QUÉ HACER EN BUENOS AIRES MUSEOS

Cuatro artistas contemporáneos dialogan con clásicos de la Colección Fortabat

Con obras de Delia Cancela, la dupla creativa Chiachio & Giannone, y la artista y performer cordobesa Sofía Torres Kosiba se presenta Tesoro, una muestra que como cierre del ciclo “Explorando la colección del Fortabat”

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En la encrucijada de los caminos, cuatro artistas se encuentran para habitar juntos y en forma transitoria una casa común. Cada uno aporta algo diferente para embellecer la convivencia. Cuentan con materias primas y herramientas aptas para construir rincones que los alojen y los iluminen.

En ese hogar fantástico, abierto a la exhibición, no hay una guía curatorial y todos participan con instalaciones que contienen materia textil, cine y video. Son nueve conversaciones con obras de la colección permanente de Amalita, en el espacio de Puerto Madero, donde habita una de las series de pintura privada más exquisita y ecléctica de la Argentina.

Situada entre el segundo piso y el subsuelo, es la primera vez que el museo se abre a una experiencia de intervención y el resultado es brillante, vigoroso, celebratorio. Las pinturas sutiles con reminiscencias de la flora, las recreaciones de los estampados de las prendas que usan los personajes de algunas obras canónicas, las esculturas de bestias antropomórficas o los vestidos que giran como calesitas son impactantes y dejan una estela de plenitud en quien las observa. Luego, ese clima envolvente se va desvaneciendo y cada trabajo abre interrogantes en los visitantes, con imprevistas respuestas de sus miradas singulares.

Nada entorpece la visión del acervo, pero en estos días el foco mayor está puesto en estas conversaciones entre las obras recientes y las que fueron sus usinas energéticas. Los creadores de hoy reconocen ciertas genealogías y tienden puentes con el pasado para seguir proyectándose hacia lo que vendrá.

Tesoro es maravillosa, en el sentido que el género literario indica: cada parte, como si fuera un cuento, podría empezar con la frase “Había una vez” y hay componentes mágicos que otorgan poder a las piezas, capturando al espectador. La muestra puede verse de jueves a domingos de 12 a 20 horas.

La ofrenda de Cancela se llama Los pies en la tierra, los ojos en el cielo, pájaros en la cabeza y se inspiró en el cuadro Presagio (1949), de Raquel Forner, “a quien admiro desde que tenía doce años y entré por primera vez al Museo Nacional de Bellas Artes”. Cruzando el pasillo, el dúo Chiachio & Giannone nominó Fiesta a su exhibición, que replantea el paradigma de nación, se inspira en Pericón en la estancia, de Pedro Figari (1861-1938), y propone una celebración queer. La instalación Chicha Chispa, Chimilar. Las tres hijas del chacal, de la cordobesa Torres Kosiba, surgió de su vínculo con la acuarela Bri-País-Gente (1933), de Xul Solar, incluye dos videos que emiten unos cantos que reverberan y está emplazada en lo más profundo del edificio de Olga Cossetini 141, Ciudad de Buenos Aires.

“Como si fuéramos niñes, encontramos durante la pandemia una especie de arcón y descubrimos estos tesoros con los que íbamos a trabajar cada une. El espacio del arte fue un lugar para cuidar, particularmente en medio del encierro, porque nos daba la mayor cantidad de salud mental posible”, cuentan Chicachio & Giannone.

Para el binomio de artistas, conocidos por sus bordados de distintos formatos, este proyecto implicó la posibilidad de incorporar el artefacto novedoso del cine, con una película en súper 8 en la que danzas y testimonios de la comunidad LGBT, los negros, los marrones, las putas, son protagonistas.

“El tesoro somos nosotros”, opina Cancela, “lo mío es poesía en forma de una tela de nueve metros de largo. En el inicio del género están las flores y el verde, en el final aparece el fuego. Pinté y cuando se secó cada tramo lo enrollé en mi taller, al modo del cadáver exquisito de los surrealistas, pero en el museo lo desplegué y encontré una sucesión de escenas que sintetizan la tragedia de la guerra, el sufrimiento y la contaminación. Las visitas pueden mirar en la dirección y con el sentido que prefieran, de la creación a la destrucción o viceversa. Entré de pleno en la obra de Forner, me rompí las cervicales trabajando, hicimos un video que protagoniza la actriz Inés Efrón, sin textos, con el sonido de los pájaros y el viento. Ella fue mi alter ego, con sus ojos dulces y claros, alguien que sufre y goza también”.

“El textil me interesa por su flexibilidad, sus miles de posibilidades, la relación con el cuerpo. Puedo realizar esculturas blandas por dentro con una engañosa superficie de dureza, que me lleva a pensar en el ‘ser interior y el ego exterior’, partes necesarias para la existencia y que tanto cuesta mantener en equilibrio y en conexión con la materia y con el cuerpo”, señala la performer Torres Kosiba que esculpió unas enormes mujeres-animales en telas que cobraron rigidez gracias al uso de otros materiales.

Chiachio & Giannone, ustedes apuntan cada vez más a generar un arte colectivo, transgenérico, plural, ¿cómo se dio ese proceso?

Desde nuestro comienzo, en 2003, intentamos borrar los límites de autoría y año tras año fuimos extendiendo esta colaboración hacia otres más. Nos interesa y enriquece el cruce con otras disciplinas y otras identidades. Con lo manual quisimos siempre lograr un trabajo horizontal, en común con otres, para generar un cruce de experiencias, como sucedió con los talleres con la comunidad de Buenos Aires, California o Francia.

En la Fiesta de Tesoro es la primera vez que se meten con la danza y el cine, ¿cómo fue sumar esos lenguajes?

Fue a partir de observar el baile de una danza folclórica representada en la pintura de óleo sobre cartón Pericón en la estancia, de Figari, que pertenece a la Colección Amalita. Al observar la iconografía e idea que representa (fue declarada danza nacional argentina en 2007, por el Congreso) nos cuestionamos qué idea de nación y pueblo representa, y qué tipo queríamos representar nosotros. Aquella fue una fiesta para pocos, nosotros queremos una donde todes fueran invitades, en un contexto de nación más queer, con amplios límites. Al baile hubo que materializarlo para que no quedara solo en un deseo. La idea fue creciendo y para el filme convocamos a la cineasta Agustina Comedi, quien nutrió e hizo crecer la idea principal. La propuesta del guión fue cambiar los discursos de “¡A la voz de aura!” por relatos en primera persona de historias de vida de cada performer. Se sumó Leticia Mazur para pensar una coreografía en donde deconstruyéramos la coreografía clásica del Pericón con figuras que marcan unas pautas para el hombre y otras pautas para la mujer. Se pensó en algo sin estereotipos heteronormativos, donde todes somos iguales y con las mismas oportunidades de disfrute. La pieza musical desarmó la música original con la participación de Violeta Garcia.    

¿Qué pueden decir de las obras que crearon Delia y Sofía para Tesoro?

En ambas nos encanta el diálogo surreal con la naturaleza, temeroso y amoroso. La delicadeza de los dibujos de Delia en contrapunto a esa manta capullo que cubre y asfixia. Las pájaras empetroladas de Sofía, que miran atónitas la TV donde su hacedora toca la cabeza de un perro callejero blanco mientras se lamenta y canta canciones inventadas. Es una mezcla de ancestra peruana y aridez citadina. 

¿Qué devoluciones están recibiendo del público?

Nos dicen “pude ver el video” “Qué bueno el video”, nosotros aclaramos que es una película en fílmico, súper 8, y eso produce asombro. La gente juega a descubrir cuales son los patrones textiles que cada artista (Berni, Pueyrredón, Fader, etc.) representó y que nosotros utilizamos. Bajan y luego vuelven a la muestra para corroborar los cruces, revisitan la colección Amalita con una nueva mirada. El día del vernissage, trataban como celebridades a los performers de la película. Muchos lloraron durante la proyección, cada biografía toca las partes más íntimas de nuestro espíritu, nos humaniza. 

Cancela formó parte de la movida pop de los sesenta y trabajó con su compañero, Pablo Mesejean, hasta fines de los setenta. Ambos hicieron una carrera internacional luego de viajar a Nueva York e instalarse en Londres a fines de los setenta. Crearon una marca de ropa propia, Pablo & Delia, que se presentó en el Victoria and Albert Museum, y colaboraron con publicaciones de moda, como Vogue, Harper’s Bazaar y Marie Claire. 

Delia, ¿Qué emociones te atravesaron mientras ibas creando?

El descreimiento me atrapa, la tela me cuestiona. La instalación partió de una serie de dibujos que hice en noches silenciosas, lúcidas y confusas al mismo tiempo, una serie que comencé en 2019, antes de la pandemia, y que me fue haciendo preguntas como: ¿hay un antes y un después? ¿Dónde comienzan y dónde acaban la destrucción y el sufrimiento? Con Forner y mi propia obra siento la vulnerabilidad y el empoderamiento. No creo en el puro dolor o en el puro goce.

Acá, la naturaleza es la gran articuladora de tu pintura y de la filmación

Decidí que mi performance se filmara en el transcurso de un día, partiendo de los dibujos que hice. Fueron 6 tomas con cámara fija frontal. El personaje que interpretó Inés se basó en el recuerdo de mi misma, jugando con los cardos, en el atardecer. La pintura-capullo envolvió su cuerpo y luego lo dejó libre. Durante la caminata con el delantal y su impronta de pájaros, llevó los frutos a ese lugar mágico de terrón de tierra y los ofreció al sol. El musgo planeta la sostuvo para herirlo clavándole un cuchillo. El pájaro-mujer intenta volar sin lograrlo y al final la línea roja que sale del corazón se extiende para atravesar agua, tierra, fuego, cielo y tierra. ¿Es el amor, el deseo de que todo va a estar bien? ¿Es difícil de creer? L’amour, toujours l’amour.

Por su parte, Torres Kosiba, también docente en la Universidad Nacional de Córdoba, se entusiasmó con esta convocatoria por la posibilidad de trabajar con lo blando y lo rígido de los cuerpos. Su serie de mujeres pájaro apareció bailando y actuando en su mente, en un momento de 2019 en que ella debió movilizarse en silla de ruedas por un accidente.

Trabajaste con el esoterismo que también estuvo presente en la vida de Xul Solar. ¿Cómo fue en tu caso?

Pensar un proyecto site specific y trabajar con la metodología de Xul Solar a través de distintas prácticas esotéricas fue un tesoro, como lo son las obras de los otres artistas. Creo que somos algo así como el patrimonio vivo que acompaña los acontecimientos sociales y humanos en clave visual, cualquiera que sea el lenguaje que se elija. Todas son investigaciones que aportan al capital simbólico de nuestra época. Mucho de la historia que conocemos la aprendemos a través de las obras de artistas que nos precedieron y es importante que eso se valore mientras estamos vivos. Como una conciencia de la existencia del arte y lo que atesora.

Durante la inauguración y en tu instalación incluiste la performance, que es una práctica constante tuya.

Presenté una serie de canciones que creamos para esta muestra junto a Lola Granillo y Migue Garutti. Entre mis prácticas hay un intenso trabajo performático que investiga la gestión de las emociones a través de la voz y los retazos de canciones que se alojan en la memoria. Es la posibilidad de estimular un lugar de encuentro horizontal con otras personas, de generar pequeñas instancias de comunión. Como los estribillos de los temas populares, de esos que sabemos todos. Me gusta cantar y bailar con otros. 

¿Qué te provocan las obras de Delia y de Chiachio & Giannone?

Lo de Delia es siempre admirable en sus diversas facetas, ella está en un gran momento donde refuerza esa potencia entre la belleza y la profundidad del dolor. Es una pensadora contemporánea que compone piezas exquisitas como una poetisa y en esta exhibición llega al hueso de temas existenciales. Recomiendo recorrerla con tiempo y serenidad para descubrir cada detalle precioso. En cuanto a Leo y Dani están cada día más comprometidos con poner en evidencia lo que el sistema hegemónico quiere invisibilizar y lo hacen con la magia que los caracteriza. En su instalación avanzan sobre el color y la materia sin prejuicios, y con una decisión política en cada prenda y en cada dibujo. Nos regalan vitalidad y energía que es algo tan necesario.  Es un placer compartir esta experiencia con tres artistas maravillosos.

¿Cómo vas viviendo la respuesta del público?

El clima entre onírico y de extrañamiento abre muchas capas de lectura, que agradezco. Hay algo sutil de lo oscuro y al mismo tiempo del humor que se logra transmitir y que genera desconcierto. Esa rareza es algo que busco incesantemente, sabiendo que es un riesgo y al mismo tiempo una posibilidad. 

 

LH

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