Residencias y concurrencias en hospitales porteños: del reclamo salarial al riesgo de que sean eliminadas

Reclamo de residentes y concurrentes en la Ciudad.

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En estas últimas semanas, se realizaron repetidas marchas de residentes y concurrentes de hospitales de la Ciudad de Buenos Aires, con reclamos que giraron en torno al aumento salarial y a la mejora de las condiciones de trabajo. “Sin residentes y concurrentes no hay hospital. Precarizadxs no vamos a trabajar”; “Basta de aprietes y extorsiones a residentes y concurrentes”, son algunas de las consignas que se leen en las redes sociales de la Asamblea de Trabajadorxs Residentes y Concurrentes de CABA. 

Estos reclamos, sin embargo, se encuentran matizados por el miedo a que estas protestas desencadenen una eliminación de estos programas de capacitación profesional: ya en la Ciudad los ingresantes a las concurrencias pasaron de ser de 448 en 2018 a ser de 143 en 2022. Sin embargo, su supresión debería tornarse improbable si tenemos en cuenta que estos programas no solo permiten formar profesionales altamente capacitados, sino también suplir las necesidades de un sistema de salud con escaso personal.

Las residencias se ofrecen en todo el territorio argentino, y son responsabilidad tanto del Estado nacional como de los gobiernos provinciales. Las concurrencias, que duran lo mismo que las residencias pero sin una remuneración a cambio, solo existen en la Ciudad de Buenos Aires. 

Las residencias se ofrecen en todo el país y son responsabilidad tanto del Estado nacional como de los gobiernos provinciales. Las concurrencias, que duran lo mismo que las residencias pero sin una remuneración a cambio, solo existen en la Ciudad

Concurrencias en la Ciudad

Los concurrentes no perciben nada a cambio de su trabajo, el cual dura entre cuatro y cinco años. Las concurrencias solo tienen lugar en la Ciudad de Buenos Aires; en el resto de las jurisdicciones, no existe ese programa como tal. Sin embargo, cada vez son menos los cupos otorgados para las concurrencias: mientras que en el año 2018, hubieron 448 ingresantes, en el 2021, se abrieron solo 177 cupos (sólo se ofrecieron concurrencias para las áreas de dermatología, oftalmología y salud mental) y en el 2022, únicamente 143 (ofreciéndose cupos solo para salud mental), de acuerdo a datos del Ministerio de Salud de CABA otorgados a eldiarioAR

El estatus del concurrente genera muchas fricciones entre la Ciudad y los jóvenes “estudiantes”; por un lado, no obtienen ninguna paga por su trabajo pero, en contrapartida, reciben “formación” . “Las concurrencias forman parte de un sistema de capacitación profesional de postgrado y con el objetivo de formar profesionales capacitados en beneficio de la comunidad”, aseguraron, en diálogo con eldiarioAR, desde el Ministerio de Salud de la Ciudad. 

“Entendemos que es una propuesta que presenta heterogeneidad, por lo cual se han evaluado diferentes alternativas para lograr mejorar la calidad formativa. Más allá del análisis de alternativas, las concurrencias se mantienen en este inicio del ciclo formativo en 2022”, sostuvieron ante la posibilidad de su eliminación definitiva. 

No todos los concurrentes adhirieron a los últimos reclamos, justamente por este motivo. Una terapeuta que coordina grupos de concurrentes asegura, en diálogo con eldiarioAR, que este no es el momento de hacer un reclamo salarial. “La Ciudad ya viene desde hace tiempo queriendo ‘volar’ las concurrencias. Cada vez hay menos vacantes”, sostiene, en línea con la reducción en los cupos confirmada desde el Ministerio de Salud de CABA. “Si siguen los reclamos, van a terminar eliminándolas”. 

Sin embargo, estas son fundamentales para el sostenimiento mismo del sistema de salud, coinciden los entrevistados, que no podría subsistir y cubrir todas las necesidades del sistema solo con los profesionales de planta. “La cara opuesta de las malas condiciones son los servicios colapsados, que terminan de sobrecargar al sistema de salud. Si el gobierno no invierte en recursos para los concurrentes y residentes, la demanda de servicios no podrá ser sostenida por la escasa oferta”, sostiene Florencia Milocco, residente de psicología del Hospital Ramos Mejía, de la Ciudad, quien participó de las últimas marchas. 

El Estado nacional destina, por cada residente de 1er año de una institución nacional, $184 mil pesos, mientras que por cada residente de 1er año que forma parte de la esfera provincial, el Estado desembolsa $58 mil pesos

Residencias

De acuerdo a datos del Ministerio de Salud, hay unos 3.043 residentes actualmente en el sistema, entre los residentes de 1°, 2°, 3°, 4° y 5°, los de 1° y 2° de especialidades postbásicas y las jefaturas. Los cupos otorgados para las residencias en 2022, para instituciones nacionales y provinciales que dependen del financiamiento de Nación, fueron 2166. 

El Estado nacional destina, por cada residente de 1er año de una institución nacional, $184 mil pesos, mientras que por cada residente de 1er año que forma parte de la esfera provincial, el Estado desembolsa $58 mil pesos, de acuerdo a los datos otorgados a eldiarioAR; el resto, lo debe cubrir la provincia. Eso genera muchas diferencias a lo largo del territorio argentino en las instituciones provinciales: según varios consultados, en los hospitales de la Ciudad se mantuvieron prácticamente inalterables, mientras que en la Provincia y en los hospitales nacionales (como el Garrahan) aumentaron progresivamente. Los hospitales de la UBA son, por otra parte, los que “más pagan”. 

“El colapso en los sistemas de salud pasa en todos lados, pero en CABA particularmente los salarios se han cerrado muy por debajo de la inflación”, sostiene Milocco. En CABA, un salario promedio de un residente, que hace ocho guardias de 24 horas al mes, puede estar alrededor de los $110 mil pesos; desde la Asamblea, reclamaron en estos últimos días un “salario básico inicial de $250 mil a partir de noviembre”. 

“Lo que se gana no es nada en comparación con la responsabilidad que tiene uno como residente”, asegura Cinthia, médica clínica y jefa de residentes de un hospital de Ciudad. “Desde la política, se resisten a conceder recomposiciones salariales a los residentes porque abriría el juego para que los médicos reclamen más también”, sostiene Jorge Evita, anestesiólogo y jefe de residentes del Hospital de Lanús. “Es todo parte de un mismo problema”. 

Las residencias duran, en promedio, de 3 a 4 años: sin embargo, un residente de primer año gana casi lo mismo que el de cuarto, lo cual genera falta de incentivo y desmotiva. 

Sumado a los bajos salarios, se encuentran las horas extra de guardia que en muchos casos hacen cumplir a los residentes y concurrentes, y que no son recompensadas. “Por solo nombrar un caso, si entras a neurocirugía te hacen hacer 14 guardias por mes -una guardia cada dos días-, porque el residente de primer año toda la vida hizo eso”, sostiene Jorge Evita. 

Todos los entrevistados coinciden en que ahora hay otras formas de especializarse en un área, lo que antes era impensado. “Con la llegada de la pandemia, se crearon nuevas modalidades de trabajo por teleconsulta, donde la paga es buena y uno puede trabajar desde su hogar”, sostiene Iván Schwartz, residente de oncología del hospital Angel Roffo, instituto de la UBA. 

Estas nuevas modalidades, sumado a los bajos salarios y a la alta carga horaria, hacen que sea cada vez menor la cantidad de ingresantes a las residencias a lo largo de todo el territorio. Aunque en los últimos años la caída no fue muy pronunciada (en 2018 hubo 918 ingresantes a las residencias en la Ciudad, mientras que en 2022 fueron 898), desde Obuchenie (Grupo de Estudio para el Examen de Residencia de Psicología) aseguran que la cantidad de inscriptos viene reduciéndose desde hace diez años. 

CC

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