Walter Pengue, experto en mitigación del cambio climático

“Podemos promover sistemas agroalimentarios que emitan menos o disminuyan los gases de efecto invernadero”

Según los científicos firmantes del último informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) aún podemos "asegurar un futuro habitable"

¿Tenemos los instrumentos, las metodologías y las políticas para poder lograr una mitigación de las temperaturas a nivel global? es la pregunta central que busca responder, según el ingeniero agrónomo Walter Pengue, la tercera entrega del Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, según sus siglas en inglés) de la ONU.

“La respuesta que da el conjunto de autores del IPCC es que sí, que están disponibles las tecnologías y el conocimiento para poder lograrlo y que las dos cuestiones que se estarían necesitando con mayor premura son las decisiones de políticas y las inversiones necesarias para lograr esa trasformación, especialmente cuando se necesita ese apoyo para los países en vías de desarrollo”, sostiene Pengue, investigador y docente de la Universidad Nacional de General Sarmiento y de la Universidad de Buenos Aires, y uno de los autores principales del informe que fue presentado vía online desde Ginebra, Suiza.

El informe, que fue aprobado luego de una ronda de deliberaciones de más de 15 días entre los 195 gobiernos miembros del IPCC, hace una evaluación de las acciones desarrolladas hasta la actualidad para mitigar el cambio climático, es decir, reducir la emisión de gases de efecto invernadero, y de las opciones disponibles para el futuro en el marco de actividades cotidianas y económicas. Las opciones que presenta abarcan áreas como el transporte, la industria, la energía, los residuos y el sector agropecuario.

“Una cuestión muy importante para un país como la Argentina, y que para el país termina siendo una oportunidad, tiene que ver con el sistema agroalimentario, donde la Argentina talla fuerte”, ejemplifica Pengue, que trabaja en temáticas relacionadas a los procesos de transformación en la agricultura y los sistemas alimentarios desde hace casi treinta años. El especialista detalla: “Ahí podemos promover sistemas que emitan menos o disminuyan los gases de efecto invernadero, especialmente reduzcan las emisiones de metano, y por otro lado, podemos anclar el carbono en el suelo a través del reverdecimiento o la recuperación de los bosques”.

- Según este informe, la agroecología es una de las acciones que se podrían llevar adelante para mitigar el cambio climático. ¿Cuáles son las ventajas que puede ofrecer la agroecología en este contexto?

- La agroecología urbana en ciudades reduce las emisiones, reduce la carga del flujo de materiales que entran y salen del lugar, disminuye las emisiones de dióxido de carbono (CO2), fomenta el consumo local y en el caso de la Argentina, que es un país en crisis, asegura la seguridad alimentaria. La agroecología es posible y viable, el caso de Rosario es un caso icónico. Además hay que pensar en las ciudades del futuro, no es solamente pensar ya en los techos verdes o las ciudades verdes, es mucho más, es poder reverdecer las ciudades y eso genera un efecto regulatorio impresionante.

Pengue confirma que es la primera vez que el IPCC menciona en sus informes a la agroecología como una opción de mitigación y que la temática además cuenta con un pequeño apartado especial dentro del capítulo, una especie de “poner la lupa”.

- El capítulo sobre innovación, desarrollo y transferencia de tecnología en el que participas como autor principal es una de las novedades de este informe ¿en qué se centra?

- En la importancia de poner un poco de luz en el cambio tecnológico, la innovación, y en que esa luz no sea sólo de tecnologías duras, si no que se incluyan también las tecnologías blandas o de acceso social que podemos llegar implementar. El concepto de innovación social es el cambio de comportamiento individual y colectivo, formas de, por ejemplo, llevar adelante una práctica productiva donde las personas priman más que las tecnologías. Para los países en vías de desarrollo es imprescindible porque no lo podes reemplazar por máquinas y están dando trabajo.

- ¿Cuál es la importancia de que los y las autoras se dediquen a distintas disciplinas?

- Le da solidez al documento. Y además comienzan a ser escuchadas otras veces, igualmente calificadas desde otras ciencias. El cambio climático es una cuestión compleja y ya no sólo participan especialistas de las disciplinas vinculadas a las cuestiones climáticas y biofísicas, sino investigadores de prácticamente todas las ramas de la ciencia, desde la agronomía, la ecología o la medicina hasta la sociología y otras ciencias sociales.

 

Durante la entrevista, Pengue resalta que en este sexto informe se aceptaron para su revisión artículos que no estuvieran en inglés. “Tenían que tener relevancia para ser incluidos y el autor debía hacerse cargo de su traducción al inglés”, completa.

 El documento elaborado por el Grupo III llevó casi tres años de trabajo y contó con la participación de 278 autores y autoras de 65 países. Según los datos, el 71% de ellos son hombres y el 29% mujeres, y que el 59% proviene de países desarrollados mientras que el 41 % de países en vía de desarrollo. Por la Argentina participaron Pengue, Gabriel Blanco, María Virginia Vilariño y Roque Pedace.

 Este texto además completa el Sexto Informe de Evaluación del IPCC, cuya síntesis final se presentará en los próximos meses, y que incluye los informes de los Grupos de Trabajo I y II sobre bases científicas (agosto de 2021) e impactos, adaptación y vulnerabilidad del cambio climático (febrero 2022).

 

- En su cuenta de twitter la activista ambiental Greta Thunberg dijo sobre el nuevo informe del IPCC que “muchos parecen más enfocados en dar falsas esperanzas a quienes causan el problema en lugar de decir la verdad contundente que nos daría la oportunidad de actuar”. ¿Qué opinas al respecto?

- Lo que dice Thunberg está por fuera del informe y yo respondo también por fuera. Lo que hicieron los científicos que trabajaron sobre el documento es relevar toda la información disponible y esa información coincide en que hay que actuar ahora, no mañana, ni el año que viene. Quizá la expectativa de esperanza está sostenida única y exclusivamente en si el mundo toma conciencia real de lo qué está sucediendo y actúa en forma inmediata para lograr la gran transformación climática que necesitamos, si no será muy pero muy tarde.

MB

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