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Para desendeudar al Banco Central, Milei primero licuó 16% los plazos fijos y ahora busca endeudar al Tesoro

El presidente Javier Milei, con una motosierra, durante su reciente visita a la Sociedad Rural.

Alejandro Rebossio

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Uno de los asuntos que más obsesiona al presidente Javier Milei es limpiar la hoja de balance del Banco Central. Quiere desendeudarlo. Por un lado, fue bajando la tasa de las Letras de Liquidez (Leliq) tanto que los plazos fijos, con los lo que los bancos se fondeaban para adquirir esos títulos, perdieron 16% frente a la inflación en este gobierno, según calcula el analista financiero Christian Buteler. Al menos el plazo fijo le ganó este medio año al dólar blue o al contado con liquidación (CCL). Además, a través del presidente del Central, Santiago Bausili, fue cambiando las Leliq, a siete días, que iban venciendo por pases, que vencen a diario.

Ahora la idea es ir absorbiendo los pesos de los pases que venzan con títulos de deuda por $35 billones (unos US$40.000 millones al tipo de cambio oficial) que emitirá un experto en endeudamiento, el ministro de Economía, Luis Caputo. Estos papeles están en manos de los bancos, que a su vez, ponen en juego el dinero de sus clientes. El cambio de deudor, del Central al Tesoro, se dispuso este lunes por decreto de necesidad y urgencia (DNU). Es decir, se esquivó la autorización de un Congreso que La Libertad Avanza está lejos de dominar o seducir, después de medio año sin leyes aprobadas.

Que en el marco de una estrategia de reducción de emisión monetaria vía rotación de pases a Letras del Tesoro, resulta necesario realizar una adecuación del monto” por emitir, señala uno de los considerandos del DNU. “Que la naturaleza excepcional de la situación planteada hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos en la Constitución Nacional para la sanción de las leyes”, continuaron Milei y sus ministros en los considerandos.

“Es muy lindo mientras dure”, bromea primero el exviceministro de Economía Fernando Morra, que en la actualidad se desempeña en la consultora Suramericana. “Más en serio: el rollover (refinanciamiento) al Central es prácticamente automático. Ahora, si los bancos quisieran salir de títulos públicos, ¿dejás caer el precio? ¿Cómo paga el Tesoro? ¿Lo tenés que asistir si tiene problemas de refinanciamiento? Fue el dilema de (Hernán) Lacunza (el exministro de Hacienda de Maurio Macri, que reperfiló, es decir, defaulteó la deuda pública doméstica). Nosotros estamos de acuerdo en la migración (de deuda del Central al Tesoro), pero la velocidad hay que calibrarla bien. Llenar de títulos públicos a corto plazo al Tesoro es asumir un riesgo importante. Además, ellos usan la métrica del déficit financiero. ¿Quién paga los intereses de esta nueva deuda?”, se pregunta el exnúmero dos de Martín Guzmán. Por ahora, la respuesta es con el esfuerzo de los contribuyentes. “¿Qué pasa con el déficit financiero? Es mayor. Yo creo que la dirección es correcta, la intensidad me parece muy riesgosa. Parecido al tema reducción de tasas. Si lo hacés muy rápido, quedás expuesto a tener problemas en otras variables”, apunta Morra a la suba de los dólares blue y financiero. “En este caso, al riesgo de refinanciamiento”, concluye el exviceministro de Alberto Fernández.

En cambio, otro exviceministro de Economía pero de Carlos Menem, Orlando Ferreres, apoya el DNU. “Es evidente el deseo de limpiar el balance del Central de los pases que hasta tienen que hacerlo por DNU. Se nota que quieren apurar el fin del intrincado cepo cambiario”, interpreta Ferreres. Es que en la medida en que los pesos queden absorbidos, ya no habría riesgo de que corran al dólar en un mercado sin restricciones para adquirirlo. Otro consultor que apoya al Gobierno en esta y otras políticas es Fernando Marull, de FMyA: “Está OK. Si cumplen con el superávit fiscal, no le veo riesgo”. Es decir, todo depende de que Milei mantenga empuñada la motosierra sobre el gasto, de que la economía no se hunda tanto como perforar la recaudación tributaria y de que el Congreso apruebe el paquete fiscal, que asegura nuevos ingresos por vía del impuesto a las ganancias, el adelanto de Bienes Personales, la moratoria y el blanqueo. Pero no está claro que el Senado apruebe todo lo que el jefe de Estado quiere, sobre todo en lo que respecta a Ganancias.

Ricardo Delgado, de la consultora Analytica, disiente con Ferreres al opinar que “en un punto” este cambio de manos de la deuda “limita la salida del cepo”. “Con una deuda tan corta (de corto plazo), cualquier evento negativo te dificulta el rolleo (refinanciamiento) y te aumenta la emisión. Acordate de las Lebacs”, recuerda Delgado la bola de Letras del Banco Central, que emitió a montones en el gobierno de Macri quien presidía este organismo, Federico Sturzenegger, futuro ministro de desregulación económica de Milei. Igualmente, el economista de Analytica valora aspectos del cambio de manos de la deuda: “Es positivo para el Central que disminuye su pasivo. Ayuda a que el Tesoro consiga financiamiento de los bancos. Pero aumenta el riesgo de refinanciamiento porque el Central no puede defaultear y el Tesoro, sí. Esto último en particular si el Gobierno quiere una ley penal para sancionar el financiamiento con emisión”.

“Con el rediseño del esquema monetario las autoridades buscan redireccionar la liquidez excedente desde pases pasivos del Central hacia las LECAP (Letras de Capitalización) que licita el Tesoro”, explica Bruno Bonfanti, de la consultora Ecolatina. “Claramente, si bien esta estrategia busca en parte asegurar el financiamiento para el Tesoro en sus licitaciones, el objetivo principal es profundizar el saneamiento de la hoja de balance del Central al reducir sus pasivos. Ahora bien, la contracara de aquel saneamiento es justamente un mayor endeudamiento del Tesoro, lo que implica que la estrategia recae excesivamente sobre el ancla fiscal. En tal sentido, resulta indispensable garantizar la sostenibilidad de la consolidación fiscal para evitar turbulencias en el mercado de deuda local. ¿A qué nos referimos con esto? La rotación de pases hacia títulos del Tesoro implica que las entidades financieras cambien 'riesgo del Central' por 'riesgo del Tesoro', cuyos títulos son más volátiles. Dado que las letras cotizan en el mercado secundario, cualquier ruido que afecte en su cotización impactará sobre las entidades financieras, obligando en última instancia al Central a intervenir en el mercado secundario para rescatar títulos o sostener sus precios. Entonces, si bien se reducen los pasivos del Central, el sistema financiero continúa expuesto al riesgo público y los riesgos macroeconómicos siguen siendo los mismos que antes. Si bien esta estrategia incrementa el endeudamiento del Tesoro y eleva los compromisos a afrontar en 2024, el hecho de que el instrumento seleccionado sean las LECAP evita presiones sobre el resultado financiero: el pago de intereses no se registra como tal, sino que se capitaliza y se registra como amortizaciones”, matiza Bonfanti.

AR/MG

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