Araceli Matus, música y nieta de Mercedes Sosa Entrevista

“El trabajo para preservar el legado de Mercedes Sosa es infinito”

Araceli Matus para su primer disco Matuseándose. Foto Luisa Balaguer

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Araceli Matus es música, musicoterapeuta y gestora cultural pero además es la nieta de Mercedes Sosa. Mientras termina de organizar los últimos arreglos para la realización de la XI edición del Festival de Arte Popular Mercedes Sosa, hoy, conversa con elDiarioAR sobre la relación que tuvo con la cantora y el peso que implica ser, junto a su hermano menor, heredera universal de su legado, una herencia que ella comparte como presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su abuela, que se ocupa de preservar y difundir su música.

El Encuentro se celebra a propósito de los cincuenta años del lanzamiento de la Cantata Sudamericana y del regreso del exilio de la intérprete en 1982, con sus legendarias presentaciones en el Teatro Ópera, cuando ofreció un repertorio novedoso de música de raíz, tango, rock y ritmos brasileños. También se conmemora una década de la sanción de la Ley de Identidad de Género.

Esta vez, se tratará de un homenaje, a partir de las 15 en el Centro Cultural Borge, auspiciado también por el Centro de Estudios y Formación Marxista Héctor P. Agosti. La música y las artes latinoamericanas y diversas estarán presentes con Luisa Kuliok, Lula Bertoldi, Brenda Martin, Pano Navazo, Tomi Llancafil, Experimento Escenario Teatro, Indiana Nomma, Valen Bonetto, Susy Shock, Caro Bonillo y Andrea Bazán, entre otras figuras.

En esta nueva edición, además, José Luis Castiñeira de Dios, Cristina Montserrat Hendrickse, Florencia Guimaraes y Facundo Ramírez participarán de la mesa “América Latina, identidad y lucha”, que moderará la periodista y escritora Ingrid Beck. La entrada es libre y gratuita.

“Teníamos una relación era compleja, una nieta y una abuela, una abuela joven, ya que cuando yo nací ella tenía 41 años (ahora tengo 45), pero no tengo recuerdos de ella previos al 81, cuando volvió por primera vez. De lo que me acuerdo es que la fuimos a buscar a Ezeiza con mi papá. Nuestra relación fue muy, muy cercana, crecí y estuvimos juntas casi todos los días, salvo cuando estaba de gira, hasta el 4 de octubre de 2009, cuando se murió”.

¿Fuiste consciente de la dimensión de su popularidad artística?

Sí y no. De alguna forma me explicaron por qué no estaba, crecí escuchando su música, sobre todo Duerme negrito. Entonces, “ver” a mi abuela en discos no me parecía extraño. Sabía que algo pasaba con ella. Y hasta ahora es muy raro la abuela que tengo, porque también entiendo que es Mercedes Sosa. Compartimos todo lo cotidiano y conmigo era súper, súper, súper dulce y cariñosa, y también muy brava. Teníamos -tenemos- un carácter muy fuerte las dos.

¿Recordás algún concierto en particular?

No hay un recital que recuerde en particular porque ese era su trabajo y yo estaba todo el tiempo al lado suyo. Fue extraño, sí, verla por primera vez fuera de Argentina, muy Rolling Stone, Ahhhhh (grita). Como dice León (Gieco) y es cierto: la gente se volvía loca cuando salía al escenario, aunque acá en nuestro país, también pasaba.

¿Qué música escuchás?

Escucho su música casi cotidianamente. Tengo épocas, a veces por trabajo, en las que me detengo en determinado disco. Cada vez que subo a un avión, cuando está por despegar, pongo Gringa chaqueña, porque total, si se cae, está su voz. Además, escucho instrumental y lo mismo que oía cuando tenía diez o veinte años: Chick Corea, Gismonti, Charly, David Byrne, Peter Gabriel, Talking Heads, Philip Glass, Stevie Wonder y Jaco Pastorius.

¿Cuáles son tus actividades actuales?

Además de presidir la Fundación Mercedes Sosa, atiendo poquitas horas a la semana en un geriátrico en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y me dedico a mi disco solista y a tocar con mi banda donde se pueda, algo muy difícil. También estoy ejercitando componer canciones. La Fundación tiene la misión de cuidar y difundir el legado de ella y la cultura latinoamericana. Como funciona en una sede muy grande de patrimonio histórico nacional, existe un centro cultural en donde se hacen desde hace once años un montonazo de actividades. Tenemos unas cuatro o cinco muestras itinerantes acerca de mi abuela y una que se llama Listas Negras, sobre las listas negras de la última dictadura cívico militar de Argentina, hicimos un documental que en su momento fue el más visto en la historia de documentales musicales del país y ganó varios premios. Editamos dos libros, uno para niños, casi todo en coproducción, una biopic para Star Plus o Star +, reeditamos el 90 por ciento de su discografía. El trabajo para preservar el legado de Mercedes Sosa es infinito.

Tu abuelo Oscar Matus creó con Mercedes y Tito Francia el movimiento del Nuevo Cancionero ¿esa herencia te implica una responsabilidad particular?

No, soy Matus, nada más y nada menos, pero lo llevo bien. Es tan fuerte como la parte Sosa, aunque yo soy Matus Ferreyra, pero Sosa me lleva mucho tiempo y me aferro bastante al matusearme, como decíamos con Fabián, mi papá. Fui su primera hija, nací cuando él tenía 17 años, con lo cual ciertamente crecimos juntos, claro que desde la muerte de mi abuela nos unimos mucho, mucho, mucho más. Los dos quedamos destrozados, pensé que íbamos a envejecer juntos, en noviembre cumplo 46. Desde que él falleció me hago bastante cargo de lo que es la producción de la fundación: contactar artistas, pedirles si quieren participar y aunque nunca podemos pagar lo que corresponde les damos un cachet simbólico. Este año, el festival incluye música y teatro, además de la charla que se llama Desde abajo. En otras ediciones hubo poesía, danza, plástica, fotografía; el año pasado pudimos grabar la décima edición e hicimos un cd con ayuda del INAMU, que ahora vamos a poder mostrar y venderlo. Son 500 unidades, poquitas.

La Fundación Mercedes Sosa tiene la misión de cuidar y difundir el legado artístico de ella y de la cultura latinoamericana, se hacen acciones directas en relación a su trabajo. Como la fundación funciona en una sede muy grande de patrimonio histórico nacional, existe un centro cultural en donde se hacen desde hace once años un montonazo de actividades. Tenemos unas cuatro o cinco muestras itinerantes acerca de mi abuela y una que se llama Listas Negras, sobre las listas negras de la última dictadura cívico militar de Argentina, hicimos un documental que en su momento fue el más visto en la historia de documentales musicales de Argentina y ganó varios premios, hicimos dos libros, uno para niños, casi todo en coproducción, una biopic paraStar Plus o Star +, es infinito, la reedición del 90 por ciento de su discografía.

¿Conociste en Tucumán el lugar dónde la Negra nació y vivió?

Sí, conocí la casa, casi en ruinas, que hace unos años compró el municipio de Tucumán y ahora la convirtió en una casa museo donde usan un montón de cosas de mi abuela sin mi permiso y el de mi hermano, que somos los únicos herederos universales. En ese lugar hacen uso de la imagen y el sonido de mi abuela y no tienen permiso, pero no tengo los recursos como para poderles hacerles saber al municipio de la ciudad de San Miguel que está haciendo algo que no corresponde.

El Festival de Arte Popular Mercedes Sosa surge, en definitiva, de la convicción de que la cultura es el terreno central de la lucha del pueblo “por la identidad y la liberación. La cultura contribuye a la maduración de la conciencia social y combate la injusticia y la opresión. La música, las artes visuales, la danza, las artes plásticas, la poesía y todas las manifestaciones relacionadas a la cultura popular son poderosas acciones que enfrentan a un sistema que, cotidianamente, insiste en desinformarnos y deshumanizarnos. Es por eso que se impulsa a artistas consagrados y a nuevos valores  para compartir experiencias hermanadoras en el arte, guiadas por la luz y las enseñanzas de Mercedes, fuente de inspiración, ejemplo de talento, lucha, amor y coherencia.

LH

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