Energía, obra pública y transferencias a las provincias: tres áreas donde Massa necesitará concentrar el ajuste

En el gran paquete de medidas que anunció el miércoles el nuevo ministro de Economía hay dos que se ubican por encima del resto, como ordenadores de todo lo demás. Sergio Massa dijo que se cumplirá con la meta de déficit del 2,5% comprometida en el Presupuesto –y fijada en acuerdo con el FMI– y que se evitarán utilizar adelantos transitorios del Banco Central para financiar el rojo del Tesoro. Es decir, se le pondrá un freno a la emisión. Así, los próximos meses el Gobierno deberá encarar un ajuste muy fuerte y aumentar los ingresos por la vía de los mercados financieros, las exportaciones y la recaudación. 

“En un escenario muy optimista para los ingresos, el gasto primario debería al menos recortarse cerca de un 10% real para acercarse a la meta de déficit primario de 2,5% del PBI contemplada en el acuerdo con el FMI. Esto es un ajuste muy importante”, resume Lorena Giorgio, economista jefa de Equilibra. “Tendremos que esperar las próximas medidas para ver de dónde se puede recortar el punto de PBI que hace falta”, suma, dado que el acumulado de los últimos 12 meses muestra que el déficit primario rondó el 3,4%. Hay algunas pistas. 

El recorte de los subsidios a la energía es uno de los medios para este fin. A la segmentación heredada de la era de Martín Guzmán, el nuevo ministro sumará una quita definida por un tope de consumo, que en el caso de la electricidad será de 400 Kwh mensuales y resta definir para los servicios de gas y agua. Según una primera estimación de la consultora LCG, ese esquema implicará un ahorro equivalente a 0,3% del PBI en lo que queda del año, pero todavía no se conoce el detalle del mecanismo y los cálculos oficiales. 

La consultora que dirige Guido Lorenzo proyecta que, si se toma en cuenta la inercia del gasto en salario y el gasto atado a movilidad, para lograr la meta del 2,5%, el resto del gasto primario deberá ajustarse en 24 puntos en términos reales en la segunda mitad de 2022. “Algunas partidas tienen una dinámica que hace difícil alcanzar ese objetivo, con lo cual el gasto en obra pública y las transferencias a provincias son las candidatas a recibir buena parte del ajuste real en el segundo semestre”. Será clave los acuerdos con los gobernadores, que piden orden fiscal pero resisten los recortes que los afectan directamente y que, en todo caso, se buscará compensar por otras vías.

El anuncio del mayor recorte a los subsidios, que ya de arranque obligará a pagar la tarifa plena no solo al 10% de los usuarios sino al 30%, fue bien recibido incluso por economistas que tienen especialmente presentes las urgencias en los bolsillos de los argentinos y argentinas. Nicolás Pertierra, del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO), señaló que el gasto de subsidios es el “peor en términos distributivos y en impacto en divisas”, porque incentiva a consumir más un bien que hoy en parte es importado. “En ese sentido, la medida me parece sensata”, señaló. 

El economista destacó que Massa evitó mencionar el bono de $11.000 que recibirán en agosto los beneficiarios del Potenciar Trabajo, que ya había anticipado hace algunas semanas el presidente Alberto Fernández. “Y por el lado de los ingresos, entiendo que también sigue en pie el revalúo fiscal, que es progresivo y también me parece lógico. Son un primer conjunto de medidas que no son exhaustivas y no resuelven todos los frentes que tiene abiertos el gobierno, a estas medidas se van a ir sumando y encastrando otras, veremos con qué coherencia y en qué sentido”, dijo. 

En la misma línea, Massa propuso continuar con el congelamiento a la contratación de nuevo personal para todo el sector público y auditar planes sociales. En dirección contraria se anticipó un refuerzo para las jubilaciones, que en septiembre tendrán un nuevo aumento de acuerdo con la fórmula, por un monto aún no especificado pero que LCG anticipa que “no tendrá mayor impacto sobre el déficit primario”.    

“Respecto a las medidas para fortalecer las reservas internacionales, no hay que perder de vista que los préstamos y REPOs no son reservas netas (salvo una parte específica que el FMI permite contabilizar así), por lo cual el gran desafío es impulsar las exportaciones, y las medidas en este sentido aún no fueron claras”, sumó Giorgio. Una posibilidad es sumar a otros sectores a los beneficios del “dólar soja” o incluso mejorar el esquema cambiario para productores sojeros con un incentivo mayor.

Un punto flojo del plan inicial de Massa es la inflación. Si bien prometió “enfrentarla con determinación”, no hubo medidas concretas vinculadas a ese objetivo. Según Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano, “enfrentar un proceso inflacionario de la envergadura del actual, que amenaza alcanzar el 100% anual, requiere un plan integral, conformado por un conjunto de medidas fiscales, monetarias, cambiarias y de ingresos coordinadas y simultáneas. Y éste por ahora no aparece”. Para el analista, se corre el peligro de que anuncios parciales, aunque vayan en la dirección correcta, no estén a la altura de las expectativas despertadas por la designación. 

“El nuevo ministro se mostró en una dirección de racionalidad en materia económica pero aún para que convenza restan tres  cosas”, apuntan el LCG: saber en profundidad las medidas mediante las cuales logrará la meta fiscal, conocer si tendrá el respaldo político para cumplir con el punto anterior y conocer el resto de la programación macroeconómica que sea consistente con estas medidas“.  

DT