Casciari reunió dinero para rodar la película sobre el libro "La Uruguaya" y fue un éxito: ahora prepara la serie "Canelones"

Socios productores también son extras en el rodaje de La uruguaya

¿A quién se le puede ocurrir financiar una película o una miniserie vendiendo bonos de 100 dólares? A Hernán Casciari, claro. El escritor ya lleva unos cuantos años inventando maneras de gestionar proyectos culturales sin recurrir a las grandes empresas o al Estado. Su clave es la autogestión, un modelo que le resultó exitoso para la Revista Orsai y que ahora está llevando al sector audiovisual en una iniciativa innovadora de la que ya se está hablando hasta en la revista Variety.

Para ello, eligió la novela La uruguaya (Emecé/2016), de Pedro Mairal, y la prueba de que la idea funcionó es que la historia está siendo llevada al cine por la directora Ana García Blaya en un rodaje que comenzó la semana pasada en Montevideo.

Todo empezó cuando Casciari, nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, hace 50 años, leyó el libro y pensó: Acá hay una película. Se hizo con los derechos a fines del año pasado y entonces, en plena pandemia, comenzó la aventura.

"Elegimos La Uruguaya porque es una de las mejores novelas que se escribieron en los últimos diez años en la Argentina. No solamente por la calidad literaria que casi siempre tiene Pedro Mairal, sino porque además se convirtió posiblemente en su obra más popular, la más leída. Es un bestseller en casi todos los países de habla hispana donde se publicó y ahora además está teniendo una tremenda difusión y bienvenida en el mundo de habla sajona, en Norteamérica y en Inglaterra", explica Casciari a elDiarioAR.

"Pudimos comprar los derechos para la adaptación e inmediatamente tomamos la decisión de producirla. De producirla en modo Orsai. No de la manera tradicional", añade. ¿Qué significa eso? "Desde hace más de diez años hacemos una revista de literatura, periodismo, historieta, ilustración, que no tiene publicidad, que solamente funciona gracias a que hay una muy fervorosa comunidad de lectores. Y tampoco tiene una distribución tradicional. No va a kioskos ni librerías, sino que la distribuimos de forma autogestiva. Cuando supimos que íbamos a encarar proyectos audiovisuales, obviamente pensamos en hacerlo de esta manera y además con toda la experiencia que tenemos en trabajos autogestivos". 

La película, centrada en un escritor argentino que viaja a Uruguay en el día para buscar unos dólares por la venta de un libro que aún no entregó y termina enroscado en una extraña aventura con la uruguaya que da título a la novela, fue financiada íntegramente por los socios productores sin subsidios ni pautas publicitarias con un mecanismo ideado por la Comunidad Orsai

Desde Orsai, pusieron a la venta bonos de 100 dólares cada uno. Se hizo la salvedad de que no se trataba de un mecenazgo, o sea, nada de "amor al arte", sino que todas las ganancias serán repartidas en forma proporcional entre quienes hayan adquirido uno o más de estos bonos. Se agotaron en menos de dos meses.

"Cuando compramos los derechos de La Uruguaya, hicimos una caja de producción de 600.000 dólares, es decir, es una película bastante austera. Imprimí 6.000 bonos de cien dólares cada uno y los puse a disposición de los potenciales inversores de la película, que terminaron siendo 1.937. No todos pusieron cien dólares, algunos pusieron muchísimo más, pero, en promedio, son unos 400 dólares por cabeza", asegura Casciari. 

El dinero estaba. Había que buscar director o directora. Así fue como se convocó a Ana García Blaya, que no solo aceptó sino que pidió que su participación se le pague con bonos. "A Ana la elegimos por su ópera prima, Las buenas intenciones, que está en Flow. Ganó un premio de guión en el INCAA en 2016 y se rodó en 2017 con muy, muy bajo presupuesto. Es una película alucinante. Elegimos a Ana por la capacidad de hacer con poco dinero una película de una enorme trayectoria dramática. Excelente película. Y también, junto con Ana, el mismo equipo que ella utilizó para su ópera prima". 

Una vez vendidos los bonos, desde Orsai crearon una aplicación con el fin de que todos los socios pudieran estar al tanto del proceso de preproducción, después del rodaje y lo que siguiera, y pudieran, además, tomar decisiones, conversar con el equipo, etc. Los socios productores pueden, por ejemplo, asistir por Zoom a todas las reuniones de producción. Además, como última incorporación, en un podcast semanal se van contando todas las novedades del rodaje.

Los protagonistas, la uruguaya Fiorella Bottaioli y el argentino Sebastián Arzeno, surgieron de un casting al que se postularon más de 750 personas y que terminó ganando una pareja que fue definida por los socios productores.

"Los socios productores no son solamente inversores que van a recibir los dividendos de las ganancias de la película en forma proporcional, sino que además van a divertirse. De hecho, lo están haciendo desde el día 1, desde el 1 de enero hasta hoy. Muchos de esos socios productores, por ejemplo, se postularon como extras y están en este momento en Montevideo fingiendo que caminan, que se ríen por detrás de los protagonistas. Es realmente muy divertido", explica el escritor. 

Paola, socia productora, confirma a elDiarioAR que es así. "Es como un juego", dice. Ella se hizo socia porque hace muchos años que sigue a Casciari con su Revista Orsai. "Sé cómo hace todo lo que hace y el corazón que le pone y que no es un proyecto que incluye lo económico nada más. Confié desde un principio. Lo tomé como una inversión en algo que me va a hacer feliz. En el caso supuesto de que no hubiera recuperación de la inversión, bueno, valió la pena arriesgar para vivir el proceso". 

¿Y cómo se vive ese proceso? "Te sentís parte todo el tiempo porque te van contando los avances, qué hacen, cuánta guita recaudaron, en qué la invierten, te muestran el equipo, y te cuentan cómo van haciendo una peli, que para el que está afuera de ese mundo es algo muy deslumbrante. Es toda una aventura sentirse parte de un proyecto así, en donde podés votar por el actor que te gusta, aportar locaciones o hacer de extra en algunas escenas que lo requieran". 

La aplicación que reúne a los socios la puede ver cualquiera. Se va a encontrar con lo mismo que ven los socios productores, solo que no va a poder ingresar a determinada información. Sí puede ver datos como el staff, quiénes son los socios productores, cuánto dinero están recaudando para un segundo proyecto, etc. 

El jefe de guion, Christian Basilis, se rodeó de un equipo mixto entre los que algunos son novatos y otros tienen una amplia experiencia, como la escritora y editora Josefina Licitra. La dirección de fotografía está a cargo de Florencia Mamberti.

Obviamente, la distribución de La Uruguaya, cuya fecha de estreno prevista es el 28 de diciembre de este año, también tendrá la marca de Orsai. "Vamos a hacer todos los formatos posibles de distribución. Los tradicionales, como, por ejemplo, las plataformas, y también vamos a ir a cines comerciales por decisión de los productores asociados", cuenta Casciari. "Yo no estuve muy de acuerdo con esa decisión, pero creo que ganó por el 59%. También vamos a ir a festivales. Y finalmente vamos a distribuirla de la manera que a mí más me gusta que es de la forma alternativa autogestiva. Vamos a alquilar grandes teatros en capitales de diferentes países de Latinoamérica para presentar la película en pantalla gigante a nuestra comunidad con la participación, después de la función, de la directora, los actores, nosotros, Pedro, etc". 

El segundo proyecto

Alentados por el éxito de la fórmula aplicada a La Uruguaya, Orsai Cine, que así es como se llama el apartado audiovisual de la Comunidad Orsai, ya comenzó a recaudar dinero para un segundo proyecto. Se llama Canelones y es una miniserie de seis capítulos que se va a filmar el año que viene.

"Los socios productores de este proyecto ya eligieron, por ejemplo, a la protagonista, que va a ser Verónica Llinás, y están en cualquier momento a punto de definir al protagónico masculino", dice Casciari.

Desde el 24 de agosto ya llevan reunidos 400.000 dólares, que se suman a los 600.000 de La Uruguaya. "Es un hechoalcanzamos nuestro primer millón en tiempo récord", escribió Casciari en la aplicación.

CRM

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