LITERATURA

Radiografía del lector y la lectora de editoriales independientes

Imagen de la última Feria de Editores

¿Quiénes son los y las lectoras de las editoriales independientes?, ¿cuántos libros leen en el año?, ¿cuántos compran?, ¿dónde lo hacen?, ¿a través de quiénes y de qué medios y redes se informan de las novedades?, ¿siguen a uno o más autores y autoras en particular?, ¿reconocen y acompañan los catálogos de los diferentes sellos? 

Los libros de septiembre de Pez Banana: novelas en el agua y sobre escribir

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Desde hace más de una década se habla y discute acerca del fenómeno de las editoriales independientes. De su multiplicación, de su rol fundamental en la ampliación y diversificación de la oferta literaria e intelectual, de las oportunidades que abren a autores y autoras jóvenes que, de otro modo, no podrían publicar sus obras, de la construcción cuidada de catálogos que, paulatinamente, van delineando propuestas estéticas y políticas singulares.

También, por supuesto, de la posición que ocupan en el mercado editorial respecto de los grandes grupos editoriales, de las numerosas dificultades que encuentran para mejorar la distribución y venta de sus libros, entre muchas otras cosas. Sin embargo, poco y nada dicen las notas y análisis respecto de los y las lectoras. Las pocas alusiones a quienes efectivamente sostienen este despliegue con sus compras en librerías y ferias suelen ser imprecisas y basarse en suposiciones y generalizaciones a partir de experiencias individuales antes que en un conocimiento real de ese público. Así como no se puede comprender cabalmente el desarrollo y vitalidad de las editoriales independientes sin considerar la relación entre editoriales y autores, estamos convencidos de que tampoco es posible hacerlo sin incluir a los y las lectoras en la ecuación.

Las preguntas que encabezan esta nota son algunas de las cuestiones que indagamos en la encuesta que llevamos adelante desde el Centro de Estudios y Políticas Públicas del Libro (EIDAES-LM) de la Universidad Nacional de San Martín en la última edición de la Feria de Editores. La FED no es una feria más: tras 11 ediciones y un crecimiento continuo, es el encuentro de editoriales independientes más importante del país, y, por lo tanto, un espacio privilegiado para acercarse a sus lectores. En esta oportunidad, el cuarto año que realizamos este relevamiento, efectuamos 304 encuestas. Los datos recogidos no sólo nos ofrecen una radiografía precisa del público que asistió, sino que además nos permiten ensayar algunas conjeturas más generales acerca de una porción muy dinámica de los y las lectores de los sellos independientes.

¿Quiénes van a la FED? 

Año tras año nos encontramos con un perfil de visitante con características muy similares: lector joven, proveniente de los sectores medios urbanos universitarios y con alta valoración del capital cultural y de la lectura. Si bien no hay diferencias significativas en cuanto al género, sí las hay en cuanto a edad: se trata de un público joven, concentrado mayormente en la franja que va de los 26 a los 35 años (38%).

La mayoría de los visitantes reside en la Ciudad de Buenos Aires (65%), poco más de un cuarto proviene del Gran Buenos Aires (27%), y el resto de otras provincias. En función de su inserción laboral y de la modalidad de tenencia de la vivienda, la amplia mayoría del público se sitúa dentro de los sectores medios de la sociedad, y dentro de estos en las franjas con una elevada inversión en capital educativo: se trata de una feria de un perfil altamente escolarizado, con un 91% de visitantes con estudios superiores.

Al indagar sobre su formación, registramos un fuerte peso de disciplinas en las que el vínculo con el libro es central, sea para el estudio o para el mismo desarrollo de su actividad. Un porcentaje muy elevado se desempeña profesionalmente en el área de la comunicación y periodismo, seguido por las ciencias sociales y humanas, las letras o la escritura y el propio rubro editorial. 

Lectores intensos

Gran parte de los asistentes a la FED tiene una relación intensa con la compra y la lectura de libros, por contraste con las prácticas más extendidas de la sociedad en general de acuerdo con los datos de las últimas encuestas consumos culturales del Ministerio de Cultura de la Nación y de la Ciudad de Buenos Aires. La compra mensual de más de un libro aparece como práctica habitual de estos visitantes, que, además, leen con una elevada frecuencia. Casi un tercio de los encuestados afirma leer y comprar mucho más de un libro por mes: un 31% leyó y compró más de 21 libros en el último año. Y las librerías de novedades son, con el 76% de las menciones, el lugar preferido para la adquisición de libros.

Editoriales-autorxs-lectorxs

Un 77% de los encuestados dice seguir y estar atento a las novedades de algunas editoriales en particular. Año tras año la encuesta muestra que alrededor de quince sellos se consolidaron como el universo de referencia del público de la FED. La mayoría de estos son proyectos que no llevan más de 15 años de funcionamiento (Eterna Cadencia, Caja Negra, Godot, Blatt y Ríos y Mansalva, entre otros), otras editoriales están instaladas y consagradas hace décadas (Siglo XXI, Fondo de Cultura Económica, y, más recientemente, Adriana Hidalgo) y algunas son más jóvenes, como la literaria Chai.

La reiteración de respuestas a lo largo de los años también se da en el caso de los autores y autoras que los lectores siguen. Es destacable el conocimiento e interés en la obra de un grupo de autoras argentinas con gran repercusión en ventas, traducciones y premios internacionales: Mariana Enríquez, Selva Almada, Samanta Schweblin, Gabriela Cabezón Cámara y, en las últimas dos ediciones, Camila Sosa Villada y Leila Guerriero, aparecen entre las preferencias de este público. 

En una primera lectura puede parecer paradojal que los nombres más citados no publican actualmente en las editoriales que participan en la FED, sino que lo hacen en alguno de los sellos pertenecientes a los grandes grupos o en el sello español Anagrama. Esto refleja las desigualdades estructurales que caracterizan al campo editorial, en el cual la capacidad de retención de autores por parte de las editoriales “independientes” es débil frente a los incentivos económicos que pueden ofrecer las grandes. Simultáneamente, este universo de autores está dentro de la constelación cultural independiente que representa la FED: sea porque iniciaron su camino en estas editoriales, por una propuesta literaria que dista del modelo de bestseller, por sus intervenciones públicas y su participación en espacios sociales y culturales que los conectan con los editores y los lectores que conforman la FED.

Vivir la FED

Que en un período del año editores, autores, periodistas culturales y lectores se reúnan por el lapso de tres días en un mismo espacio, nos habla de un momento de sociabilidad único. Las ferias, además de eventos comerciales, funcionan como rituales de encuentro, de afirmación de identidades, de construcción de códigos comunes. Son, también, una foto de un mundo del libro con posiciones, prácticas, estrategias, con modos de ser y aparecer, no solo para editores y autores, sino también para sus públicos. En las encuestas encontramos cada vez más personas que se convierten en habitués, en fieles de la FED, que no solamente van a comprar libros y enterarse de las novedades, sino que aprovechan para encontrarse, conversar y compartir un momento y una experiencia con su círculo de amistades. Para saber en qué medida el perfil de estos lectores y lectoras, y esta suerte de comunidad que se materializa y afirma los días de la FED, se replica y extiende a lo largo del año en los pasillos de librerías independientes y en otras ferias, es preciso ensayar estudios como este en estos espacios y encuentros.

El informe de la encuesta puede consultarse en este enlace.

MGF

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