CICLO LECTIVO PREVISTO PARA 2023

Por primera vez en 20 años, todas las provincias prometen llegar al objetivo de 180 días de clase

Abigail Contreiras Martínez

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En diciembre de este año se cumplirán dos décadas desde la sanción de la Ley 25.864 que estableció un ciclo lectivo anual mínimo de 180 días efectivos de clase para la Educación Inicial, Educación General Básica y Educación Polimodal. Y a pesar de que en los últimos tres años se avanzó con su cumplimiento recién este año, por primera vez desde 2020, todas las jurisdicciones superan este mínimo.

Pero la pandemia obligó a repensar ese mínimo de días de clases por año y en 2021 se fijó una nueva meta: para recuperar las jornadas perdidas por el aislamiento y la virtualidad, el Consejo Federal de Educación (CFE) determinó que todas las provincias debían llegar por lo menos a los 190 días de clases. Este año, sólo seis distritos habrán alcanzado esa meta.

La Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Río Negro encabezan la lista de jurisdicciones con calendario escolar más extenso, si no se descuentan las jornadas docentes, con 192 días de clase planificados. En el extremo opuesto, Jujuy y Santiago del Estero prevén 182 días de clase y La Rioja, sólo 181.

Así lo indica el informe “Calendarios escolares 2023” del Observatorio de Argentinos por la Educación que releva los días de clase programados por los ministerios provinciales para las escuelas primarias, excluidos los feriados nacionales, puente y provinciales y el receso invernal.

Si en ese cálculo tampoco se cuentan las jornadas docentes, sólo el ciclo lectivo jujeño se encuentra por debajo del mínimo estipulado por ley con 178 días de clase planificados. Esto representa una mejora con respecto a años anteriores: 3 provincias no alcanzaban el piso mínimo de 180 días en 2022, 10 en 2021 y 14 en 2020.

El cierre de escuelas en el marco del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) y el dictado de clases a distancia durante la pandemia de COVID-19 afectó los aprendizajes y la educación a nivel nacional e internacional. “La pandemia de COVID-19 cerró centros educativos en todo el mundo, interrumpiendo la educación de 1.600 millones de estudiantes en su momento más álgido, y exacerbó las desigualdades de género”, expresó Robert Jenkins, Director de Educación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Para revertir esta situación y recuperar los aprendizajes perdidos, en octubre de 2021, la 112° asamblea del CFE, mediante la resolución N° 431/22, fijó un mínimo de 190 días de clase. Pese a que la decisión contó con el consenso de las 24 jurisdicciones subnacionales, sólo 6 provincias planificaron calendarios escolares que cumplen con ese piso. Este es el caso de la Ciudad de Buenos Aires, que programó 192 días de clase sin jornadas docentes, la Provincia de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Misiones y Neuquén, todas con 190 días planificados. Las 18 jurisdicciones restantes no diseñaron calendarios que cumplan este objetivo.

“Al analizar la evolución de los calendarios escolares en los últimos años, se observa un crecimiento en el cumplimiento de la ley 25.864, que establece un piso de 180 días de clase efectivos, y también un intento de alcanzar los 190 días acordados recientemente por el CFE”, sostuvo Gustavo Zorzoli, ex rector del Colegio Nacional Buenos Aires y coautor del informe de Argentinos por la Educación. El documento, elaborado también por Martín Nistal y Eugenia Orlicki, muestra que, durante el último trienio, aumentó el promedio de días de clase para los estudiantes argentinos de primaria. En 2020, no se alcanzaba el mínimo acordado en la ley 25.864, con un promedio de 178 días de cursada, mientras que en 2021, 2022 y 2023 se superó ese piso con un promedio de 180, 184 y 185 días respectivamente.

María Cristina Gómez, directora de la Red de Educadores Innovadores resaltó que, sin embargo, los calendarios educativos planeados no son suficientes para asegurar la cantidad de días efectivos de clase que tendrán los estudiantes durante el ciclo lectivo 2023. “Lo cierto es que 180 o 190 días suponen, en la mayoría de los casos, apenas una declaración de buenas intenciones porque en la práctica no se verifican”, expresó.

La diferencia entre la cantidad de días planificados y la cantidad de días efectivos resulta, en parte, de la incorporación de feriados nacionales, provinciales y municipales no contemplados en el cálculo como el Día del Empleado Público ─que suele afectar el dictado normal de clases en escuelas estatales─ o los días de patronos locales. Las jornadas institucionales, problemas de infraestructura en los colegios, adversidades climáticas que afecten el traslado hasta la institución educativa y paros docentes son otros de los factores que condicionan el cumplimiento del calendario escolar diseñado por los gobiernos provinciales.

Gómez también destacó la necesidad de poner el foco en la cantidad de horas que realmente pasan los alumnos en la escuela, una cifra que varía, entre otras causas, por el nivel socioeconómico del estudiante. “Mientras que los sectores medios y altos tienen jornadas de 8 horas, la enorme mayoría apenas llega a la mitad”, destacó.

En junio de 2022, el Ministerio de Educación de la Nación puso en marcha el programa “Una Hora Más de Clase” que busca extender 60 minutos la cursada diaria. Según información oficial, 22 jurisdicciones ya firmaron este convenio que permite que las escuelas estatales de jornada simple cuenten con 25 horas semanales de clase, lo que representa un 25% más de tiempo escolar al año para los estudiantes. “Si bien siempre es una buena noticia que se proyecten más días de clase, e incluso horas, hoy necesitamos de un sistema de información que realmente monitoree y verifique el cumplimiento efectivo. Por supuesto que, además, hay que considerar qué se hace en esas horas, y si realmente se usan para atender a los problemas cruciales: lectura, escritura y cálculo”, explicó a elDiarioAR Mónica Marquina, Doctora en Educación y Consejera de la Fundación Alem.

Destacó también la necesidad de realizar un análisis más extenso con foco en la asistencia de los chicos a la escuela. La tasa de abandono interanual creció del 2.3% al 10% como consecuencia de la pandemia. “Luego de la pandemia, los niveles de asistencia a clase han bajado de manera muy preocupante. De eso mucho no se habla, y no existe hoy un sistema de información nacional que pueda medirlo. Eso serviría para hacer seguimientos y acompañamientos desde las escuelas. Hay muchas que lo hacen por sí mismas, pero el problema aún no se ha visibilizado a nivel de las provincias o a nivel nacional”, detalló a elDiarioAR

ACM/MG