillo, en peligro extinción, con una población total a nivel global de entre 1.500 y 3.000 ejemplares. El 83% de ellos están en la Argentina. 

Por otro lado, se secuestraron productos de fauna silvestre como cuero de yaguareté, de gato montés, de pecarí de collar, cola de zorro colorado, uña de ñandú y colmillo de jabalí. El cuero de yaguareté indica un daño significativo para una especie que cuenta con apenas 250 ejemplares, que están en Misiones, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, noroeste de Chaco y  Formosa. 

“Es muy importante que la gente sepa que no está permitido comprar este tipo de animales. Hay una costumbre arraigada de personas que coleccionan, sobre todo, pájaros y creen que porque lo hicieron siempre es legal. Si ellos no compran se reduce el negocio. Te podés encontrar en domicilios particulares que tienen un cardenal en peligro de extinción y no tienen ni idea”,  explica Carlos Rolero Santurián, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA).

“El tráfico ilegal de las especies en peligro de extinción, sólo resulta posible mediante actores organizados. La caza, captura, acopio, transporte y venta de esas especies precisan una cadena delictiva dentro y fuera de  la Ciudad. Es un delito complejo, que a nivel mundial se posiciona como una de las principales causas de pérdida de diversidad biológica”, señalan los investigadores. 

El 17 de mayo, en un doble operativo en un domicilio en la villa 31 de Retiro y otro en Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora, se encontraron 60 animales, entre ellos loros, cobayos, tortugas de tierra y de agua. En el operativo del conurbano se secuestraron 50 cobayos, algunos de ellos congelados. Este grupo era parte de un organización que tenía lazos hacia el interior de la Provincia de Buenos Aires. 

El tráfico de especies es transportar animales vivos, productos y subproductos de la fauna silvestre prohibidos por la leyes o que no tengan documentación. La mayoría de estas especies son arrancadas de sus ambientes naturales para venderlas en el mercado ilegal. En general, las causas comienzan por infracciones A la ley 14.346, de Protección al animal, que después se amplían a delitos tipificados en la Ley Nacional 22.421, de Conservación de fauna.

Peligros de transmisiones de enfermedades

Además de la amenaza sobre las especies, otro aspecto importante es que en momentos pandémicos la tenencia de animales silvestres no sólo contribuye al tráfico ilegal de fauna, sino que también puede acarrear graves consecuencias para la salud pública. Las zoonosis son aquellas enfermedades que pueden transmitirse de animales a los seres humanos. En la mayoría de los casos, los animales pueden transmitirlas sin mostrar signos de la enfermedad.

“La pandemia de Covid-19 comenzó como consecuencia directa del comercio de fauna silvestre”, explica Cecilia Maqueda de Aves Argentinas. “El tráfico ilegal de fauna silvestre no sólo mata animales, también mata personas. Los animales portan patógenos capaces de transmitirse al ser humano, como el Covid, el Ébola, las gripes Aviar y Porcina, SARS y tantas otras. Porque en su utilización como alimento, medicina o mascotas, los animales son capturados y retenidos de manera inadecuada, hacinados sin agua ni comida, estresados. Y claro, intercambiando patógenos y diseminando sus enfermedades”, explica.

AM

Etiquetas
stats