Cannes 2026: El rumano Cristian Mungiu ganó su segunda Palma de Oro con “Fjord”
Cristian Mungiu se sumó al selecto grupo de apenas diez cineastas que ganaron dos veces la Palma de Oro de Cannes (Francis Ford Coppola, Emir Kusturica, Shohei Imamura, Luc y Jean-Pierre Dardenne, Michael Haneke, Ken Loach y Ruben Östlund, entre otros) al recibir el máximo galardón de manos de Tilda Swinton por “Fjord”, un film provocador, incómodo y polémico que dividió las aguas en esta 79ª edición.
El ganador de la Palma de Oro en 2008 por “4 meses, 3 semanas, 2 días” (sobre la problemática del aborto) fue el favorito del jurado presidido por el realizador coreano Park Chan-wook por “Fjord”, historia que cuestiona el accionar de la burocracia de un país de avanzada como Noruega en su relación con una familia de evangelistas muy conservadores llegados desde Rumania e interpretados por Sebastian Stan y Renate Reinsve. Varios críticos lo consideraron un film “reaccionario” que minimiza la importancia de las políticas de Estado con una impronta progresista (en este caso ligadas al cuidado de los menores) que en el film resultan demasiado frías y dogmáticas.
Para el cine argentino hubo buenas noticias, ya que Federico Luis (director del exitoso largometraje “Simón de la Montaña”) obtuvo la Palma de Oro al Mejor Cortometraje por “Para los contrincantes”, notable film sobre el boxeo infantil rodado en un barrio popular de México. Al recibir el galardón hizo referencia a la crítica situación que atraviesa nuestro país y defendió la importancia de la cultura.
El disidente ruso Andreï Zviaguintsev (“The Banishment”, “Leviathan” y “Sin amor” / “Loveless”) ganó el Gran Premio del Jurado por “Minotaur”, remake de “La mujer infiel” (1969), de Claude Chabrol, rodada en Letonia, pero que describe con su habitual estilización formal y su potencia dramática la decadencia moral en su Rusia natal, país del que tuvo que emigrar en 2023 para radicarse en Francia.
El Premio a Mejor Dirección fue compartido entre el polaco Pawel Pawlikowski por “Fatherland” (sobre el célebre escritor Thomas Mann) y Javier Calvo y Javier Ambrossi (más conocidos como Los Javis) por “La bola negra” (sobre otro escritor famoso, Federico García Lorca, y el amor homosexual en tiempos de la Guerra Civil Española).
“Notre Salut”, film del fancés Emmanuel Marre sobre un burócrata que asciende durante el régimen de Vichy (1940-1944), se quedó con la estatuilla a Mejor Guion, mientras que los premios de actuación fueron para dos duplas. El de interpretación masculina recayó en Emmanuel Macchia y Valentin Campagne, por “Coward”, del belga Lukas Dhont (otra historia de amor gay, pero ambientada en la Primera Guerra Mundial); y el de interpretación femenina para Virginie Efira y Tao Okamoto, por “Soudain”, de Ryûsuke Hamaguchi (sobre el cuidado a los adultos mayores y la amistad entre una francesa y una japonesa).
Balance artístico
Más allá de los premios, que reconocieron a varias de las películas que habían tenido mejor repercusión, Cannes debió luchar contra la escasez de cine estadounidense –que además es el que más estrellas aporta al glamour de la alfombra roja–, aunque finalmente estrenó los más recientes films de James Gray, Ira Sachs, Steven Soderbergh, Ron Howard y Jane Schoenbrun como para disimular esa carencia.
La Competencia Oficial fue –como siempre– algo despareja y todavía es pronto para saber cuáles de las películas aquí lanzadas terminarán ingresando a la carrera por los premios Oscar, pero seguramente varias seguirán los caminos de “Parasite”, “Anatomía de una caída”, “Anora” o “Valor sentimental”, por citar algunas que comenzaron su recorrido con premios en Cannes y luego fueron galardonadas en múltiples ceremonias, incluida la de la Academia de Hollywood.
Muchas de las mejores películas, de todas formas, se presentaron en otras secciones, como la ganadora de Un Certain Regard (“Everytime”, de la austríaca Sandra Wollner) o de la Semana de la Crítica (“La Gradiva”, de la francesa Marine Atlan). La sección que tuvo la selección más sólida fue la Quincena de Cineastas, donde se vieron joyas como “Le journal d’une femme de chambre”, del rumano Radu Jude; “L’Espèce explosive”, de la local Sarah Arnold; “9 Temples to Heaven”, del tailandés Sompot Chidgasornpongse; y otro dos títulos galos como “Les roches rouges”, de Bruno Dumont; y “Merci d’être venu”, del nonagenario Alain Cavalier.
Política y negocios
Esta edición de Cannes estuvo marcada por la política (con énfasis en los conflictos de Medio Oriente, Irán y Ucrania), pero en el ámbito local llamó la atención la furibunda reacción de buena parte de la comunidad artística francesa en contra de Vincent Bolloré, un multimillonario de ultraderecha que ya controla Canal+ y StudioCanal (dos compañías clave para el financiamiento del cine nacional), el canal de noticias CNews, la radio Europe 1 y ahora UGC, una de las principales cadenas de salas francesas. Cuando el logo de Canal+ aparecía en una película (casi todas cuentan con su apoyo) los silbidos y abucheos eran más que sonoros porque se anticipa una fuerte censura ideológica sobre qué proyectos financiará a futuro, mientras que se aplaudía el de France Télévisions, el grupo audiovisual público. La grieta, se sabe, se despliega en toda su dimensión en cada rincón del planeta.
A nivel de negocios, compañías como Netflix, MUBI y Neon llegaron con sus billeteras cargadas y se disputaron varios de los títulos más codiciados. En el caso de América Latina, MUBI se quedó con los derechos para cines y streaming de los films de Andrey Zvyagintsev (“Minotaur”), Paweł Pawlikowski (“”Fahterland“), Hirokazu Kore-eda (”Sheep in the Box“), Na Hong-jin (”Hope“), Lukas Dhont (”Coward“), Jane Schoenbrun (”Teenage Sex and Death at Camp Miasma“) y Nicolas Winding Refn (”Her Private Hell“).
Cine argentino
Ante la ausencia casi total del INCAA, el gobierno porteño aprovechó para montar su propio stand y organizar unas cuantas actividades (presentaciones de CABA como ámbito ideal para rodajes, charlas sobre varias temáticas y proyecciones de largometrajes exhibidos en el reciente BAFICI). La producción nacional tuvo este año una escasa representación, pero se destacó por el citado premio a Federico Luis, mientras que Lisandro Alonso, que presentó “La libertad doble” en la sección paralela Quincena de Cineastas, consiguió una visibilidad destacada. De hecho, la secuela de su ópera prima de 2001 figuró entre los films con mejores promedios en todas las tablas con puntajes de críticos que se publican a diario en Cannes y hasta fue elegida en el Top 20 por la revista Variety, un influyente medio de la industria pero que no suele ser muy afín al slow cinema que propone el director argentino.
DB
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