River repite fórmula para elegir al sucesor de D'Onofrio: de las empresas o la política a la cima del fútbol

D'Onofrio, actual presidente de River, junto a Jorge Pablo Brito

Uno de los encargados de fiscalizar este sábado las elecciones en las que cerca de 20.000 socios elegirán al sucesor de Rodolfo D’Onofrio como presidente de River para el mandato 2021-2025 lo tiene claro: “Para ser presidente de este club primero tenés que salir, durante cuatro o cinco años, en Forbes, Ámbito Financiero, El Cronista o cualquiera otra publicación económica o empresarial. Y después sí, pasá a las páginas de deportes”. La frase sintetiza cómo los principales candidatos provienen del arco empresarial o político y después saltan al fútbol, pero también es una involuntaria síntesis de la historia personal del gran candidato a gobernar River por los próximos cuatro años, Jorge Pablo Brito, de 42 años, hijo de Jorge Horacio Brito, exdueño del Banco Macro y una de las fortunas más grandes del país, fallecido hace un año en un accidente aéreo.

Si el resultado de cualquier partido de fútbol es impredecible -y también es incierta la decisión que tomará Marcelo Gallardo respecto a su futuro como técnico del club-, las votaciones de hoy parecen un formulismo. La única duda alrededor de la lista oficialista, llamada Filosofía River y secundada por los candidatos a vicepresidentes Matías Patanian e Ignacio Villarroel, es por cuántos votos ganará. En 2017, D’Onofrio consiguió la reelección con el 74,70% de los votos.

Tímido y algo reacio a las cámaras, aunque en los últimos meses aumentó su contacto con los socios y los medios -y hasta se permitió alguna chicana a Boca, algo impensado en él-, Brito le sumaría un cargo de enorme perfil a su ya extensa presentación: es el director financiero del Banco Macro, vicepresidente de la Asociación de Bancos Privados de Capital Argentino (ADEBA) y preside Genneia, la empresa de energía eólica de la familia. Según la revista Forbes, Brito padre dejó una patrimonio valuado en 360 millones de dólares.

Si muchos interpretan el descenso de River en 2011 como un trampolín hacia la victoria contra Boca en la final de la Copa Libertadores 2018, en el caso de Brito también es posible trazar una analogía similar: aquel 26 de junio de 2011 actuó como un disparador para su ingreso a la política en River. La reacción del empresario tras aquella derrota contra Belgrano de Córdoba marcó el primer paso hacia su inminente llegada a la presidencia del club, como todas las encuestas aseguran que ocurrirá este sábado o madrugada de domingo, cuando termine el conteo del acto eleccionario.

“La decisión se dio ese día nefasto, cuando volvía en el auto y mi hermano menor me preguntó: ‘¿Cómo sigue esto?'. Le respondí que nada iba a cambiar si no cambiaba algo en la dirigencia. Me preguntó por qué no me involucraba, y entendí que tenía que hacer algo para cambiar la historia de River”, contó Brito en diciembre de 2012, al lanzar la agrupación “Soy De River”. Su padre, presente en el acto realizado en Costa Salguero -y cuyo lema proféticamente anunciaba “algo nuevo está naciendo”-, lo felicitó ante los pocos periodistas presentes: “Estoy muy contento porque mi hijo se animó a dar este paso. Es importante que haya decidido intentar cambiar las cosas desde adentro en un país donde hay un mal endémico, que es criticar desde afuera sin aportar nada. Ojalá le vaya muy bien”.

Brito seguía a River a veces desde la popular y otras desde el palco de su padre en el Monumental. Uno de sus amigos de tribuna y principales vínculos con la vida interna del club fue Santiago Poblet, entonces dirigente opositor al gobierno de Daniel Passarell. Brito, el hijo de una de las 10 principales fortunas del país, según un informe de Forbes, esbozó un primer intento de lanzarse a la presidencia de River en los meses previos a las elecciones de 2013 pero entendió que el candidato opositor que mejor medía era D’Onofrio, que en 2009 había perdido por seis votos contra Passarella. La misma lectura hizo otro precandidato, Matías Patanian -actual número 2 de Aeropuertos Argentina 2000 y de larga trayectoria en Corporación América-, y ambos fueron como vicepresidentes en la fórmula ganadora de 2013.

Mientras el hombre del Banco Macro renovó cargo como vice de D’Onofrio en 2017, Patanian volverá este sábado -triunfo mediante- a la vicepresidencia de River y se asoma como candidato para las siguientes elecciones, las de 2025, aún con lo impredecible que resulta el fútbol a cuatro años. Más enfocado en el entramado financiero del club pero también de buena relación con Gallardo y presente en las actividades propias del día a día -como el cierre de temporada de la colonia de vacaciones para los menores de edad-, Brito asumirá la presidencia de River tras ocho años como ladero de D’Onofrio.

Esa experiencia en la vida interna, según aseguran los especialistas en la política del club, enfrenta al diagnóstico de algunos socios, que interpretan -sin dobles intenciones- “es como Macri pero en River, el hijo de un millonario”. En los despachos aseguran que “Brito entendió el club en estos ochos años”, mientras Macri llegó a la presidencia de Boca en 1995 sin experiencia previa en el oficialismo o la oposición. “Trabaja al 100x100, es el cerebro del club y sabe escuchar”, lo definen. Quienes dicen conocer a Brito aseguran que es un hombre de centro: “Tiene amigos en todos lados, incluso con varios gobernadores. No le gusta Macri pero tampoco es peronista”. De su padre heredó (o renovó) una muy buena relación con Sergio Massa, presidente de la Cámara de Diputados y hombre fuerte del club Tigre, cuya camiseta está patrocinada por Macro desde 2008.

Así como D’Onofrio también se reconocía como “de centro y moderado” -en 2018 dijo “soy peronista, radical y socialista pero, sobre todo, desarrollista”-, las listas del oficialismo y las tres de la oposición para este sábado muestran representantes de todo el arco ideológico del país. En todas las agrupaciones además hay candidatos que no vienen del campo político ni empresarial, pero desde hace rato que River, Boca y el resto de los clubes no son simples equipos de fútbol sino una forma de hacer política: las comisiones directivas de los principales clubes están integradas por funcionarios, ministros, directores de institutos estatales u operadores judiciales.

A veces ese matrimonio entre fútbol y política entra en colisión, como le ocurrió a Villarroel, candidato a vicepresidente de Brito, uno de los pioneros que acompañó al bancario en su lanzamiento en diciembre de 2012 y secretario del club en los últimos ocho años. Hombre del PRO -apoderado del partido en su provincia, Entre Ríos, y coordinador de campañas electorales-, Villarroel tomó un avión rumbo a la Conmebol, en Paraguay, al día siguiente del partido contra Boca suspendido por gas pimienta, en 2015, para llevar la documentación del incidente. “¿Sabés que hicieron con Villarroel los del PRO? Lo echaron. Era un hombre que militaba en ese partido y lo echaron. Más clarito no lo puedo contar”, contó D’Onofrio la semana pasada.

A un lado y el otro de la grieta, con o sin experiencia política en el club, en la lista de “Filosofía River” aparecen como vocales titulares o suplentes Valentín Díaz Gilligan (en 2018 renunció a la subsecretaría general de la presidencia de Macri tras una denuncia por una cuenta a su nombre en un banco de Andorra), Ignacio Saavedra (hombre de La Cámpora y dueño del centro de operaciones del Frente de Todos), Juan Ignacio Albistur (hijo de “Pepe”, empresario de la cartelería pública amigo de Alberto Fernández y pareja de Victoria Tolosa Paz), Agustín Forcheri (vicepresidente de la Legislatura porteña, hombre del PRO y primo de Diego Santilli) e Ignacio Amui (gerente del Grupo Werthein y cercano a Macri). Además, Andrés Ballota -titular de la AGIP- figura como candidato a tesorero, mientras que el sciolista Gustavo Marangoni y el presidente del Banco Ciudad, Guillermo Laje, figuran como fiscalizadores. 

Como si aceptara su desventaja, uno de los referentes de la oposición, Antonio Caselli, empresario agrícola y ganadero de reciente y controvertido paso por el Burgos de España (gerenció el club y lo ascendió a la segunda categoría pero fue acusado de haber dejado deudas millonarias), se mostró austero y casi no invirtió en la campaña para enfrentar a Brito. A diferencia de las elecciones de 2009, 2013 y 2017, en las que desembolsó muchísimo dinero (en su primer intento, según estimaciones, pagó tres millones de dólares por la campaña), esta vez el mayor impacto de Caselli fue conseguir el aval de David Trezeguet como uno de sus candidatos a vicepresidente. El otro es el kirchnerista Nicolás Rodríguez Saá, diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por el Frente de Todos y pariente de Alberto y Adolfo.

Acaso la única duda por resolver del escrutinio será quién se queda en el segundo lugar, si Caselli o Carlos Trillo, un cirujano plástico que en cierta forma escapa a la lógica de empresarios o políticos. Dirigente de larga trayectoria en el club, e impulsor de proyectos como las estatuas de Ángel Labruna o Marcelo Gallardo -que será inaugurada el 9 de diciembre, en el tercer aniversario de la final de Madrid- algunos lo consideran una especie de lista colectora del oficialismo. En todo caso, se trata más de una apuesta para posicionarse de cara a 2025. Dos de sus compañeros de lista serán Matías Barreiro, dueño del sanatorio Colegiales y de la compañía de medicina prepaga Cover Salud, y Alex Campbell, hombre del macrismo y diputado por la provincia de Buenos Aires -vicepresidente del Bloque de Juntos por el Cambio-. La cuarta lista, al menos en las encuestas, está encabezada por Luis Belli, un economista dedicado a las finanzas.

Las elecciones serán de 10 a 20.30 (por pedido de representantes de la colectividad judía ortodoxa se amplió media hora) y se estima que votarán entre 18.000 y 20.000 socios. Ya campeón de la Liga Profesional 2021, River jugará este domingo a las 21.30 ante Defensa y Justicia por la anteúltima fecha del torneo, en lo que puede ser el último partido de Gallardo en el Monumental. Cerca de Brito confían en que un triunfo del oficialismo actúe como factor de confianza para que el entrenador renueve su contrato. “Tengo una relación muy fluida, cada dos o tres días nos hablamos”, dijo Brito esta semana, quien además suele jugar partidos de padel con el entrenador. Es la paradoja de River: hoy elige presidente pero, en verdad, se desvive por su técnico.

AB

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